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Circular con la matrícula del coche en mal estado o sin la pertinente legibilidad de alguno de sus números o letras está tipificado como infracción en el actual Código de Circulación.
Es el artículo 10 de la actual Ley de Tráfico donde se regula todo lo relacionado a la matrícula de un vehículo. En dicho artículo, se explica de forma textual lo siguiente: “El conductor debe verificar que las placas de matrícula del vehículo no presentan obstáculos que impidan o dificulten su lectura e identificación”.
En función de cómo de dañada o de degradada esté la matrícula del coche, este fallo más común de lo que te puedes imaginar puede provocar a su vez que tu vehículo suspenda la ITV, además de conllevar diferentes tipos de multas.
Los fallos y deterioros más habituales de las matrículas de los vehículos, según la DGT, son los siguientes:
- En primer lugar, que la placa del vehículo no esté colocada en la ubicación correcta.
- Que alguno de los números o de las letras esté borrado o parcialmente sucio que impida su correcta identificación.
- Que la matrícula tenga algún tipo de pegatina o elemento decorativo que impida leer alguno de los números o letras.
- Que la placa esté parcialmente doblada o rota.
- Que no tenga la pequeña luz correspondiente para iluminar la matrícula de noche y en túneles.
Por todos los fallos anteriores, la multa más común que suelen poner los diferentes agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil asciende a los 200 euros, que se puede reducir a los 100 euros si el conductor infractor se acoge a la modalidad de pronto pago.
Sin embargo, hay otro tipo de multa mucho mayor, que puede incrementarse hasta los 6.000 euros y conllevar asimismo la pérdida de seis puntos en el carné de conducir si se demuestra que el conductor ha tenido intención de manipular intencionadamente la lectura de la matrícula con la colocación de algún tipo de elemento adicional, tales como CD´s alrededor de la placa, cinta de embalaje o haberla impregnado previamente con algún tipo de aerosol reflectante. Todos estos elementos artificiales hacen que un radar de velocidad no pueda leer correctamente toda la placa del vehículo en el momento en el que la cámara del cinemómetro realiza la fotografía.









