La Guardia Civil de Tráfico, desbordada

Accidente fatal en la A-1: cinco agentes pierden la vida arrollados por un camionero sin el carné en regla que se durmió al volante. Salen a la luz muchos trapos sucios; la Guardia Civil está desbordada, muchas empresas de transporte se comportan como auténticas mafias, el sueño causó 40.000 accidentes durante el año pasado...

La Guardia Civil de Tráfico, desbordada
La Guardia Civil de Tráfico, desbordada

Cúmulo de fatalidades: 03:08 horas de la madrugada del martes, un camión cargado con cinco toneladas de vigas de hierro arrolla a un dispositivo que la Guardia Civil había montado en la A-1, carretera de Burgos, en dirección Madrid. Cinco agentes murieron en el acto y uno se encuentra en estado muy crítico. En esta ocasión, el control estaba perfectamente montado (se habían desplazado cuatro patrullas y once personas). Los vehículos de la Guardia Civil se encontraban estacionados en el arcén derecho de la autovía con las luces de emergencia puestas y los intermitentes accionados. Los guardias estaban recogiendo los conos y señales, pero los carriles ya estaban abiertos a la circulación. Uno de los coches patrulla acababa de salir persiguiendo un coche sospechoso. El propio conductor del camión ha reconocido que se quedó dormido al volante. Ni siquiera frenó, ni vió las luces de los todo terrenos de la Guardia Civil, aunque la visibilidad era buena: el tramo de la carretera era recto con ligera pendiente de ascenso y estaba precedido de una curva de radio amplio. Sin embargo, el accidente ha servido para sacar a la luz la precaria situación que atraviesan los agentes encargados de velar por la seguridad en nuestras carreteras. Raro es el mes que no muere un Guardia Civil o un policía atropellado. Las dos grandes asociaciones de la Guardia Civil –AUGC y Asigc- ya habían criticado con anterioridad estas situaciones. Según nos comentan desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), la mayoría de los controles los realizan dos personas en solitario y no están apoyadas por Tráfico. Los agentes fallecidos realizaban un control antiterrorista, “imaginaros qué puede llegar a ocurrir cuando efectúan controles de alcoholemia. Corren realmente peligro al intentar parar a alguien que conduce bajo los efectos del alcohol", explican. Por su parte, la Asociación Independiente de la Guardia Civil (Asigc) ha solicitado que sean aumentadas las medidas de seguridad de los controles “con señalización adicional de Fomento", de forma que los conductores reduzcan la velocidad con mucha mayor antelación a su llegada al dispositivo de vigilancia. Ahora mismo tenía que haber 6.000 agentes rodando por las carreteras españolas, pero sólo hay unos 4.000. Y eso, el mejor de los días. Son datos de la AUGC; según explican, ahora los agentes destinados al Tráfico van de manera casi forzosa. “No hay plantilla y existen multitud de plazas por cubrir. Proliferan las bajas por enfermedad y las bajas psiquiátricas. De hecho, en esta profesión existe el índice de suicidios más alto: una de cada cinco personas que se suicidan en España es un Guardia Civil". ¿Qué ocurre?A finales de año, según datos de la propia Guardia Civil, el Cuerpo de Tráfico tenía a más de 1.200 agentes de baja. En Madrid, hay casi 500 puestos laborales sin cubrir “por los bajos sueldos", según alegan. Un guardia de tráfico ha pasado de cobrar el doble que sus compañeros a ingresar lo mismo, o incluso menos. Por si fuera poco, deben renunciar a días de fiesta y a vacaciones a cambio de una retribución de 1,50 euros. Las dos principales asociaciones de la Guardia Civil señalan que los agentes de Tráfico están muy “quemados". De hecho, aunque no pueden realizar huelga ni han sido convocados para llevar a cabo ninguna acción, han adoptado por su cuenta una política de “bolis caídos". “Han decidido recaudar menos para Hacienda. Cumplen su trabajo, pero no ponen tantas multas", explican en AUGC. Este mes de febrero las denuncias en carretera han disminuido en un 60 por ciento respecto al mismo período del año anterior. La DGT asegura que es por el frío y la disminución del tráfico, pero la caída de las denuncias se ha notado en regiones tan “movidas" como Madrid, Valencia, Alicante y Andalucía.