La gasolina, a punto de dispararse

Nos acercamos a una situación límite. Ayer, el petróleo marcó nuevos récords históricos y se colocó casi fuera de control. De mantenerse este panorama, los expertos calculan que los combustibles pueden encarecerse hasta un 10 por ciento.

Los gasolineros, los que mejor saben cuánto cuesta repostar, lo tienen claro: si la situación siguen así, la subida de precios es inevitable. Ayer, el presidente de los empresarios de las estaciones de servicio, Casto Bravo, reconocía que “mucho tienen que cambiar las cosas para que los precios dejen de subir".
La advertencia no es vana: en lo que va de año, sin el petróleo tan enloquecido como estos días, la gasolina sin plomo de 95 octanos se ha encarecido un 13 por ciento, mientras que el litro de gasóleo ha subido un 11 por ciento. Con estos antecedentes, a los especialistas no les cuesta mucho vaticinar que la agitación actual puede suponer un “empujón" del 10 por ciento.

Y es que la tensión se ha apoderado de los mercados petrolíferos. A pesar de que ayer, al final de la jornada, hubo un cierto movimiento pacificador, el día fue una auténtica batalla en la que los especuladores tensaron al máximo las cuerdas de las bolsas de compra y venta. Así, el precio de referencia para Europa, el del Brent negociado en Londres, se colocó en los 40,99 dólares, el nivel más alto en toda su historia, por encima del límite alcanzado durante la crisis del Golfo de 1990.
Mientras, en Nueva York, el Texas, la referencia estadounidense, superaba los 44,25 dólares por barril para, por la tarde, retroceder hasta los 44 dólares. Al tiempo, el crudo de la Opep, la media de siete de sus petróleos, fijaba un nuevo techo en 39,33 dólares por barril. Los precios son tan altos que amenazan seriamente al desarrollo económico de Occidente, basado exclusivamente en el consumo de energía. Los gobiernos de los países desarrollados asisten con preocupación, e impotencia, al desarrollo de los acontecimientos y sólo pueden pedir ayuda a la Opep. El cártel petrolero, que controla el 40 por ciento del mercado y el 80 por ciento de las reservas, trató de reaccionar ayer anunciando un nuevo incremento de la producción. El anuncio se hizo público en un comunicado oficial que sirvió para moderar un poco el “rally" de precios que se vivía en todas las bolsas. Según dicen, los productores incrementarán su capacidad de bombeo hasta los 30 millones de barriles diarios, utilizando para ello los 1,5 millones de “capacidad ociosa" que todavía tienen.Esta noticia mitigó la “metedura de pata" del presidente de la Opep, Purnomo Yusigiantoro, quien aseguró el martes que el grupo no podía aumentar el ritmo de trabajo, una opinión que disparó los nervios en los mercados. Ayer, el mensaje fue justo el contrario y, al menos de momento, tuvo un efecto balsámico. Sin embargo, la Opep no ha explicado cómo va a hacer frente a este nuevo incremento y, por lo que sabíamos, sólo Arabia Saudí tiene hoy por hoy la capacidad necesaria para aumentar las exportaciones. Y, como se ha dicho, Arabia está muy amenazada por el terrorismo islámico, con lo que no es precisamente un mercado seguro.

Además, la Opep acaba de poner en marcha el último incremento de producción aprobado, con lo que tardará unos días, quizá semanas, en realizar este nuevo esfuerzo.
Y queda por averiguar si, como asegura la agencia Bloomberg, el cártel está ya en ese nivel de ventas “oficiosas", es decir, que ya esté vendiendo los 30 millones de barriles diarios “prometidos" saltándose sus propias cuotas oficiales (los 27,5 millones de barriles). Como esta práctica es muy habitual en los miembros de la Opep, es posible que sea justo lo que sucede ahora. De ser así, el anuncio de ayer no pasaría de ser un mensaje de calma sin ninguna realidad detrás. Y, por lo que se ve, lo peor está por llegar. En 2005 se espera que la demanda de China, segundo consumidor mundial de crudo, crezca un 14,5 por ciento. Si los productores no están en condiciones de aumentar la oferta, crecerán los preciosA la incapacidad de la Opep se unen las dificultades de petroleros que no pertenecen al cártel. Especialmente Rusia, que tiene a su principal compañía, Yukos, casi intervenida por el Gobierno. Si Yukos no vuelve a la normalidad, el nerviosismo seguirá dominando los mercados.En España, el Gobierno ha mostrado su preocupación ante estos problemas. José Montilla, ministro de Industria, asegura que la subida del precio del petróleo tendrá un “impacto negativo" en la economía española. De paso, el ministro descartó la posibilidad de implantar un gasóleo profesional para ayudar a los profesionales de la carretera. “No tenemos márgenes", explicó.