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El vicepresidente de la Comisión Europea y comisario de Transportes, Siim Kallas, defendió la obligatoriedad de la medida porque "tiene el potencial de salvar unas 2.500 vidas cada año". Según dijo, también ayudará a conseguir el objetivo fijado para 2020 de reducir las muertes a la mitad en el territorio comunitario.
El 'e-call' tendrá un coste de 100 euros por vehículo, más o menos lo que un sistema de navegador GPS corriente, según apuntó el comisario de Industria, Antonio Tajani. El aparato estará conectado con la central informática del vehículo, lo que, incluso, permitirá la intercomunicación verbal entre el conductor y los servicios de urgencia. En caso de que el conductor esté inconsciente, informará automáticamente del lugar del siniestro y tipo de vehículo, detalló Kallas.
Con el 'e-call' se calcula que se reducirá el tiempo medio de intervención de los equipos de emergencia en un 40% en las zonas urbanas y en un 50% en carretera. Lapso que cuenta para las víctimas porque el 50% de los fallecidos perecen en los minutos posteriores al impacto, el 30% en las horas siguientes y el 20% en los días posteriores. "Cada minuto cuenta. Si los servicios de emergencia están informados inmediamenta y saben exactamente dónde ha ocurrido el accidente pueden prevenir con frecuencia la muerte y evitar las secuelas", destacó el responsable de Transportes.
Los expertos consideran que tres de cada cuatro muertes en accidentes de tráfico pueden evitarse con una rápida atención sanitaria. Solo el 10% de los heridos está condenado a morir debido a la gravedad de las lesiones que presenta. Una vez que ocurre un siniestro es fundamental una rápida atención médica durante la llamada 'hora de oro'. Entre el 60 y el 75% de los heridos mueren durante la primera hora después del accidente. Estos fallecimientos se producen por la obstrucción de las vías aéreas, lo que impide respirar, o por la pérdida de sangre, situaciones que los sanitarios pueden evitar. En cambio, el 10% de los fallecidos son muy difíciles de salvar debido al alcance de los destrozos causados por el siniestro en el sistema nervioso central o a grandes afecciones en arterias.







