Falta de interés, pérdida de atractivo y mucha competencia. Estas tres claves marcan desde hoy el final del Salón del Automóvil de Ginebra, uno de los mayores eventos automovilísticos de la historia que, celebrado desde hace nada menos que 119 años, cierra definitivamente la persiana y muere para siempre. Así lo han comunicado directamente en las últimas horas sus organizadores
A través de una publicación en redes sociales, la organización del Salón de Ginebra asegura que “después de mucha deliberación, hemos tomado la difícil decisión de interrumpir el Salón de Ginebra debido a los desafíos de la industria y la competencia en curso. ¡Lo dimos todo, pero el espíritu de excelencia automotriz sigue vivo!”.
El GIMS Qatar se celebrará a partir de 2025
Mediante este mensaje, la organización ha confirmado que celebrará en Doha el nuevo GIMS Qatar, un evento que abrirá sus puertas del 27 de noviembre al 6 de diciembre en el año 2025. Este nuevo salón será más innovador y promete un “festival amplificado de la cultura automovilística, mezclando elementos tradicionales de exhibición de coches con experiencias inmersivas en toda la ciudad y más allá”.
El primer Salón de Ginebra, una cita que se convirtió en fija y prioritaria en la industria europea del automóvil, se celebró en 1905 y, en sus 119 años de historia ha visto cómo se han presentado en su alfombra roja algunos de los automóviles más icónicos de la historia, como el Jaguar E-Type, el Porsche 917, el Audi Quattro, el Lamborghini Countach o el Ferrari LaFerrari, por poner solo algunos ejemplos destacados.
La muestra en los últimos años es verdad que se había enfrentado a grandes dificultades, especialmente con la pandemia del Covid-19, que llevó a cancelar el espectáculo en 2020, 2021, 2022 y 2023. Cuando ya regresó, este mismo año 2024, ha aparecido muy diluido, con pocos fabricantes participando en la muestra y con una afluencia de público también muy limitada: apenas 20 expositores llevaron a usar 3 de los 7 pabellones disponibles.
Atrás quedaron por tanto sus mejores años, que coronaron a la edición de 2005, la de su 75ª edición, como la récord de la feria. En ese ejercicio, el salón acogió a nada menos que 747.700 espectadores.
Alexandre de Senarclens, presidente de la Fundación, ha asegurado que “la falta de interés de los fabricantes en el Salón del Automóvil de Ginebra, en un entorno difícil, la competencia de las ferias de París y Münich, favorecidas por los grupos locales, así como las inversiones necesarias para mantener vivo el Salón, han hecho imposible continuar con el evento”.
DEP a uno de los salones más fantásticos que hemos visitado y que tantas alegrías nos ha dado en forma de novedades y primicias automovilísticas. Lo echaremos de menos.









