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7 plazas y Diesel

Además de un monovolumen, hay muchas más formas de conseguir un coche de 7 plazas con motor Diesel. Sin ir más lejos, aquí hemos reunido cuatro ejemplos: un compacto familiar, un crossover e incluso un par de SUVs.
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7 plazas y Diesel
Si hablamos de cotas, el Peugeot 308 SW sale perdiendo como es lógico, pero no en todas las cifras. El Nissan Qashqai+2, por ejemplo, ofrece menos anchura y altura en la segunda fila, mientras que el espacio para las rodillas puede llegar a ser incluso superior al del Chevrolet Captiva.
El maletero mínimo —con 7 plazas— tampoco es el más pequeño y, al prescindir de esas dos últimas plazas, el Peugeot 308 SW es de los más capaces como se puede ver en los datos de nuestras mediciones. En este sentido hay que aclarar que el Peugeot 308 SW es el único modelo del grupo en el que los asientos son extraíbles —por cierto, pesan bastante— por lo que no ocupan ni roban sitio en el vano de carga como sucede en sus tres rivales.

Otra ventaja del Peugeot 308 SW sobre el Chevrolet Captiva, el Dodge Journey y el Nissan Qashqai+2 radica es su modularidad interior, basada precisamente en la posibilidad de colocar o quitar los cinco asientos traseros a gusto del consumidor. Lo malo es que, al eliminar los asientos, tienes que tener un sitio donde dejarlos a buen recaudo. En los otros tres modelos tal problema no existe porque los asientos de la tercera fila son escamoteables y los de la segunda, abatibles. La gran desventaja del Peugeot 308 SW es el espacio disponible en la tercera fila —la altura no es admisible para nadie que supere los 1,50 metros de estatura— y la dificultad para acceder hasta ahí. En este sentido, el Dodge Journey es el que mejor acceso ofrece a las plazas del «gallinero», mientras que el Nissan Qashqai+2 y el Chevrolet Captiva resultan correctos en este sentido, con cierta ventaja para el Nissan Qashqai+2, ya que el Chevrolet Captiva tiene una entrada más alta y angosta por la forma de plegarse el asiento de la segunda fila. Eso sí, el Chevrolet Captiva es el más amplio en las tres dimensiones, pero el espacio disponible es «rígido». No se puede jugar con los asientos para desplazarlos en sentido longitudinal y dar más sitio al equipaje o a los pasajeros. Por lo que se refiere al confort sonoro, el claro ganador es el Nissan Qashqai+2, mientras que la segunda posición del Dodge Journey —con los datos de los decibelios en la mano— es relativa. Aunque el sonómetro diga que el Dodge Journey es más discreto, la hosquedad del motor, el ruido que genera en frío y las vibraciones a ralentí hacen que en conjunto no nos parezca tan suave y sedoso como el HDi. De hecho, incluso el Chevrolet Captiva es más confortable al oído.
Chevrolet Captiva
Dodge Journey
— Confort de rodadura — Imagen llamativa
— Comportamiento equilibrado — Versatilidad interior
— Sensación de espacio — Equipamiento
Nissan Qashqai+2 Peugeot 308 SW
— Comportamiento dinámico — Comportamiento intachable
— Respuesta y agrado del motor — Modularidad interior
— Confort de marcha — Motor agradable
Chevrolet Captiva
Dodge Journey
— Autonomía y ruido — Sólo tracción delantera
— Acceso a 3ª fila — Impreciso al límite
— Respuesta a bajo régimen — Tacto de algunos mandos
Nissan Qashqai+2 Peugeot 308 SW
— Rueda de emergencia — Acceso a 3ª fila
— Altura escasa en la 3ª fila — Peso de las butacas
— Aumento de precio — Habitabilidad en 3ª fila
7 plazas y algo más
Lo que valen
Si hablamos de cotas, el Peugeot 308 SW sale perdiendo como es lógico, pero no en todas las cifras. El Nissan Qashqai+2, por ejemplo, ofrece menos anchura y altura en la segunda fila, mientras que el espacio para las rodillas puede llegar a ser incluso superior al del Chevrolet Captiva. El maletero mínimo —con 7 plazas— tampoco es el más pequeño y, al prescindir de esas dos últimas plazas, el Peugeot 308 SW es de los más capaces como se puede ver en los datos de nuestras mediciones. En este sentido hay que aclarar que el Peugeot 308 SW es el único modelo del grupo en el que los asientos son extraíbles —por cierto, pesan bastante— por lo que no ocupan ni roban sitio en el vano de carga como sucede en sus tres rivales.

