La Comisión Europea suaviza el final del sistema de concesionarios

Los constructores de coches y la Comisión Europea han llegado a un acuerdo para hacer más tranquilo el final del sistema de distribución de coches nuevos a través de redes oficiales y exclusivas de concesionarios. Una parte del mecanismo actual sobrevivirá al cambio.

La Comisión Europea suaviza el final del sistema de concesionarios
La Comisión Europea suaviza el final del sistema de concesionarios

En octubre caerán las "block exemptions", los reglamentos comunitarios que permiten la existencia de concesionarios en exclusiva. La Comisión Europea quiere introducir la libre competencia en el sector, convencida de que este trascendental cambio sólo traerá beneficios para los usuarios.

Sin embargo, las transformaciones no van a ser tan radicales como se esperaba. Las fuertes presiones que han ejercido fabricantes y vendedores han logrado que los legisladores europeos suavicen sus propuestas.

En el último proyecto de reforma, se contempla todavía la existencia de contratos en exclusiva y la existencia de concesionarios oficiales, con lo cual se respeta el deseo de los constructores automovilísticos. Sin embargo, estos acuerdos sufren grandes restricciones y se amplia el grado de libertad de las concesiones, dando gusto así a las peticiones de las asociaciones de concesionarios.

Las únicas que no van a quedar satisfechas son las agrupaciones de usuarios y consumidores, que han pedido repetidamente el final definitivo del mecanismo actual.

Los contratos de exclusividad de distribución sólo podrán aplicarse en aquellas zonas donde el fabricante controle menos del 40 por ciento del mercado. Si no es así, no habrá exclusividad y los concesionarios podrán ser multimarca, además de vender a revendedores y clientes de otras zonas.

A cambio, se mantiene una cláusula de protección para marcas con una cuota de mercado inferior al 15 por ciento en una determinada área. Un concesionario de una de estas marcas tendrá derecho a que no se abran más tiendas de esa firma en su demarcación. Si la compañía controla más mercado, se podrán abrir más centros y entrar así a competir entre ellos. Bruselas opta en este caso por una fórmula intermedia: ni competencia intra-marcas total, ni ausencia total de ella.

Menos control para los fabricantes
En el proyecto que se perfila, se separa por primera vez la relación entre concesionario y taller oficial. Este último servicio podrá ser subarrendado a terceros. De este importante cambio saldrán beneficiados los talleres multimarca, pues tendrán necesariamente acceso a la documentación técnica de las marcas, reservada hasta ahora a los reparadores de bandera.

Por su parte, los reparadores podrán ofrecer piezas originales de la marca o los componentes elaborados por los proveedores de los fabricantes con su propia firma. Hasta ahora, sólo se consideraba original la pieza comprada a la compañía de bandera, aunque estuviese fabricada por un tercero.

También se contempla que los fabricantes mantengan un control de tipo estratégico sobre la composición y tamaño de su red de distribuidores. Se les permite aquí rechazar a compradores como los grandes centros comerciales. La Comisión hace una llamada de alerta y advierte que, de no tomar precauciones, el gran poder de compra de estos supermercados podría llevar a una concentración del negocio en pocas manos.

Las marcas también tendrán derecho a rescindir una concesión, pero deberán motivar esta decisión, de forma que su relación con los centros oficiales sea fácilmente analizable.

Para compensar, los distribuidores podrán vender a todo lo largo y ancho de la Unión. Esto incluye la posibilidad de publicitarse en otros países, vender por Internet y llevar coches convencionales al mercado británico. Los fabricantes no podrán hacer nada contra estas ventas paralelas, ni contra aquellos vendedores que, estando abanderados, compren a otros.

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