Continental retirará casi 600.000 neumáticos en EE.UU.

La pesadilla de los neumáticos defectuosos vuelve a los poseedores de todo terreno de Ford en Estados Unidos. La marca alemana Continental ha anunciado que va a retirar del mercado casi 600.000 cubiertas con problemas que monta de serie el Ford Expedition y el Lincoln Navigator.

En esta ocasión no habrá polémica. Hace dos años, cuando Firestone tuvo que revisar más de 6,5 millones de neumáticos que montaba mayoritariamente el Ford Explorer, ambas compañías, Firestone y Ford, se vieron envueltas en una agria polémica para resolver de quién era la culpa, de los neumáticos o de un diseño defectuoso del todo terreno. Finalmente, la Agencia Federal para la Seguridad en la Carretera (NHTSA) dio la razón a Ford y responsabilizó a las cubiertas.

Ahora la cosa está más clara, o al menos así lo ha reconocido Continental. La marca alemana admite que el problema reside estrictamente en el funcionamiento del neumático y no tiene nada que ver con los todo terreno que los montan.

Continental ha anunciado que va a retirar del mercado 595.000 unidades de los modelos ContiTrac AW y General Grabber AW, con los que vienen equipados las versiones de dos ruedas motrices de los Ford Expedition y Lincoln Navigator de los años 2000 y 2001. Ford, aunque libre de toda culpa, ha señalado que cooperará en estas revisiones.

La firma germana ha afirmado que tiene conocimiento de que estos neumáticos defectuosos han provocado algunos accidentes con daños materiales, heridos de pequeña consideración y al menos un siniestro con seis víctimas mortales.

Los problemas que sufren las cubiertas llamadas a revisión, de las que 400.000 todavía circulan por las carreteras estadounidenses, son separación de la banda de rodadura, desigual calzado de las cubiertas y que causan vibraciones en los vehículos. El coste de la llamada a revisión será de cerca de 20 millones de dólares (20,4 millones de euros, 3.394 millones de pesetas).

La acción de cambio será la más grande en los Estados Unidos desde la emprendida por Firestone en agosto de 2000, en la que más de 6,5 millones de unidades debieron ser sustituidas.