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Aún no se ha confirmado con qué nombre se lanzará el nuevo modelo, pero sí que llegará finalmente al mercado. En la industria, se barajan de momento dos posibles opciones para el nuevo mini Land Rover: Defender Sport establecería una conexión con las versiones todoterreno de otras líneas de modelos, como el Range Rover Sport o el Discovery Sport; la otra alternativa es Defender 80, que se basaría en la nomenclatura clásica del Defender, haciendo referencia a la longitud de la distancia entre ejes, aunque esto solo tendría un valor simbólico para el modelo eléctrico.
Lo que, como avanzamos, sí es ya seguro es que el nuevo modelo será el primero bajo la nueva marca Defender. Jaguar/Land Rover pretende consolidar el Defender como una marca de lujo y estilo de vida. Y las primeras imágenes de los prototipos de pruebas, así como la información disponible hasta ahora, ya permiten extraer conclusiones claras sobre el concepto del vehículo. Su lanzamiento al mercado está previsto para 2027, con un claro enfoque en la electrificación y en nuevos grupos de clientes.
Compacto, anguloso e inequívocamente un Defender
Esta nueva variante sigue el lenguaje de diseño característico del Defender. Sus líneas angulosas, proporciones verticales, portón trasero casi perpendicular y pasos de rueda muy marcados y ensanchados revelan —incluso bajo el camuflaje— un estrecho parentesco visual con su hermano mayor. La silueta recuerda a una versión reducida del modelo L663, aunque con un tamaño notablemente más compacto.
Con una longitud de unos 4,50 metros, una anchura de algo menos de dos metros y una altura inferior a 1,80 metros, este Defender Sport se situará en el segmento de los SUV medianos. Con ello, Land Rover se dirige claramente a un público que valora la estética y la imagen del Defender, pero que busca un vehículo más manejable y apto para la conducción urbana.
Imágenes recientes de prototipos de pruebas muestran dos soluciones distintas para el portón trasero de apertura lateral. Un vehículo de pruebas lleva una rueda de repuesto montada en el exterior, mientras que otro presenta una caja rectangular plana. Se desconoce si dicha caja oculta algún accesorio posterior o si su función es meramente experimental; también podría tratarse de un compartimento para los cables de carga, similar al que incorpora el Mercedes Clase G compacto.
La plataforma EMA como base técnica
Desde el punto de vista tecnológico, Land Rover apuesta por su nueva arquitectura modular eléctrica (EMA) para el denominado «Baby Defender». Esta plataforma, concebida inicialmente para vehículos eléctricos, también permitirá —tras la modificación de los planes de JLR— la incorporación de una motorización híbrida convencional. JLR ha confirmado que este nuevo modelo Defender será el segundo vehículo basado en la plataforma EMA. Dicha arquitectura permite instalar baterías planas y compactas de alta densidad energética, lo que promete una autonomía de gran nivel.
También se prevé un sistema eléctrico de 800 voltios para una carga rápida de hasta 350 kW, lo que permitiría tiempos de carga equiparables a los de los actuales coches eléctricos de gama alta. Al mismo tiempo, la plataforma EMA ofrece libertad de diseño para lograr interiores espaciosos, una ventaja de la que también se beneficiará el Defender Sport, especialmente pensando en familias o usuarios comerciales.
Más estilo de vida, menos enfoque extremo en todoterreno
A diferencia del Defender clásico, el "Baby Defender" no estará tan orientado a ofrecer capacidades todoterreno sin concesiones. El tamaño del vehículo y su plataforma eléctrica limitan el recorrido de la suspensión y la articulación de los ejes. Aunque es probable que existan versiones con dos motores y tracción total, el enfoque principal se centra claramente en una dinámica de conducción orientada a la carretera, combinada con una gran versatilidad para el día a día y un marcado carácter vinculado al estilo de vida. No obstante, el Defender eléctrico también debería ofrecer unas capacidades todoterreno notables.
El modelo no solo se mantiene fiel a sus orígenes en el aspecto visual; Land Rover también prepara una amplia gama de accesorios orientados a actividades al aire libre, que abarcan desde tiendas de campaña de techo y sistemas de portaequipajes hasta materiales interiores resistentes al agua. De este modo, a pesar de su orientación urbana, se preservará la imagen de marca capaz de llegar a cualquier lugar (Go-anywhere).
Competencia a la vista: el Mercedes mini Clase G
Land Rover no es la única marca con este tipo de propuesta: Mercedes también trabaja en una versión compacta y eléctrica de la Clase G, conocida internamente como «Little G». Ambos modelos se dirigen a un segmento en auge que combina todoterrenos premium electrificados con un diseño icónico; en el caso de Mercedes, se prevé ofrecer el «Little G» también con sistemas de propulsión híbridos. En este contexto, el Defender Sport se perfila como la alternativa británica frente a la futura versión compacta de la Clase G.
La fabricación del nuevo Defender se llevará a cabo en la planta de Halewood, en el noroeste de Inglaterra. Las baterías empleadas provendrán de la nueva gigafactoría de Tata en Somerset (Reino Unido). De este modo, no solo se mantiene la cadena de valor en el país, sino que JLR refuerza estratégicamente al sector automovilístico británico, que recientemente se ha visto muy afectado por el Brexit y por decisiones de inversión fluctuantes.
Un Defender para la nueva era
Con el Defender Sport o Defender 80, Land Rover abre un nuevo capítulo. Este modelo no solo será el primer Defender eléctrico compacto, sino también el primero concebido expresamente para atraer a un público más joven y urbano. Se espera que su precio de partida sea considerablemente inferior al del Defender clásico, aunque se situará en el segmento premium, desempeñando así un papel clave en la reorientación estratégica de JLR.
La división de las marcas principales —Range Rover, Discovery, Defender y Jaguar— en familias de modelos independientes (estrategia denominada internamente «House of Brands») implica que cada línea contará con su propia identidad, su propia clientela y su propia estrategia de futuro. El Defender Sport simboliza esta transformación y, como modelo de gran volumen a escala mundial, podría desempeñar un papel fundamental en el futuro eléctrico de Land Rover.













