¿Hasta dónde llegará la persecución al automóvil? No es el apocalipsis

Greenpeace ha "lanzado" hoy un coche al Museo Reina Sofía para exigir el fin del Diesel, la gasolina y el híbrido convencional. Pero, ¿de verdad el automóvil es el único culpable de la contaminación?
Jordi Moral.

Twitter: @jordimoralp -

¿Hasta dónde llegará la persecución al automóvil? No es el apocalipsis
¿Hasta dónde llegará la persecución al automóvil? No es el apocalipsis

La persecución al automóvil de hoy, sobre todo a los coches Diesel y gasolina que representan más de un 95 por ciento del parque total de vehículos, no tiene fin. Si creíamos últimamente haberlo visto y oído todo, en forma ya de una nueva ITV más restrictiva, del anuncio ayer de Baleares de prohibir la circulación Diesel en 2025 o de la probable subida de impuestos en 2019, Greenpeace ha ido esta mañana un paso más allá: ha “lanzado” un coche al Museo Reina Sofía de Madrid para pedir que en 2028 se prohíban los coches Diesel y gasolina.

¿Hasta dónde llegará la persecución al automóvil? No es el apocalipsis

Greenpeace "lanza" un coche al Museo Reina Sofía

El mensaje de Greenpeace es que, en 2028, los coches Diesel y gasolina deben ser historia en el museo “si queremos que la temperatura media del planeta no suba más de 1,5 ºC”. Para la organización ecologista, “la venta de automóviles de gasolina, Diesel e híbridos convencionales en Europa debe finalizar en 10 años”. Según el informe europeo “2028: Fin de los combustibles fósiles en los coches”, que Greenpeace ha presentado, el número de coches Diesel y de gasolina en las carreteras europeas deberá reducirse en más de un 80% para 2035, algo que sólo podrá suceder si mucho antes se prohíbe.

El Parlamento ya ha aprobado más reducción de emisiones

No dudo que el planeta necesita de nuevas fuentes de energía y sistemas de propulsión alternativos que siguen desarrollándose, pero el automóvil no puede ser siempre el chivo expiatorio. La industria del automóvil lleva años adaptándose a muy exigentes normas anti-contaminación que, como en el caso del nuevo ciclo de homologación WLTP de emisiones en uso real que ha entrado en vigor este mes de septiembre, obligan a desarrollar nuevos motores en tiempo récord, destinando grandes inversiones no previstas y mucho desarrollo técnico.

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De hecho, hace sólo 10 días el comité de Medio Ambiente del Parlamento Europeo aprobó nuevas medidas de restricción de emisiones en los coches: las marcas deberán reducir hasta un 45% las emisiones de los vehículos nuevos en 2030, con un calendario que obliga en 2025 a haber alcanzado ya la reducción del 20%. Esta iniciativa, puede que necesaria, es considerada excesiva por la asociación de fabricantes europeos (ACEA), aunque también ha sufrido el ataque de Greenpeace: “los políticos europeos no comprenden la verdadera magnitud del desafío”.

El automóvil no es ni el mayor ni el único culpable

Volvemos al origen: ¿es la industria del automóvil la responsable de todos los problemas que parece afrontar la humanidad? ¿Son los coches eléctricos una alternativa real? No. Según datos de la Agencia Internacional de la Energía, el transporte por carretera es responsable del 14% de las emisiones de CO2 en todo el mundo. Esta cifra no sólo está por debajo del 18% de incidencia de otros transportes como el aeronáutico o el marítimo sobre los que nadie parece cargar hoy en día, sino que por encima se sitúan también las industrias manufactureras y la construcción (17%) y, más especialmente todavía, de la generación de electricidad y calor (34%).

¿Hasta dónde llegará la persecución al automóvil? No es el apocalipsis

La contaminación en las ciudades

En los últimos días, además, son muchas las asociaciones del sector que piden prudencia y moderación a la sociedad frente a los ataques al Diesel y a la gasolina. En este sentido, ANFAC, ANIACAM, FACONAUTO, GANVAM y SERNAUTO, las principales organizaciones de la industria española del automóvil, han lanzado un comunicado conjunto en el que resaltan que “gracias a los miles de profesionales, a la tecnología actual y a las fuertes inversiones en I+D+i se ha conseguido ya que los Diesel emitan un 84% menos de NOX y un 91% menos de partículas que hace 15 años”.

El eléctrico, ahora mismo, no es la única solución

Entonces, ¿la solución para Greenpeace pasaría por el coche eléctrico? Tal y como recoge también la organización activista en su informe, aún hace falta que se adapten redes e infraestructuras, que se fomente la reutilización de la batería para su reciclaje, que se fomente el uso del coche compartido y que la electricidad basada en la energía renovable se expanda rápido… porque si no podemos encontrarnos con coches eléctricos que, en efecto, no emitan CO2 al circular, pero sí tengan gran impacto durante todo su proceso de fabricación y vida útil. En este artículo te contamos todas las barreras hoy del coche eléctrico.

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Visto lo visto, creemos que hace falta un debate más profundo y soluciones antes que pedir rápidas prohibiciones que lo único que conseguirían es mermar la movilidad real hoy de los ciudadanos. Porque, según por ejemplo un último estudio de científicos de la Universidad de Manchester, los niveles contaminantes de los microondas de la UE son equivalentes a los valores emitidos por los coches. ¿Pedimos ya su prohibición?

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