Los cinco momentos de riesgo en tu vuelta al trabajo en coche tras la cuarentena

En estos tiempos de Covid-19 el uso del transporte privado para ir al trabajo se multiplica. Pero, aunque vayas en tu propio coche, habrá momentos en los que corras peligro de contagio.

Alicia Fernández. Twitter: @aliciautopista

Los cinco momentos de riesgo en tu vuelta al trabajo en coche
Los cinco momentos de riesgo en tu vuelta al trabajo en coche

Varios estudios apuntan a un auge del uso del transporte privado en detrimento del público y del compartido. El miedo al contagio es uno de los grandes motivos por el que muchos españoles lo elegirán para sus desplazamientos diarios al trabajo. La DGT ya ha advertido de esta circunstancia observando un incremento de los desplazamientos desde el primer día del inicio de la desescalada, pidiendo una racionalización de su uso especialmente a las horas punta. Pero acudir al trabajo en nuestro vehículo particular no está exento de riesgos y se nos plantearán situaciones en las que debemos estar alerta.

1. La entrada al interior del coche

Mantener el coche libre de gérmenes es la consigna en todos los casos. La gran ventaja del coche privado es que depende de nosotros. Si nos descuidamos, la propagación de los virus en el interior, si no tenemos un mínimo de cuidado, puede ser bastante rápida. Y todo empieza en las manos. Lo ideal es asegurarse de llevarlas limpias antes de entrar al vehículo (tanto a la ida como a la vuelta al trabajo) desinfectándolas con un gel hidroalcohólico. Antes de accionar el mando a distancia incluso y de tocar la manilla para abrir el coche. Si esto no es posible, debemos ser muy cuidadosos y limpiar, en cuanto podamos, todas las partes del vehículo que hemos tocado, desde las manillas de apertura de puertas exterior e interior del vehículo o el tirador hasta el volante, la palanca del cambio, el botón de arranque, si lo tiene, y los cinturones y sus anclajes. Lo normal es que a la ida al trabajo los riesgos de contagio sean menores porque llevemos las manos limpias, pero a la vuelta probablemente no.

2. Acceso a los garajes

Si te desplazas al trabajo en vehículo privado y dejas el vehículo en un garaje, es posible que tengas que tocar interruptores de la luz, botones del ascensor, puertas de entrada y salida del edificio, barandillas... todos ellos son puntos de encuentro de muchos gérmenes. Aunque estén siendo desinfectados permanentemente el riesgo existe por lo que debemos extremar las precauciones al máximo y lavarnos las manos en cuanto podamos. Si lo aparcas en la calle y tienes que pagar en un parquímetro ojo al tocar los botones del mismo. Pagar a través de una app, si es posible es mucho más seguro.

3. Transporte público privado

Quizás es la combinación para acudir al trabajo en la que estaremos más alerta para no contagiarnos debido a los riesgos que conlleva. Es cierto que es obligatorio el uso de mascarillas para todos los viajeros de este tipo de transporte. Muchos llevan guantes, pero los expertos alertan de que si no sabemos quitárnoslos de la forma correcta no resulta una medida eficaz. Es importante también mantener la distancia de seguridad de dos metros con el resto de viajeros. En todo caso la ley obliga a que la ocupación del autobús no puede superar el 50 por ciento de las plazas y todos los viajeros deben viajar sentados.

Para evitar contagios cuando cojamos nuestro coche después de haber tomado el transporte público y evitar propagar los gérmenes en su interior, como en todos los casos, debemos asegurarnos de mantener las manos bien limpias antes de subirnos al vehículo, con un gel hidroalcohólico, por ejemplo antes de tocar siquiera la manilla exterior de la puerta. Y ojo al momento de quitarse la mascarilla, en el transporte privado si viaja una sola persona no es obligatorio llevarla.

4. Viajar acompañado al trabajo

La ley permite la posibilidad de viajar más de un ocupante en el vehículo para ir al trabajo, eso sí aquellas personas que compartan coche pero no convivan juntas no podrán ocupar más de dos asientos por cada fila de asientos en las primeras fases. Dejarán la mayor distancia posible entre ellos y viajarán con la mascarilla puesta. Si conviven en el mismo domicilio estas medidas no son necesarias. A medida que van avanzando las fases los vehículos van a poder ser ocupados por más gente. En todo caso, compartir vehículo supone un riesgo al estar en un espacio relativamente pequeño para sus ocupantes como es el interior. La mascarilla, además de obligatoria, se vuelve más útil que nunca para evitar el contagio. Recomendable contar con un gel hidroalcóholico en el interior para mantener las manos limpias.

5. El repostaje en la gasolinera

Otro de los posibles momentos de riesgo en nuestro desplazamiento laboral podría venir a la hora del repostaje de combustible, especialmente en las estaciones de autoservicio. A la hora de coger la manguera para servirnos el combustible es del todo** recomendable ponerse guantes desechables en las dos manos para realizar el proceso.** Serán necesarios también para gestionar la pantalla del propio surtidor. Ojo al quitárnoslos, nunca debe tocarse la parte exterior de los guantes con la piel.

Puede ser interesante repostar en gasolineras de autoservicio que acepten el pago en el propio surtidor, así no tendrás que acercarte a ninguna caja con gente cerca. Por otro lado, en todo caso, y aunque hayas tomado todas las precauciones, nunca está de más limpiarte las manos con gel con alcohol antes de subirte al coche de nuevo. Evitarás propagar los gérmenes por el interior del vehículo.

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