Otra ventaja del Peugeot 308 SW sobre el Chevrolet Captiva, el Dodge Journey y el Nissan Qashqai+2 radica es su modularidad interior, basada precisamente en la posibilidad de colocar o quitar los cinco asientos traseros a gusto del consumidor. Lo malo es que, al eliminar los asientos, tienes que tener un sitio donde dejarlos a buen recaudo. En los otros tres modelos tal problema no existe porque los asientos de la tercera fila son escamoteables y los de la segunda, abatibles. La gran desventaja del Peugeot 308 SW es el espacio disponible en la tercera fila —la altura no es admisible para nadie que supere los 1,50 metros de estatura— y la dificultad para acceder hasta ahí. En este sentido, el Dodge Journey es el que mejor acceso ofrece a las plazas del «gallinero», mientras que el Nissan Qashqai+2 y el Chevrolet Captiva resultan correctos en este sentido, con cierta ventaja para el Nissan Qashqai+2, ya que el Chevrolet Captiva tiene una entrada más alta y angosta por la forma de plegarse el asiento de la segunda fila. Eso sí, el Chevrolet Captiva es el más amplio en las tres dimensiones, pero el espacio disponible es «rígido». No se puede jugar con los asientos para desplazarlos en sentido longitudinal y dar más sitio al equipaje o a los pasajeros. Por lo que se refiere al confort sonoro, el claro ganador es el Nissan Qashqai+2, mientras que la segunda posición del Dodge Journey —con los datos de los decibelios en la mano— es relativa. Aunque el sonómetro diga que el Dodge Journey es más discreto, la hosquedad del motor, el ruido que genera en frío y las vibraciones a ralentí hacen que en conjunto no nos parezca tan suave y sedoso como el HDi. De hecho, incluso el Chevrolet Captiva es más confortable al oído.
Chevrolet Captiva
Dodge Journey
— Confort de rodadura — Imagen llamativa
— Comportamiento equilibrado — Versatilidad interior
— Sensación de espacio — Equipamiento
Nissan Qashqai+2 Peugeot 308 SW
— Comportamiento dinámico — Comportamiento intachable
— Respuesta y agrado del motor — Modularidad interior
— Confort de marcha — Motor agradable
Chevrolet Captiva
Dodge Journey
— Autonomía y ruido — Sólo tracción delantera
— Acceso a 3ª fila — Impreciso al límite
— Respuesta a bajo régimen — Tacto de algunos mandos
Nissan Qashqai+2 Peugeot 308 SW
— Rueda de emergencia — Acceso a 3ª fila
— Altura escasa en la 3ª fila — Peso de las butacas
— Aumento de precio — Habitabilidad en 3ª fila
7 plazas y algo más
Lo que valen
Si hablamos de cotas, el Peugeot 308 SW sale perdiendo como es lógico, pero no en todas las cifras. El Nissan Qashqai+2, por ejemplo, ofrece menos anchura y altura en la segunda fila, mientras que el espacio para las rodillas puede llegar a ser incluso superior al del Chevrolet Captiva. El maletero mínimo —con 7 plazas— tampoco es el más pequeño y, al prescindir de esas dos últimas plazas, el Peugeot 308 SW es de los más capaces como se puede ver en los datos de nuestras mediciones. En este sentido hay que aclarar que el Peugeot 308 SW es el único modelo del grupo en el que los asientos son extraíbles —por cierto, pesan bastante— por lo que no ocupan ni roban sitio en el vano de carga como sucede en sus tres rivales.

