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El combustible en España, tras meses al alza, continúa levemente a la baja y vamos camino de 10 días ya consecutivos con esta tendencia. Hoy, el diésel tiene un promedio en nuestras gasolineras de 1,894 € por litro, mientras que la gasolina cuesta 1,795 €, tarifas muy inferiores a las de la mayoría de países de nuestro entorno que, como Francia, Italia, Alemania o Bélgica, cuentan con combustibles ya por encima incluso de los 2,10 euros por litro.
Europa quiere que España elimine los descuentos al diésel y la gasolina
Sin embargo, esta realidad, obtenida gracias en parte a los descuentos de 20 céntimos de euro por litro en el impuesto de hidrocarburos aprobados por el Gobierno de Pedro Sánchez, no está gustando nada a la Unión Europea, que lleva un año advirtiendo a los estados miembros de que no se puede incentivar a estas alturas el uso de combustibles fósiles.
Ayer mismo te contamos cómo la propia presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, había vuelto a pedir a España que elimine estas ayudas a la gasolina y el diésel al considerar, textualmente, que “aumenta la demanda, favorece a las rentas altas y supone un coste enorme” para los estados. Bruselas se postula así como contraria a estas, considerando que “el apoyo tiene que ser específico: nada de ayudas generalizadas. En cambio, necesitamos un apoyo hecho a medida”.
La UE exige también una rebaja de la fiscalidad de la electricidad
Pues bien, solo unas horas después ha trascendido, gracias a una información exclusiva adelantada hoy por El País, que el Consejo Europeo y la Eurocámara trabajan en una propuesta de regulación para llamar a rebajar la fiscalidad de la electricidad para que sea menor que la de los combustibles fósiles,
Además de instar a los reguladores a fijar prioridades en los puntos de acceso a la red en pleno auge de los centros de datos, y prepararse para gestionar un creciente estrangulamiento en sus redes advirtiendo además de una posible “escasez observada o prevista” en los puntos de conexión, desde la Unión Europea consideran prioritario bajar los impuestos a la electricidad para que sea más atractiva frente a los combustibles fósiles.
En concreto, el proyecto del Consejo Europeo y de la Eurocámara advierte de que nuestro continente depende casi íntegramente del exterior para saciar su adicción a los combustibles fósiles, considerando que el 75% de la demanda energética actual puede electrificarse con tecnologías hoy disponibles, pero que necesitan además nuevos incentivos y una fiscalidad favorable.
Carga fiscal mayor para los combustibles que para la electricidad
Desde Bruselas abogan así por medidas de acompañamiento económico para que ese cambio sea realmente efectivo y viable, con la intención de exigir ya a los estados miembros a que aligeren la carga fiscal que soporta la electricidad para hacerla aún más competitiva frente a sus pares fósiles. La propuesta, según informa El País, mantiene el principio de que “la electricidad no debe soportar una fiscalidad superior a la de los combustibles, en particular el gas” y plantea que los Estados puedan asumir con fondos públicos una parte de los costes de determinados usuarios.
Los responsables de la UE consideran que, a pesar de que la brecha en coste de uso es enorme entre la electricidad y los combustibles, especialmente tras el alza de precios de estos últimos por la Guerra en Irán y Rusia, la distinta fiscalidad no permite que se obtengan en la práctica todos estos beneficios, minimizando su rentabilidad.
Ante todo ello, el texto de la regulación a la que ha tenido acceso El País asegura que “los Estados miembros deben garantizar que la electricidad reciba un tratamiento fiscal más favorable, proporcionando así una señal de precios que impulse la electrificación de la Unión”. “La transición hacia la electricidad como principal fuente de energía en hogares, transporte e industria se ve obstaculizada allí donde los marcos fiscales nacionales siguen favoreciendo a los combustibles fósiles frente a la electricidad”, matiza el documento.
“Si queremos que familias y empresas sustituyan los combustibles fósiles por electricidad”, concluye el texto de la UE, “la señal fiscal debe acompañar ese esfuerzo. No tiene sentido pedir que se electrifique la economía mientras la fiscalidad penaliza esa decisión”. Y España aparece ya como uno de los países sin duda señalados debido a su política de descuentos que mantiene hoy activa sobre el diésel y la gasolina. Veremos qué sucede en próximas semanas.









