La industria contra pruebas de neumáticos más duras

Si los neumáticos son o no seguros en Estados Unidos, es una cuestión por demostrar. Sin embargo, mientras tanto, la Administración norteamericana ha propuesto endurecer las pruebas a las que se somete a las ruedas. La respuesta de los fabricantes ha sido un rotundo no a esta idea.

Desde hace tiempo la Agencia para la Seguridad Viaria de Estados Unidos (NHTSA) viene observando que el mantenimiento y el correcto inflado de los neumáticos es uno de los puntos débiles de los automóviles que circulan por el país norteamericano.

Esa observación ha llevado a la puesta en marcha en varias ocasiones de campañas de concienciación de los conductores para que vigilen el estado de las ruedas de sus coches.

A estos datos se sumó hace dos años el caso Ford-Firestone, por el que se tuvieron que retirar 6,5 millones de ruedas del mercado por ser las principales sospechosas de causar varios vuelcos de Explorer que causaron la muerte a unas 150 personas.

Con estas informaciones en la mano, los expertos en seguridad de la NHTSA han planteado un endurecimiento en las pruebas a las que se somete a los neumáticos. Los cálculos de la Agencia apuntan a que, gracias a estos nuevos test, se reduciría de forma notable el número de reventones, salvando decenas de vidas cada año.

Sin embargo, la oposición de los fabricantes de automóviles y de neumáticos ha sido tajante. La Asociación de Fabricantes de Caucho (RMA) ha declarado que la idea de realizar pruebas más rigurosas en "injustificada y extrema".

Es más, el presidente de esta organización ha afirmado que "hoy en día las ruedas son más seguras, incluso cuando se conduce con neumáticos desinflados y vehículos sobrecargados".

Según la NHTSA, las nuevas normas obligarán a los fabricantes a rediseñar un tercio de los neumáticos que se venden cada año en Estados Unidos, pero se salvarían unas 27 vidas al año y se evitarían unos 667 heridos. Esto supondría un coste de unos 282 millones de dólares anuales: unos 7,2 millones por vida salvada.

Los datos de los fabricantes son muy diferentes. Los empresarios creen que el 42 por ciento de las ruedas para coches y la mitad de las de todo terrenos no pasarían los tests; con un coste de 1.500 millones el primer año y 400, el siguiente.

A esto, General Motors ha añadido que no se han tenido en cuenta las modificaciones que tendrían que hacer los fabricantes de coches en sus vehículos para adaptarlos a las nuevas ruedas.