La compra de Saab por Koenigsegg, en entredicho

Analistas y expertos suecos del sector de la automoción han puesto en entredicho la viabilidad del supuesto acuerdo inicial de compra que el fabricante de coches de lujo sueco Koenigsegg y el grupo inversor noruego Eker Group han cerrado para hacerse con Saab Automobile.

Las dos partes han firmado una declaración de intenciones sobre la compra que será negociada finalmente en los próximos meses, según la televisión pública SVT, pero ninguno de los involucrados en la operación ha confirmado las informaciones. Con sede en Ängelholm, al sur de Suecia, Koenigsegg cuenta con 50 empleados, fabrica una veintena de coches de lujo y factura por valor de 100 millones de coronas suecas (menos de 10 millones de euros) al año, cifras que contrastan con la producción de 94.000 vehículos anuales y una plantilla de 4.000 empleados de Saab. "Koenigsegg no puede ayudar de ningún modo a Saab. La forma de producir coches es completamente distinta, es otro material, otra estructura y otro chasis; y usan distintas tecnologías, una produce coches en masa y la otra casi de forma artesanal", ha declarado Christer Karlsson, catedrático en Economía y analista del sector. Otros expertos suecos en el área del motor como Håkan Matson se mostraron "escépticos" y destacaron los "numerosos interrogantes" que existen sobre la capacidad de Koenigsegg y el grupo que la respalda para afrontar los retos de Saab Automobile, en venta desde que el pasado febrero se ha declarado insolvente. Según Radio de Suecia, el noruego Bård Eker, principal accionista de Koenigsegg, lleva desde hace meses agrupando a otros inversores de su misma nacionalidad interesados en hacerse con Saab, aunque ambos podrían ser la punta de lanza de otro grupo mayor, ya que carecen del capital necesario para reflotar a la compañía. Saab ha admitido que el número de posibles compradores se había reducido a tres, y aunque no citó ningún nombre, los medios suecos han mencionado a la china Geely, un grupo de inversores estadounidenses, Koenigsegg y la italiana Fiat. El tribunal sueco de Vänesborg ha aceptado, a petición de Saab, prorrogar hasta el 20 de agosto el plazo para finalizar la reestructuración y relanzamiento de la empresa, por la dificultad y amplitud de la tarea. El plan de reconstrucción incluye vender la compañía, propiedad de la estadounidense General Motors, concentrar la producción en su fábrica de Trolhättan -en el sur de Suecia- y cerrar las negociaciones sobre financiación, que incluyen un préstamo del Barco de Inversiones Europeo avalado por el Estado sueco. La deuda de Saab asciende a 10.600 millones de coronas suecas (casi 1.000 millones de euros), y la mayor parte ha sido contraída con General Motors, con el Estado sueco como segundo acreedor.

Tampoco Guy Lofalk, el administrador de insolvencias elegido por el tribunal para supervisar el reestructuración y saneamiento de Saab, ha querido comentar ningún detalle sobre la supuesta operación, pero ha anunciado que la próxima semana habría oportunidad de hacerlo.