Internet toma carrerilla para subirse al coche

La ola de Internet ha perdido fuerza. Este hecho, palpable a todos los niveles, resulta especialmente evidente en el sector del automóvil. Aquella "Internet sobre ruedas" que prometió el defenestrado Jacques Nasser, ex – presidente de Ford, está muy lejos de ser realidad. Sin embargo, los fabricantes no se olvidan de las nuevas tecnologías y tratan de sacarles el máximo provecho, aunque con pretensiones más modestas.

Internet toma carrerilla para subirse al coche
Internet toma carrerilla para subirse al coche

En 1999 y 2000, la imparable marea de Internet arrastró a la industria automotriz mundial, sobre todo a la norteamericana. La despreocupada alegría de un sector nuevo y en crecimiento irrefrenable hipnotizó a los grandes directivos del motor. Creyeron que las nuevas tecnologías, injertadas en los coches de siempre, provocarían un frenesí comprador. Al calor de esta esperanza, invirtieron miles de millones de euros, contrataron directivos de alto nivel y pusieron en marcha empresas de vanguardia con cientos de trabajadores. Se dejaron llevar por el entusiasmo de los gurús de las nuevas tecnologías sin pensar en las consecuencias.

Ahora, deshecha la ola en espumarajos, se ha demostrado que no había un sustento verdadero para tantas ilusiones. Auto.com, una de las publicaciones norteamericanas más prestigiosas del mundo del motor, publica hoy un interesante análisis sobre el errático rumbo de aquellos proyectos hechos añicos.

El balance, por realista, es bastante triste, pero también deja entrever que el trabajo hecho no ha sido del todo baldío y que algún día lo sembrado florecerá.

Explica Auto.com que fue Ford la primera compañía en lanzarse decididamente al mundo virtual. Jacques Nasser, su antiguo presidente, apostó muy fuerte por las nuevas tecnologías cuando profetizó que su empresa traería al mercado una innovadora "Internet sobre ruedas".
El fabricante del óvalo invirtió 50 millones de dólares en la compañía Internet Capital Group y, en diciembre de 1999, lanzó un vasto programa de inmersión en la Red. Dotó a sus empleados de ordenadores conectados a la red y empezó a planificar la forma de llevar navegadores, correo electrónico y otros "gadgets" de vanguardia a sus coches. Llegaron al extremo de presentar varios concept car con acceso a Internet en el Salón de Detroit de 2000.
Hoy, más de dos años después, la inversión en Internet Capital Group es un apunte deudor en el balance de la compañía, la entrega de ordenadores casi regalados se ha paralizado y los coches no tienen acceso a la red. Para colmo, Nasser ha salido de Ford sin honores.

En General Motors se creó e-GM, una división encargada del comercio electrónico de la compañía, y se puso en marcha una empresa común con AutoCentric para vender coches a través de la web. La idea era agrupar en este portal a sus 7.800 concesionarios. En 10 meses, el proyecto se demostró inviable, AutoCentric desapareció, el presidente del entramado se reubicó en otras divisiones y e-GM se disolvió en el resto de operaciones de la compañía.

El caso de DaimlerChrysler es menos sangrante. Pues la marea virtual pilló a la empresa en pleno proceso de reajuste tras la fusión entre Daimler-Benz y Chrysler. Así, no se lanzaron a proyectos desproporcionados, aunque, como todos los demás, se esforzaron por no quedarse atrás.

Como entidad superior está Covisint, el macroportal formado por las grandes compañías para hacerlo servir como plataforma comercial entre ellas. Pensado para ser el sitio de comercio electrónico más importante del mundo, Covisint lucha hoy por sobrevivir sin llegar nunca a la rentabilidad. Su incapacidad para levantar el vuelo es el mejor resumen de lo que ha sido la implantación de Internet en el mundo del motor.

La primera cosecha
A pesar de las pérdidas y el batacazo general, las marcas no han vuelto la cara a la Red y las nuevas tecnologías. Han aprendido mucho de estos errores y, sobre todo, han sabido quedarse con todo lo positivo que han visto en su experiencia.

Por ceñirnos a los tres grandes en que se centra el informe de Auto.com, podemos hablar de FordDirect.com, una iniciativa online que la firma de Detroit utiliza para poner en contacto a compradores con los concesionarios.
También destaca el amplio y eficaz sistema de teletrabajo que utiliza DaimlerChrysler en el diseño de sus coches. Denominado FastCar, este sistema pone en contacto a ingenieros, proveedores y técnicos de la empresa en todo el mundo, aligerando la toma de decisiones y el proceso de creación de los vehículos.

En General Motors también mantienen en marcha ideas que nacieron con el boom de la Red. Destacan OnStar, su sistema de telecomunicaciones a bordo de los coches, y mySocrates, una red interna que mantiene unidos a los trabajadores de la compañía en todo el mundo y que es accesible desde ordenadores domésticos y desde la televisión.

Pero, con ser esto interesante, lo más importante que ha quedado a flote tras la retirada de la ola es la unión entre fabricantes de coches y fabricantes de tecnología de las comunicaciones. Como explica Auto.com, los vínculos son más fuertes que nunca, porque los productores de software y otros productos del mundo virtual han comprendido que no pueden seguir adelante solos, sin soporte físico para sus ideas.
Antes, los constructores de coches iban a Silicon Valley (Meca de las nuevas tecnologías) para subirse al carro de los grandes proyectos online. Ahora, son los genios de Silicon Valley los que van a Detroit para buscar la manera de colaborar con los fabricantes.
Claro ejemplo de esta colaboración son las reuniones semestrales que mantiene General Motors con sus proveedores de software, como Sun, Oracle, etc. En estos encuentros, los ingenieros de GM explican qué necesitan y cuáles son las tendencias de los conductores. Por su parte, los técnicos del silicio proponen soluciones para cubrir esas necesidades y mejorar la comunicación con los clientes finales.

En los próximos años, según concluye el estudio de Auto.com, la industria del automóvil será una de las principales causantes del desarrollo de la tecnología de vanguardia en comunicaciones.