La bancarrota de Delphi no afectará a España

Un portavoz de Delphi en España ha asegurado que la bancarrota declarada por la compañía en Estados Unidos no afectará a la filial española. Al parecer, el expediente de bancarrota sólo se circunscribe al territorio estadounidense.

En España, Delphi, primer fabricante de componentes del mundo, tiene cinco factorías que dan trabajo a unas 4.800 personas. Además, está en marcha un proceso de regulación de empleo que dejará esta plantilla en 4.400 empleados a la altura de 2010. Sin embargo, todos estos datos quedan sujetos ahora a lo que suceda con Delphi, que el pasado viernes anunció que entraba en bancarrota y suspendía pagos.

La noticia, que ha convulsionado a la industria automotriz, puso ayer en guardia a todas las divisiones que Delphi tiene esparcidas por el mundo y, entre ellas, la española. Sin embargo, portavoces del grupo se han apresurado a tranquilizar a los trabajadores y los sindicatos diciendo que la bancarrota no afectará para nada a la filial de nuestro país.
En realidad, la suspensión de pagos no debería afectar a ninguna filial, pues la Ley de Quiebras estadounidense obliga a que los efectos de este tipo de movimientos se circunscriban únicamente al interior de sus fronteras. Sin embargo, no sería la primera vez que una quiebra en Estados Unidos acaba arrastrando a las filiales, por lo que nadie se fía.

Para seguir espantando miedos, los responsables de Delphi en España aseguran también que la compañía es autosuficiente en Europa y que, por tanto, está protegida de lo que suceda en Estados Unidos. En estos momentos, Delphi tiene 130.000 empleados en toda Europa y no tiene ningún problema de liquidez. Sí reconocen que podrían verse comprometidas las provisiones de fondos que la central norteamericana envía a Europa, pero explican que sustituirán estos aportes con créditos.A pesar de las palabras tranquilizadoras de los portavoces de Delphi, lo cierto es que la división española tiene ciertos problemas que pueden afectar a su estabilidad futura.
Las plantas gaditanas de San Fernando son un buen ejemplo. Estas tres factorías, agrupadas bajo el nombre común de Delphi Automotive Systems, acumulan pérdidas que superan los activos de la empresa. Esta situación obligaría prácticamente a cesar las actividades de no ser por un crédito participativo de 34,6 millones de euros que, según informa el diario Cinco Días, ha sido gestionado a través de Delphi Packard España, otra filial que opera en Navarra.

Además, siguiendo con las informaciones publicadas por Cinco Días, Delphi no ha publicado todavía sus cuentas de 2004 para las filiales de Navarra o Sant Cugat del Vallés, Barcelona, aunque se sabe que la primera ganó más de 32 millones de euros mientras que la segunda acumulo unas pérdidas de 2,9 millones.

Por otra parte, la planta de Sant Cugat acaba de anunciar que Dirección y empleados han llegado a un acuerdo para prejubilar a 59 trabajadores antes de 2006. En esta factoría trabajan 1.132 personas que, además, se enfrentan a un expediente de regulación de empleo temporal que supondrá una reducción de jornada y sueldo de 44 días de aquí a finales de 2006. Delphi La bancarrota de Delphi es una de las grandes noticias del año para la atribulada industria del motor en Estados Unidos.
Sus 185.000 empleados (53.000 en su país de origen) contienen el aliento y esperan a ver cómo se resuelve una situación muy comprometidaLa compañía argumenta que es incapaz de hacer frente a las pensiones y seguros médicos de sus 12.000 ex – empleados y dice que esa carga financiera, heredada de cuando Delphi era parte de General Motors, pone en peligro el futuro de la empresa.
Según su presidente, Steve Miller (en la foto), explica que, a pesar de las dificultades, harán frente a sus obligaciones y no dejarán que el Estado se haga cargo de pagar las pensiones. Para cumplir con este objetivo, piensan en realizar un fuerte plan de ajuste que pasará por bajar los salarios y, con seguridad, trasladar parte de su producción a países más baratos que Estados Unidos. Eso sí, la compañía asegura que mantendrá sus entregas de componentes a los fabricantes y que no detendrá ninguna de sus líneas de negocio. Pero, para lograrlo, necesita reajustarse en profundidad y pide a los sindicatos que colaboren para salvar la compañía y, casi tan importante, para salvar el sistema de pensiones a largo plazo.El fabricante que peor ha encajado esta situación es General Motors, quien fuera propietario de Delphi hasta 1999. El problema para GM estriba en dos pilares. Por un lado, es el principal cliente de Delphi y depende de sus entregas para seguir produciendo. Por otro, es el garante del fondo de pensiones de Delphi, así que, si ésta no puede pagar los retiros, GM tendrá que hacerse cargo de 12.000 pensiones. Si tenemos en cuenta que ya está negociando recortes en su propio plan de pensiones, difícilmente podría asumir esta carga extra.
Por si fuera poco, GM reconoce que tiene muchos de los mismos problemas financieros y los mismos costes de producción elevados que han llevado a Delphi a la bancarrota.

General Motors ha salido al paso de estas noticias diciendo que, de momento, no esperan que el problema les afecte. Además, aseguran que, si Delphi consigue reducir costes, venderá sus piezas más baratas, lo que beneficiará a GM.
Sin embargo, los inversores han valorado muy negativamente este riesgo y han empezado a vender acciones. Ayer, los valores de General Motors bajaron un diez por ciento en la bolsa.

La industria de los componentes vive un mal momento y no sólo Delphi atraviesa una crisis. Dana, otro de los grandes productores de piezas, ha anunciado que tendrá que reformular sus cuentas del ejercicio 2004 y de la primera mitad de este año debido a los problemas con los precios a clientes y a dificultades con los proveedores de su división de vehículos comerciales.