Argentina no abre la frontera a los coches brasileños

El presidente argentino, Néstor Kichner, confirmó ayer el rumor que decía que Argentina no cumpliría su compromiso de liberar el comercio automovilístico con Brasil. En principio, Argentina debía abrir sus fronteras por completo en 2006, pero ahora han decidido tomarse un tiempo más.

“Queremos que se desarrolle la industria automotriz en nuestra querida y hermana República del Brasil, pero también queremos que se desarrolle en Argentina en términos de igualitarios para que las posibilidades de competitividad, de crecimiento y de demanda de empleo sean absolutamente igualitarias", explicó ayer Kichner durante una visita a la localidad de General Pacheco, un lugar donde Volkswagen piensa invertir 100 millones de dólares.

Kichner confirmó de esta manera lo que el secretario de Industria, Alberto Dumont, había adelantado hace unos días: Argentina no está en condiciones de eliminar las restricciones a la importación de coches brasileños que todavía existen en el sector automovilístico.

Según un acuerdo bilateral entre ambos países, imbricado dentro del ámbito del Mercosur, Argentina y Brasil debían liberar totalmente sus intercambios de coches a la altura de 2006, de tal forma que los fabricantes puedan vender en ambos estados sin problemas de aranceles o sobreprecios. Pero, como se ve, los argentinos consideran que no están en condiciones de abrir del todo las fronteras. Creen que su economía y, sobre todo, su industria, no podrían resistir la “invasión" de vehículos manufacturados en Brasil.Tanto en Argentina como en Brasil operan las grandes multinacionales del sector, las todopoderosas compañías europeas y japonesas. Sin embargo, la verdadera fortaleza está en Brasil, cuya industria de componentes es cuatro veces mayor que la argentina.
Esta asimetría da lugar a dos mercados muy dispares. Mientras en Argentina un 60 por ciento de los coches que se venden procede de las fábricas brasileñas, sólo un 3 por ciento de las ventas en Brasil corresponde a coches argentinos. Esta desigualdad ha hecho que las autoridades bonaerenses se piensen mucho la conveniencia de liberar el mercado en 2006. “Los gobiernos no estamos para mirar que se sigan profundizando asimetrías negativas en este ramo de la producción", explica el propio Kirchner.

Ahora queda por ver cómo se tomarán los brasileños la noticia. El presidente argentino cree que su decisión va a ser “absolutamente comprendida" por su homólogo brasileño, Luis Inácio Lula de Silva, a quien llamó su “amigo". Después de pasar un par de años horribles, la industria argentina empieza a levanta cabeza. En agosto su producción de automóviles creció un 53,5 por ciento y aumentaron las exportaciones un 42,5 por ciento. Las ventas locales se dispararon con un crecimiento del 89,2 por ciento, con 203.344 unidades vendidas, de las que 71.301 correspondieron a coches fabricados en el país.
Así, en lo que va de año se han montado 157.681 vehículos, la mitad más que en 2003.

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