Manipular el tacógrafo de un vehículo es falsedad documental: estas son las multas

El Tribunal Supremo acaba de establecer una nueva sentencia por la que manipular el tracógrafo de un vehículo ya se considera delito de falsedad en documento oficial. La condena es de 6 meses de cárcel y más de 1.000 €.

Manipular el tacógrafo de un vehículo es falsedad documental: estas son las multas
Manipular el tacógrafo de un vehículo es falsedad documental: estas son las multas

Importante sentencia la que hemos conocido hoy por la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo y que debería dictar jurisprudencia en un caso muy polémico y por el que, hasta ahora, incluso algunas sentencias absolvían a los infractores. Según el nuevo edicto, “la manipulación fraudulenta del tacógrafo de un vehículo con la finalidad de falsear los registros para eludir los controles policiales y administrativos constituye falsedad en documento oficial, en la modalidad de simulación".

Este nuevo dictamen supone la condena de hasta 6 meses de cárcel y una multa de 1.080 euros a un camionero que fue sorprendido al colocar un imán en la parte metálica del sensor de movimiento del tacógrafo de su vehículo, para generar registros de inactividad cuando estaba realmente en funcionamiento y conduciendo. La sentencia llega al estimar un recurso de casación planteado por el Ministerio Fiscal, anulando así la anterior sentencia de la Audiencia Provincial de Girona que lo absolvió por entender que la emisión de un ticket de esta máquina previamente manipulada no constituye un supuesto de simulación documental, sino de falsedad ideológica no punible al tratarse de un documento privado y no dañar a un tercero.

Ahora, el Tribunal Supremo considera que estos registros son documentos oficiales con efectos jurídico-penales, ya que la información que se almacena en el tacógrafo es un documento electrónico que expide tickets, que son copias, pero resulta indiscutible la oficialidad final de la información.

La Sala de lo Penal considera en su sentencia que “no cabe duda que el tacógrafo puede cumplir otras funciones, como contribuir a un control empresarial interno sobre la actividad de los conductores, pero se trata de utilidades complementarias que no están en la génesis de las leyes y normas administrativas que han establecido la obligatoriedad del tacógrafo". Este Tribunal considera así que “este instrumento y sus mediciones no tienen más finalidad que el control policial y administrativo, de ahí que los documentos que genera deban ser reputados documentos oficiales".

Por último, la sentencia afirma por tanto que “cuando la manipulación no tiene más finalidad que se registren datos incorrectos para sortear los controles administrativos, que será el supuesto más frecuente en la práctica, la naturaleza oficial del documento resulta indiscutible". Aviso a cualquier tipo de navegante…

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