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Coches para el recuerdo: VW Golf VR6 (prueba original)

Auténtico “Pace Car” de su categoría, el Volkswagen Golf marcó pautas desde su nacimiento. En plena época dorada de GTI multiválvulas, llegó este VR6 para romper moldes en los años 90.
Fermín Rodriguez/Jordi Moral.

Twitter: @autopista_es Fotos: E. Jiménez. -

Coches para el recuerdo: VW Golf VR6 (prueba original)
Coches para el recuerdo: VW Golf VR6 (prueba original)

Una vez más, en Autopista.es recurrimos a nuestra gran hemeroteca de Motorpress Ibérica para acercarnos a uno de los coches deportivos que, en esta ocasión, hizo historia al principio de los años 90. Recordamos qué supuso el Volkswagen Golf VR6 y os dejamos con la prueba original íntegra que publicamos en el número 180 de la revista AUTOMÓVIL, en 1993. En la galería de fotos encontrarás además extractos de las fichas oficiales y de los datos extraídos por nuestro Centro Técnico en su época. ¡A disfrutarla tanto como nosotros!  

“Agazapado en una inofensiva apariencia exterior, al igual que sus antecesores, el Volkswagen Golf VR6 comparte con ellos toda una filosofía: la constante anticipación a su propio tiempo y a su entorno. Observar la trayectoria de este atípico y a la vez sumamente popular modelo resulta muy interesante. Parece mentira que un coche de discreto aspecto y precio casi desorbitado con respecto a sus más directos rivales llegue a batir récords de ventas. El secreto del Golf para llegar a superar ampliamente la barrera de los 12.000.000 de unidades vendidas ha sido siempre el mismo: romper con lo establecido abriendo nuevos caminos en la evolución tecnológica del polivalente deportivo.

Sí, el VW Golf GTI marcó el nacimiento de una nueva era y el 16 válvulas siguió el mismo camino. A buen seguro que el VR6 va a convertirse en el faro guía para este último decenio del siglo. De este modo no es de extrañar que en 1991, inicio de esta década, la tercera generación del Golf se hiciera acreedora al codiciado galardón de «Coche del Año en Europa». A simple vista son muy pocos los signos externos que marcan el auténtico talante de esta agresiva versión. Tan sólo el excelente calzado y los logotipos que pregonan las peculiares características del propulsor por sus cuatro costados, lo distinguen del resto de sus hermanos de gama.

VW Golf VR6En el interior, no obstante, las diferencias aumentan sensiblemente. Tanto el volante de tres radios como el pomo del cambio y la palanca del freno de mano son de cuero, con un tacto delicioso. Encontrar una postura de conducción cómoda no es problema con un asiento que cuenta con casi todo tipo de reglajes, incluido el de altura. El volante es regulable en altura y los pedales se encuentran muy bien situados permitiendo efectuar la maniobra de punta tacón sin grandes problemas. El salpicadero, de nueva factura, al Igual que en el resto de sus hermanos de gama resulta menos espartano que los de anteriores generaciones. Cuenta con un cuadro de instrumentos de excelente lectura aunque bien es cierto que podría ser más completo.

VW Golf VR6: su motor

Pero lo más novedoso se esconde bajo el capó: el musculoso V6 de 2 8 litros, el mismo que incorpora el Corrado VR6 pero con 1 mm menos de diámetro en cada cilindro. Para poder incorporarlo en modelos intermedios de tracción delantera, incluido el Golf, los ingenieros de Wolfsburg han tenido que recurrir a ingeniosas soluciones. Los cilindros, contrapeados entre sí, forman una V estrecha, de tan sólo 15º, lo que permite montar una sola culata para las dos bancadas. De esta forma se puede ubicar transversalmente, resultando sumamente llamativo su compacto tamaño. Un corazón que eleva la potencia del Golf, según nuestro banco, por encima de los 175 CV a 5.800 rpm, marcando un nuevo y claro despegue sobre sus más directos rivales, que se quedan,  en el mejor de los casos, por debajo de la frontera de los 160 CV. También la curva de par resulta inmejorable, con 24,0 mkg a 4.200 rpm.  

