Volkswagen aumenta su presencia en China con la venta del Bora

La presumible entrada de China en la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la cada vez mayor apertura interna han convencido a los responsables de Volkswagen de la necesidad de continuar con su penetración en este enorme mercado. A través de dos "joint ventures" con industrias locales, el grupo alemán produce cinco vehículos, el último de los cuales, un compacto Bora, acaba de ser presentado. El objetivo del grupo con este modelo es controlar el incipiente sector del consumidor privado.

El fabricante alemán Volkswagen ha lanzado en China un nuevo modelo, el compacto Bora, con el que busca hacerse un hueco en el mercado del consumidor privado del gigante asiático. Según la firma, este sector está creciendo a un ritmo anual aproximado del 40 por ciento, frente al 20 al que aumenta el mercado de la automoción en general.

El responsable de la compañía en este país, Robert Buchelhofer, ha asegurado que Volkswagen, con este vehículo, no pretende disputar cuota a los sostenes principales del mercado de la automoción en China, la flota gubernamental y los taxis, sino que aspira a ocupar "el nuevo segmento surgido desde su apertura económica: el del comprador particular".

El automóvil elegido, que será comercializado a un precio de entre 180.000 y 200.000 yuanes (entre 3.900.000 y 4.400.000 pesetas), es el quinto que el grupo fabrica totalmente en China tras el Santana, el Jetta, el Passat y el Audi A6. Un sexto, el Polo, será presentado el próximo año.

Al acto de lanzamiento, que ha tenido lugar en Changchun, acudió su presidente, Ferdinand Piech, quien enfatizó la importancia que para el consorcio tienen las ventas en el extranjero. "Aunque haya una caída en las ventas en Alemania, nosotros podremos compensarla con otros mercados mundiales".

Interés en la apertura comercial
Los esfuerzos de Volkswagen por este incipiente mercado ya vienen de lejos. En estos momentos, posee dos "joint-ventures", en Shangai y Changchun, a través de las cuales alcanza el 53 por ciento de la producción nacional de automóviles, dominando casi en su totalidad tanto el segmento de lujo como el de vehículos de pasajeros.

Buchelhofer señaló al respecto que confiaba en que estas dos empresas profundizasen en su colaboración. Asimismo, se pronunció en contra de los intentos del gobierno para racionalizar la industria local, formada por unas 100 firmas aproximadamente. A su juicio, sólo cinco compañías chinas terminarían el año con beneficios, entre las cuales incluyó las participadas por el grupo.

Por último, señaló su confianza en una pronta entrada de China en la Organización Mundial de Comercio, lo cual contribuirá a la eliminación de barreras impositivas y aduaneras a los negocios extranjeros y abrirá el país a la competición plena y efectiva. Cuando esto ocurra, concluyó, Volkswagen tendrá una posición privilegiada.