GM quiere cerrar la compra de Daewoo la próxima semana

El largo proceso de venta de Daewoo parece que, por fin, está a punto de terminar. General Motors quiere finiquitar la operación la semana que viene. Los trabajadores coreanos han aceptado la venta, con lo que cae el último obstáculo que se presentaba para cerrar el negocio.

En banca rota desde hace tres años, Daewoo está, por fin, a punto de pasar a manos estadounidenses. Si nada se tuerce, General Motors espera firmar el acuerdo final la semana que viene.

Ayer, los trabajadores de Daewoo aceptaron en asamblea el principio de acuerdo alcanzado entre General Motors, los bancos acreedores de Daewoo y los sindicatos coreanos.

Un antiguo acuerdo entre Daewoo y sus sindicatos daba a estos derecho de veto sobre cualquier operación de venta de la compañía. Al conocer los planes originales de General Motors, los líderes de los trabajadores se opusieron a la venta. Al final, GM se ha replanteado su programa de compra y ha decidido readmitir a parte de los trabajadores despedidos, además de comprometerse a mantener viva la vetusta fábrica de Pupyong, que se quedaba fuera de los planes americanos.

Tras las concesiones de GM, los sindicatos dieron su aprobación a la venta y, ahora, los trabajadores la han ratificado.

El acuerdo que se firme la semana pasada no diferirá mucho del que se tomó en septiembre de 2001. Entonces, GM se comprometía a quedarse con el 67 por ciento de la compañía, mientras que los bancos acreedores asumirían el resto del capital. Entre todos, fundarán una nueva empresa encargada de gestionar la marca y los recursos productivos de Daewoo.

En total, General Motors se hace cargo de cuatro factorías, mientras que las otras 13 que tenía Daewoo se repartirán entre los acreedores y, probablemente, serán vendidas.

La multinacional estadounidense confía en sacar a Daewoo de su hundimiento y recuperar cuota de mercado en Corea del Sur. Después, una vez saneada, Daewoo será el puente idóneo para asaltar el enorme mercado de Asia.

Ahora queda por resolver cómo se inyectará liquidez a una compañía cuya inconfesable deuda puede estar por encima de los tres billones de pesetas. El gobernador del Banco de Korea ha explicado que proporcionará a la nueva empresa un total de 297 millones de dólares, unos 337 millones de euros, más o menos 56.000 millones de pesetas, cantidad que debería cubrir las deudas adicionales que aparezcan en los próximos cinco años.

Por su parte, los acreedores de la compañía aportarán otros 850 millones de euros, más de 141.000 millones de pesetas, para estabilizar la compañía.