Controles de "mentelemia", contra los accidentes de tráfico

Las distracciones al volante es una de las causas que en más ocasiones inciden en los siniestros de tráfico. Centrar la atención en lo que se está haciendo reduciría el número de accidentes, según un estudio de dos universidades españolas en colaboración con la Dirección General de Tráfico.

La Dirección General de Tráfico aboga por los controles de "mentelemia" para reducir el número de siniestros ocurridos en las carreteras de todo el mundo. El vocablo inventado "mentelemia" se refiere, según Luis Nunes, que presentó la conferencia "Adaptación al incremento de carga atencional y riesgos de distracción. Prevención orientada a dispositivos y prevención orientada a procesos psicológicos" en el IX Congreso Mundial PRI, a las distracciones al volante.

Para Nunes, los controles de alcoholemia tienen el fin de controlar el nivel de alcohol, de la misma forma que los controles de "mentelemia" deberían controlar el índice de atención, o mejor dicho, falta de atención del conductor. En definitiva, controlarían la distracción, el "dónde se está con la mente mientras se conduce".

Está demostrado que uno de los factores que más accidentes de tráfico produce es la distracción, siempre combinada con otros como velocidad o alcohol. Si se consigue que los conductores presten más atención a lo que hacen, sólo habrá que prevenir en una dirección (velocidad o alcohol, por ejemplo).

El Programa Argos, que ha desarrollado la DGT en colaboración con la Universidad Complutense y con la Politécnica de Madrid, ha estudiado el comportamiento de 80 conductores al volante durante tres horas y con una experiencia de más de 2 años al volante. Los puntos en los que se ha incidido a través de Argos son la conducción en relación con los entornos complejos, con las situaciones complejas y con el manejo de dispositivos.

Los científicos que han desarrollado el proyecto han analizado la dilatación de la pupila y el número de parpadeos por segundo de los conductores, que indica el grado de atención y concentración en la labor que están llevando a cabo.

Las conclusiones han sido numerosas, pero las más importantes se refieren a la certeza de que la mente puede distraer más que cualquier dispositivo colocado en el coche (navegador o teléfono móvil, por ejemplo). Es más peligroso ir hablando por teléfono que manipular el aparato, en contra de las creencias actuales. En algunas ocasiones, el entorno complejo (muchas señalizaciones y de diferentes tipos) puede incidir negativamente en el usuario de la vía, que pierde tiempo en decodificar la multitud de mensajes que se le presentan.