Los fabricantes de automóviles comienzan el asalto al mercado chino

A pesar de la entrada de China en la OMC (Organización Mundial de Comercio), los fabricantes de automóviles extranjeros aún tienen que luchar por hacerse un hueco en un mercado que –aunque va ensanchándose poco a poco- está dominado por las guerras de precios, un bajo volumen de ventas y las dificultades que encuentran los compradores para obtener financiación.

La adhesión de China a la OMC no pondrá las cosas fáciles al comercio de vehículos extranjeros en el país. Un ejemplo de esto son las tarifas de importación: a pesar de que Beijing ha prometido que éstas bajarán hasta el 25 por ciento antes de 2006, es un arancel demasiado alto para los modelos producidos fuera del país asiático. Así, no podrán competir contra los automóviles fabricados en China, que están alcanzando rápidamente las normas internacionales de calidad.

Sin embargo, el problema que más preocupa a los constructores europeos y americanos es la falta de crédito para los potenciales compradores: las ventas de coches realizadas el año pasado a través de planes de financiación individuales no llegaron al 5 por ciento.

Los constructores más optimistas creen que China establecerá pronto un nuevo sistema de crédito para las compras de vehículos, lo que provocará una venta masiva de coches. Los expertos prefieren no echar las campanas al vuelo: las cifras de matriculaciones son pequeñas y el mercado está todavía muy dividido, con 12 marcas produciendo más de 50.000 vehículos al año (según los datos correspondientes a 2001).

Las firmas extranjeras comienzan a fabricar en China
A pesar de las dificultades para arraigar en el mercado chino, los fabricantes europeos, japoneses y norteamericanos están convencidos de la importancia de establecerse en esta región.

Ford, por ejemplo, comenzará en breve la producción de un vehículo basado en el nuevo Fiesta y destinado al mercado asiático. El Grupo Volkswagen, por su parte, cuenta con la aceptación en China del Jetta y del A6. Sin embargo, una de las inversiones más importantes será la que realice DaimlerChrysler, que destinará 240 millones de euros (casi 40.000 millones de pesetas) a su socio Beijing Automotive Industry, que fabrica el Jeep Cherokee.

Además, Mitsubishi producirá en esta planta unas 10.000 unidades de su modelo Montero Sport (ligeramente modificado para adaptarlo al mercado chino) desde 2003. La marca japonesa pretende vender 135.000 todo terrenos hasta 2005, una cifra que llegará (según las previsiones) a los 300.000 coches anuales en 2009.

El Montero Sport será el primer vehículo de Mitsubishi que, tras ser fabricado en China, se comercialice en el mercado local bajo su denominación original.

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