Land Rover renovará su red de concesionarios antes de fin de año

En los últimos días ha cundido cierta intranquilidad entre las diferentes redes de concesionarios. El motivo es la reestructuración de la red de Land Rover, que presenta algunos síntomas bastante traumáticos. La compañía ha querido suavizarlos y asegura que la reorganización concluirá antes de final de año.

Con la compra de Land Rover por parte de Ford, la red comercial, compuesta por 77 concesionarios oficiales, cambia notablemente. Lógicamente, los nuevos dueños tienen nuevas normas. Sus concesiones tienen parámetros y criterios de calidad diferentes a los de Rover. Ford quiere que estos 77 establecimientos se uniformicen.
Para lograrlo, Land Rover ha decidido hacer tabla rasa. Para empezar, ha enviado una carta a todos los concesionarios en la que les comunica el fin de sus contratos y la apertura de un periodo de adaptación a las nuevas condiciones. Aquellos concesionarios que las cumplan, tendrán un nuevo contrato.
Desde Land Rover se ha querido tranquilizar a los miembros de su red asegurando que el número de concesiones apenas variará. De producirse bajas en este contingente, los huecos se cubrirán con concesionarios de otras marcas de Ford, como Volvo o Jaguar. Además, a los que recuperen sus concesiones se les ofrecerá también alguna de las otras "marcas de lujo" de la compañía, como las ya citadas o Aston Martin y Lincoln.
El próximo 25 de enero, Land Rover celebrará la convención anual con todos sus concesionarios. En ella se les explicarán los planes de la compañía y, antes de final de año, quedará establecido el nuevo orden. En la firma esperan que este periodo de transición no afecte a las ventas. Durante 2000, éstas cayeron un cinco por ciento, hasta las 8.300 unidades

Estos cambios, que también se presentan en otras marcas, han asustado un tanto al sector. Tanto que Faconauto, la patronal de los concesionarios, ha emitido un comunicado al respecto.
Por un lado, recomiendan a los distribuidores de Land Rover que acudan a arbitrajes judiciales para resolver más rápidamente sus problemas.
Por otro lado, los empresarios reconocen que no pueden interferir en las estrategias de reorganización de las compañías. Sin embargo, piden que se tengan en cuenta las inversiones acometidas por los concesionarios y se dispongan fondos de compensación para aquellos que pierdan sus contratos.
También piensa dirigirse al Tribunal de Defensa de la Competencia para que aclare si estas reestructuraciones son compatibles con la normativa vigente. Considera la patronal que tienen un efecto negativo para los distribuidores y puede afectar a la fortaleza de concurrencia en el mercado.
Faconauto aprovecha para arremeter contra los planes futuros de los fabricantes, que incluyen nuevos canales de venta a partir de octubre de 2002, momento en que se liberalizará el sector. Con el fin de las "block exemptions", los concesionarios perderán su exclusividad y podrán vender coches de más de una marca. A cambio, los constructores podrán distribuir sus productos a través de nuevos sistemas de venta: grandes centros comerciales, por ejemplo.
Land Rover quiere despejar dudas y asegura que confía plenamente en la bondad del sistema actual, con lo que no piensa apostar por nuevos modelo de venta, ni tampoco por Internet.

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