Recortes de producción

La planta de Cowley de Gran Bretaña tiene que reducir sustancialmente su actividad diaria.

La semana pasada el mundo del motor se conmocionó al conocer la noticia de que BMW vendía una de sus filiales, Land Rover, a Ford. La otra filial, Rover, que el año pasado registró cuantiosas pérdidas, también será objeto de venta. Mientras se llega a un acuerdo sobre las condiciones, el consorcio alemán ha ordenado la reducción de la fabricación de todos los modelos de manera inmediata. El modelo 75, que se ensambla en la planta de Cowley (Gran Bretaña), reducirá en mil su producción diaria y se situará en 750 unidades al día. Los modelos 25 y 45, que se fabrican en Longbrigde, también sufrirán recortes. El grupo inversor Alchemy Partners, que se hará cargo de esta división, ha anunciado que la reducción era deseable y que entre sus objetivos se encuentra la producción de 100.000 unidades al año y el cambio del nombre de la marca. Esta cifra se aproxima al stock existente a finales del año pasado, unas 76.000 unidades, lo que da una idea de los planes de los futuros dueños de Rover.
El responsable de Audi, por su parte, ha declarado que la venta de Land Rover podría dañar al conjunto de la industria automovilística y que de ningún modo Audi podría sacar ningún provecho de esta tormenta de adquisiciones y ventas.

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