Jaguar XJ 2.7 D Bi-Turbo

El tope de la gama Jaguar se ha rendido al mercado. Como sus hermanos X y S-Type, el XJ adopta por fin un corazón Diesel de altas prestaciones y refinado funcionamiento. Sí, reposta gasóleo, pero su silencioso y calmado respirar nos lo dice bien claro: el 2.7 D Bi-Turbo es un Diesel de otro mundo.

Jaguar XJ 2.7 D Bi-Turbo
Jaguar XJ 2.7 D Bi-Turbo

El XJ es el primer Jaguar con estructura monocasco de aleación ligera de aluminio, lo que conlleva una inmediata reducción de peso y, por tanto, mejora en las prestaciones (más aceleración, frenadas más cortas) y disminución de los consumos. Además de eso, todo lo que os contamos en el apartado “Otro D en la gama" nos hacía prometérnoslas muy felices cuando llegase el momento de conducirlo. El entorno elegido por Jaguar para que probáramos su última creación era el Alentejo portugués, en los alrededores de Évora, algo más de una centena de kilómetros al oeste de Badajoz. Había carreteras secundarias, vías rápidas y trazados diversos –rápidos, con curvas, travesías laberínticas…- en los que ensayar las capacidades del motor 2.7 D en conjunción con la carrocería, el chasis y las suspensiones del XJ.La verdad es que nos gusta ser puntillosos y analizar a conciencia los vehículos en los que nos montamos –incluso cuando no los estamos probando (deformación profesional lo llaman)-, sobre todo porque nos ponemos en los zapatos del posible comprador que, pasiones automovilísticas aparte, mira con ojo crítico todos los detalles, opciones y servicios en los que va a poner su dinero, aunque éste sea mucho –y especialmente en ese caso-. Pues con esa actitud nos pusimos a los mandos de la unidad que nos dejaron en este contacto y… no quedamos defraudados.

Recorrimos casi 300 kilómetros y no podemos sino reconocer la absoluta comodidad y placer que se respira a bordo. En el puesto de conducción uno se siente casi flotando, perfectamente acoplado y a los mandos de una máquina fantástica que nos obedece y nos divierte a partes iguales, dando la talla sobre el asfalto y sin rugir en el habitáculo. Mientras enlazábamos curvas como en un pequeño vals, de forma suave y precisa, cuidando la velocidad porque la increíble potencia de este 2.7 se muestra casi sin que uno se dé cuenta de cuánto está pisando el acelerador, en el interior la música de un fado sonaba queda, prácticamente como si estuviéramos parados y con el motor apagado. Cuando el contexto vial lo permitía, en tramos fáciles en los que se puede conducir más relajado, la conversación fluía entre los dos periodistas que compartíamos habitáculo y, en efecto, el tono de voz no precisaba alzarse, porque la insonorización es perfecta (“el arte del silencio" lo llama la gente de Jaguar). En el vano motor, el 2.7 D V6 Bi-Turbo efectúa su trabajo a conciencia, no hay más que pedir gas para darse cuenta; en el interior del coche, todo ese esfuerzo no llega en forma de decibelios ni de vibraciones. De otros ruidos (el aerodinámico, el de rodadura…) no sabemos tampoco nada, porque hay cristal acústico laminado tanto en el parabrisas como en las ventanillas. Se trata de una estructura que reduce los niveles de ruido provocados por el viento y el motor hasta 5 decibelios respecto al cristal laminado normal. Incluso el airbag del conductor se ha aislado dentro de la columna de dirección con tacos de goma para que no transmita ningún género de vibración. Calmachicha total.A los mandos, la gestión automática del cambio descarga de trabajo al conductor, aunque uno se imagina cuánto más se podrían exprimir las facultades de este propulsor si la caja fuera manual. Para contentar a ese sector de usuarios que aún disfrutamos cambiando marchas, este XJ dispone también de un manejo manual, pero no es lo mismo que un cambio manual de verdad. También se puede poner en marcha la opción Sport, que hace que el cambio se produzca a más revoluciones. En fin.Las suspensiones, por último, son de tipo neumático y se combinan con el sistema de amortiguación adaptable CATS. En el marco, además, de una estructura de carrocería con chasis de aluminio, ligera y muy resistente a la vez, su contribución al comportamiento dinámico del coche es decisiva y, para el conductor, se traduce en una continua sensación de seguridad y de control del coche.El comprador hipotético de este XJ deberá contar con un presupuesto que parte de los casi 70.000 euros y luego puede contentarse con el modelo tal cual o empezar a sumar opciones: pintura metalizada (1.100 euros), pack de embellecedores externos no cromados (330), llantas Dynamic (780), Custom (1.560) o Sepang (3.900), testigo de presión de neumáticos (610), sistema de navegación (3.110) y un más bien largo etcétera de extras. Conclusión: que incluso en el segmento de los coches de superlujo hay clases y uno se puede comprar un Jaguar XJ 2.7 D V6 Executive, la única versión que se comercializará en España, por casi doce millones de las antiguas pesetas o empezar a ponerle equipamiento y subirle uno, dos o tres millones más.