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SsangYong XLV: a prueba un SUV de lo más sorprendente

Capacidad extra de maletero y una mejor altura interior en las plazas traseras permiten al SsangYong XLV desmarcarse del Tivoli, con quien comparte elementos mecánicos.
Óscar Díaz.

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SsangYong XLV: a prueba un SUV de lo más sorprendente

Poco importa que SsangYong presente el XLV como un monovolumen y el Tivoli como un SUV. Olvidándonos de debates acerca de si es un SUV o un monovolumen, el SsangYong XLV es un coche familiar con una buena cantidad de espacio interior, una altura al suelo razonable, potencia justa y una conducción más económica que dinámica: gasta poco y corre lo suficiente, aunque sus neumáticos no le ayudan a tener unas buenas distancias de parada.

El XLV comparte base técnica con el Tivoli y, a la vista de su frontal y su carrocería hasta pasado el pilar B, podrían pasar el uno por  el otro. Aunque si nos fijáramos en el portón trasero, o en el pilar C vemos claramente que son dos modelos complementarios, separados en el mercado por una diferencia próxima a los 2.500 euros a igualdad de motorización y transmisión.

SsangYong XLVEl caso es que el XLV recuerda en concepto y en su comportamiento al Tivoli, aunque tiene un maletero más capaz, 22 cm más largo a la altura del piso del maletero —que permitirá cargar objetos de hasta 1,78 m y cuenta con unos 35 litros más de capacidad midiendo hasta la cortinilla oculta equipaje. Pero también cuenta más espacio vertical en las plazas traseras (5 cm más) que en la práctica sirven para que viajen cómodamente pasajeros por encima del 1,85 m de estatura. En resumen, es un automóvil solvente, con una habitabilidad semejante a la media de una categoría en la brillan el Opel Mokka, el Skoda Yeti o el Jeep Renegade. Pero, para poder ser considerado un monovolumen de pleno derecho, echamos en falta que el SsangYong XLV no tenga asientos individuales o, al menos, una banqueta trasera deslizante.

El interior del SsangYong XLV

El día a día va a ser cómodo a bordo del SsangYong XLV por mucho que la sonoridad que llegue al habitáculo sea elevada y abunden los plásticos de toque rígido. No es determinante y podríamos decir que queda en un segundo término frente al fenomenal equipamiento que ofrece incluso en sus versiones menos equipadas.

SsangYong XLV pruebaLa posición de conducción en el SsangYong XLV es elevada, aunque queda condicionada por la falta de regulación en profundidad del volante que obligar a elegir entre llevar los brazos muy estirados o las piernas bastante dobladas. Permite una buena perspectiva de la carretera sin por ello resultar incómodo al entrar o salir del habitáculo.

Tampoco satisfacen los neumáticos, responsables de aportan unas distancias de frenado decepcionantes (unos peligrosos 86 m en detener el coche circulando a 140 km/h) que emborronan la corrección general del XLV en cuanto a comportamiento. Y es que si bien no es muy rápido en cuanto a aceleraciones al límite (11,8 segundos para acelerar desde parado hasta 100 km/h), recupera velocidad fácilmente sin reducir marchas yendo descargado (12,6 segundos para pasar en 6ª de 80 a 120 km/h) y gasta muy poco, menos de 6 litros en ciudad y apenas 5 l/100 km en carretera . Circulando a plena carga, en cambio, quizá tengamos que hacer uso del cambio para coronar las pendientes más largas de autovía sin perder velocidad aunque sea a costa del mejor consumo. Pese a ello, el SsangYong XLV es un utilitario espacioso, bien equipado y barato que puede resolver la mayoría de las necesidades del público…aunque sea más caro que su hermano menor.

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