Una vez comprobado que, efectivamente, en Volkswagen han conseguido introducir correctamente este vigoroso propulsor en el limitado vano del Golf, la pregunta inmediata que uno se hace es si, con semejante carga en el tren delantero, el coche va a seguir comportándose con la misma nobleza que sus antecesores. Pero está visto que el Golf no dejará de sorprendernos nunca. El VR6 conserva el excelente guiado de que hacían gala los primeros GTI, combinado con la misma nobleza que siempre ha caracterizado al modelo. En realidad, tan sólo se ha revisado y actualizado el sistema de suspensión, sin buscar nuevas y revolucionarias soluciones. Por tanto, se sigue recurriendo a una McPherson en el tren delantero y a una semiindependiente de ruedas tiradas en el trasero.

VW Golf VR6: interiorA la menor insinuación al volante, el tren delantero se inscribe con soltura en los virajes, sin amenazar con seguir los impulsos marcados por las inercias que se pueden suponer en un coche que porta el 65 por ciento de su peso delante. Es más, gracias a una amortiguación de tarado similar que la del Corrado VR6, pero de mayor recorrido, el Golf se muestra mucho más noble y fácil de conducir. La trasera colabora en su justa medida para que el coche se inscriba con soltura en las curvas, pero sin las brusquedades que caracterizaban al Corrado. En contra de lo que ocurría con éste, no hay que ser un consumado volantista para ir muy deprisa con el Golf VR6. Sólo hay que mantenerse atento al velocímetro para evitar sorpresas al llegar al final de una recta. Porque eso sí que es impresionante.

El motor V6 de 2.8 litros trabaja a bajo régimen como un auténtico corredor de fondo, pero basta con mantener la presión sobre el pedal del acelerador para que se transforme en un puro velocista dispuesto a rebajar las marcas establecidas. Con respuesta a cualquier régimen, la brillantez del V6 se ve acompañada por una relación de cambio muy acertada. Acelerar de 0 a 100 km/h en 7’6 segundos y superar la barrera de los 225 km/h son prestaciones más propias de deportivos de categorías superiores.

Para evitar pérdidas de tracción, el VR6 cuenta con un efectivo sistema antipatinamiento, el EDS, que se encarga de comparar la velocidad de giro en las ruedas delanteras, frenando la que alcanza mayor velocidad. En contra de lo que ocurre con otros sistemas similares, lo mejor que se puede decir de éste es que su presencia apenas se nota, lo que equivale a rozar la perfección. Y si bien es cierto que se puede ir muy deprisa con este Golf, tampoco constituye  un problema detenerlo. Los cuatro discos —ventilados los delanteros— trabajan infatigablemente en todo momento y cuentan con la colaboración de un ABS que entra en acción sólo en ocasiones límite, permitiendo apurar mucho la frenada sin sobresaltos.

Volkswagen Golf VR6: imágenesA la hora de hablar de consumos, tampoco se puede decir que el VR6 se salga de los límites de la decencia. A ritmo tranquilo, con cruceros de 120 km/h, no es precisamente uno de los vehículos más glotones de cuantos han pasado por nuestras manos. Cierto es que, cuando de verdad se exprime cada marcha hasta la zona roja del cuentarrevoluciones, las cifras se disparan. Pero es que nos encontramos con un auténtico purasangre, capaz de realizar promedios de los que cortan el hipo; y todo coche que corre, gasta. Este es un axioma aún no superado por ningún fabricante.  

Desgraciadamente, en esta vida no se puede tener todo. El Volkswagen Golf VR6 sería sencillamente perfecto de no ser por el precio, al menos el que se le ha puesto en nuestro mercado. Casi cuatro millones de pesetas para un coche de cuatro metros es demasiado aunque se trate de una creación tan sofisticada y especial como ésta. Más si tenemos en cuenta que en Alemania cuesta poco más que el GTI 16V. Pero también era mucho más caro el GTI que sus rivales cuando llegó a territorio español, y lo mismo ocurrió posteriormente con el GTI 16V. Es el precio que en España hay que pagar —al menos de momento— por la exclusividad, por el prestigio que aporta un vehículo que se adelanta a su tiempo elevando el listón más allá de lo que cualquiera hubiera llegado a esperar”.

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