Radares pedagógicos: qué son, para qué sirven y… ¿multan?

Puede que nunca hayas oído hablar de los radares pedagógicos pero, instalados ya en algunas poblaciones, su uso probablemente se multiplicará si la DGT aprueba finalmente la nueva limitación a 30 km/h en las ciudades. Pero, ¿qué son exactamente? Te lo explicamos.
Jordi Moral
Radares pedagógicos: qué son, para qué sirven y… ¿multan?
Radares pedagógicos: qué son, para qué sirven y… ¿multan?

Las carreteras españolas están cada vez más y más pobladas de radares de velocidad, y de muy diversos tipos: radares fijos, de tramo, móviles, en el helicóptero Pegasus, en cascada… y muy pronto podrían llegar otros nuevos como el súper radar que controla absolutamente todo, radares de ruido, anticontaminación… Incluso los drones de la DGT, que ya empiezan a controlar y multar también en carretera.

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Pero no todo iban a ser multas y penalizar el exceso de velocidad de los conductores. Algunos ayuntamientos están apostando por informar y concienciar, mediante diferentes soluciones. Es el caso de los llamados “radares pedagógicos”, cuya finalidad es advertir a los conductores que están excediendo la velocidad de la vía y, ya de paso, aprovechar esta información para recopilar datos que sirvan para tomar las medidas oportunas en el futuro.

Estos radares pedagógicos, que se prevé además que se multipliquen si, tal y como está previsto la DGT aprueba la nueva limitación a 30 km/h en las ciudades, los hemos visto últimamente instalados, por ejemplo, en las calles de Vila-real, en la provincia de Castellón, para controlar la velocidad de los coches. Se instalaron en la calle Ermita y en la Avenida Europa, dos zonas muy transitadas en las que, como informan desde el portal digital El Periódico Mediterráneo, se han constatado excesos de velocidad y donde hay riesgo de atropellos o colisiones.

Otros ejemplos similares

Los nuevos radares pedagógicos en la ciudad de Vila-real no multarán y se espera que más calles también reciban un radar de estas características. Otras localidades tienen sistemas similares que buscan concienciar y sensibilizar a los conductores antes que multarlos; más frecuentes en carreteras secundarias son los semáforos de entrada en localidades que se ponen en rojo si el coche que se acerca a estos supera el límite de velocidad.

Otros dos ejemplos de entre muchos otros: en Burriana, también en la provincia de Castellón, existe un indicador que se pone en verde cuando la velocidad del conductor es correcta o en rojo si detecta un exceso de velocidad. Cruzando el Mediterráneo, en Santanyú (Mallorca), utilizan un sistema similar con emoticonos: carita sonriente en color verde o con carita enfadada en color rojo.

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