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Ni una, ni dos, ni tres. Por tercera vez ya, la Unión Europea llama al orden al Gobierno español por su política de ayudas al combustible en las gasolineras y, tras advertirle ya de que Bruselas es contraria a este tipo de descuentos, el Ejecutivo finalmente decidió actuar ante el alza de precios y aprobar para este mes de octubre una nueva promoción de 20 céntimos de euro por litro en el impuesto de hidrocarburos tanto para el diésel con la gasolina. Y bien que nos alegramos.
En España, precios a la baja; en la UE, al alza
De hecho, mediante esta actuación hoy podemos ver en nuestras gasolineras cómo las tarifas llevan ya una semana a la baja, con precios medios que hoy se sitúan en los 1,869 € por litro en el diésel y 1,797 € euros para la gasolina. Son muy caros respecto a los de hace un año, sí, pero se han conseguido rebajar mucho frente a las elevadas tarifas que todavía podemos ver en los principales países de Europa.
De hecho, por comparación, tenemos hoy en Alemania precios de 2,14 euros por litro para la gasolina y 2,25 € para el diésel; en Bélgica se rozan récords con el diésel cotizando a 2,501 euros, mientras que en Reino Unido se venden los carburantes a 2,35 € de media el litro. Por su parte, en Italia los precios han comenzado a escalar también de manera notable, con el diésel hoy a 2,30 € por litro de media y con la gasolina a más de 2,05 euros.
Especialmente relevante para España es el caso de Italia, que ha visto como en las últimas horas su carburante se ha encarecido de manera muy importante tras eliminar el Gobierno de Meloni los descuentos al diésel a petición de la Unión Europea, una iniciativa que venía rebajando el gasóleo en más de 6 céntimos de euro. ¿Es lo que puede ocurrir pronto en España?
Bruselas pide a España eliminar los descuentos al diésel y a la gasolina
Desde luego, es lo que ya busca la Unión Europea. Y es que, como adelantábamos al comienzo de la información, la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, ha vuelto a pedir a España que elimine la actual rebaja de 20 céntimos de euro en la gasolina y el diésel al considerar, textualmente, que “aumenta la demanda, favorece a las rentas altas y supone un coste enorme” para los estados, que no podrán asumir.
Bruselas vuelve a postularse como contraria a este tipo de políticas, considerando que “el apoyo tiene que ser específico: nada de ayudas generalizadas, porque eso incrementaría la demanda, favorecería a las rentas más altas y supondría unos costes enormes. En cambio, necesitamos un apoyo hecho a medida”, ha subrayado la presidenta de la Comisión Europea, que ha aprovechado para poner en cambio el ejemplo de Francia y Rumania como el que promueven desde la Unión Europea.
En concreto, desde Bruselas valoran la actuación de Francia y Rumanía por haber aprobado “los sistemas de cheques energéticos, que proporcionan apoyo a las familias de bajos ingresos. Este es el enfoque correcto: un apoyo específico y eficaz para quienes realmente lo necesitan”.
Malas previsiones para el precio de los combustibles a corto plazo
Mientras se estudian así en la Comisión Europea nuevas medidas, como las compras conjuntas y más flexibilidad en las normas climáticas, la realidad es que el precio de los carburantes no da respiro en los mercados. Desde finales de febrero, las tarifas del gas han aumentado un 140%, mientras los precios del diésel se han duplicado.
Y las expectativas para las próximas semanas no son demasiado optimistas, tras conocerse también en las últimas horas que Arabia Saudí ha decidido por sorpresa rebajar el precio del petróleo que vende a las refinerías de los países asiáticos, incrementando por el contrario el que destina a Europa, que sube 3 dólares. Aislada de energía, con una oferta mucho más limitada y completamente dependiente ya de los países del Golfo Pérsico, especialmente tras el veto de venta de Rusia, Europa vuelve otra vez a convertirse en la víctima propicia de una nueva crisis energética, pagando precios disparados.
El G7, ante esta realidad, se ha visto obligado ya a liberar hasta 100 millones de barriles de crudo de las reservas nacionales con el objetivo de aumentar la oferta y tratar de contener la subida de los precios. Pero en el aire queda ahora la gran duda: si España elimina los descuentos a los combustibles, preparémonos seguro para ver precios en el diésel y en la gasolina similares a los que ya venden países como Francia, Italia, Alemania o Bélgica, por encima incluso de los 2,10 euros por litro.









