Un filtro de partículas diésel (DPF) es un componente esencial de los vehículos diésel modernos. Este elemento se encargar de filtrar las partículas de hollín de los gases de escape, reduciendo significativamente la contaminación por partículas. Pero ¿cómo funciona exactamente?
Como ya te hemos contado en multitud de ocasiones, el filtro de partículas consiste en una estructura cerámica porosa que atrapa las partículas de hollín. Estas se queman a altas temperaturas, mediante un proceso que conocemos como regeneración. Este proceso produce dióxido de carbono y vapor de agua, mientras que un pequeño residuo permanece en el filtro en forma de ceniza.
Aditivos: ¿ayudantes químicos o riesgos?
A pesar de su loable función, los filtros de partículas también han ganado fama por las averías que pueden llegar a generar en muchos coches. Y siempre surge aquí la duda, de cómo hay que conducir y cada cuánto tiempo para garantizar su limpieza y su buen funcionamiento para prevenir averías, que pueden llegar a ser costosas.
Los aditivos químicos mezclados con el combustible están ya diseñados ahora, precisamente, para facilitar la regeneración del filtro de partículas. Reducen la temperatura de ignición del hollín, lo que permite quemarlo a temperaturas más bajas. Sin embargo, los expertos también se muestran escépticos sobre su uso.
Según el ADAC, el club de automovilistas alemán que es el mayor de toda Europa, si bien los aditivos pueden proporcionar un alivio a corto plazo, a la larga pueden aumentar la carga de cenizas en el filtro. Esto puede acortar la vida útil del filtro y provocar reparaciones costosas. Además, muchos fabricantes no ofrecen garantías por los daños causados por el uso de estos aditivos.
Regeneración: el método natural que podemos hacer conduciendo
El filtro de partículas, en realidad, se regenera solo y automáticamente, conduciendo a plena carga durante períodos prolongados, por ejemplo, en carretera y vías rápidas. Esto eleva la temperatura de los gases de escape a más de 600 grados Celsius, quemando el hollín del filtro.
Este método es especialmente eficaz si se realiza con regularidad y, por ello, los expertos siempre lo han recomendado a todos los propietarios de vehículos diésel que cuenten con ellos. Sin embargo, también es importante saber que el motor debe estar completamente caliente antes de conducir para evitar otros daños. También se debe planificar un período de baja carga después de conducir a altas revoluciones, para permitir que el motor se enfríe.
Comparativa: aditivos vs. regeneración
Ambos métodos tienen, por tanto, ventajas y desventajas. Los aditivos son fáciles de usar y no requieren condiciones de conducción especiales. Sin embargo, como hemos visto, pueden aumentar la acumulación de cenizas y no son adecuados para todos los vehículos.
La regeneración, por otro lado, es un método natural que no implica costes adicionales. Sin embargo, requiere un viaje más largo en condiciones específicas y tiempo, lo cual no siempre es práctico.
¿Cuándo es necesaria una limpieza profesional?
Si el filtro de partículas se obstruye a pesar del mantenimiento regular, la limpieza profesional suele ser la única solución. Esto implica retirar el filtro y limpiarlo mecánica o térmicamente. Este método es significativamente más económico que reemplazarlo y restaura la funcionalidad completa del filtro. Sin embargo, solo debe ser realizado por profesionales para evitar daños.