Otra ventaja del Peugeot 308 SW sobre el Chevrolet Captiva, el Dodge Journey y el Nissan Qashqai+2 radica es su modularidad interior, basada precisamente en la posibilidad de colocar o quitar los cinco asientos traseros a gusto del consumidor. Lo malo es que, al eliminar los asientos, tienes que tener un sitio donde dejarlos a buen recaudo. En los otros tres modelos tal problema no existe porque los asientos de la tercera fila son escamoteables y los de la segunda, abatibles. La gran desventaja del Peugeot 308 SW es el espacio disponible en la tercera fila —la altura no es admisible para nadie que supere los 1,50 metros de estatura— y la dificultad para acceder hasta ahí. En este sentido, el Dodge Journey es el que mejor acceso ofrece a las plazas del «gallinero», mientras que el Nissan Qashqai+2 y el Chevrolet Captiva resultan correctos en este sentido, con cierta ventaja para el Nissan Qashqai+2, ya que el Chevrolet Captiva tiene una entrada más alta y angosta por la forma de plegarse el asiento de la segunda fila. Eso sí, el Chevrolet Captiva es el más amplio en las tres dimensiones, pero el espacio disponible es «rígido». No se puede jugar con los asientos para desplazarlos en sentido longitudinal y dar más sitio al equipaje o a los pasajeros. Por lo que se refiere al confort sonoro, el claro ganador es el Nissan Qashqai+2, mientras que la segunda posición del Dodge Journey —con los datos de los decibelios en la mano— es relativa. Aunque el sonómetro diga que el Dodge Journey es más discreto, la hosquedad del motor, el ruido que genera en frío y las vibraciones a ralentí hacen que en conjunto no nos parezca tan suave y sedoso como el HDi. De hecho, incluso el Chevrolet Captiva es más confortable al oído.
Chevrolet Captiva
Dodge Journey
— Confort de rodadura — Imagen llamativa
— Comportamiento equilibrado — Versatilidad interior
— Sensación de espacio — Equipamiento
Nissan Qashqai+2 Peugeot 308 SW
— Comportamiento dinámico — Comportamiento intachable
— Respuesta y agrado del motor — Modularidad interior
— Confort de marcha — Motor agradable
Chevrolet Captiva
Dodge Journey
— Autonomía y ruido — Sólo tracción delantera
— Acceso a 3ª fila — Impreciso al límite
— Respuesta a bajo régimen — Tacto de algunos mandos
Nissan Qashqai+2 Peugeot 308 SW
— Rueda de emergencia — Acceso a 3ª fila
— Altura escasa en la 3ª fila — Peso de las butacas
— Aumento de precio — Habitabilidad en 3ª fila
7 plazas y algo más
Lo que valen
Si hablamos de cotas, el Peugeot 308 SW sale perdiendo como es lógico, pero no en todas las cifras. El Nissan Qashqai+2, por ejemplo, ofrece menos anchura y altura en la segunda fila, mientras que el espacio para las rodillas puede llegar a ser incluso superior al del Chevrolet Captiva. El maletero mínimo —con 7 plazas— tampoco es el más pequeño y, al prescindir de esas dos últimas plazas, el Peugeot 308 SW es de los más capaces como se puede ver en los datos de nuestras mediciones. En este sentido hay que aclarar que el Peugeot 308 SW es el único modelo del grupo en el que los asientos son extraíbles —por cierto, pesan bastante— por lo que no ocupan ni roban sitio en el vano de carga como sucede en sus tres rivales.

Otra ventaja del Peugeot 308 SW sobre el Chevrolet Captiva, el Dodge Journey y el Nissan Qashqai+2 radica es su modularidad interior, basada precisamente en la posibilidad de colocar o quitar los cinco asientos traseros a gusto del consumidor. Lo malo es que, al eliminar los asientos, tienes que tener un sitio donde dejarlos a buen recaudo. En los otros tres modelos tal problema no existe porque los asientos de la tercera fila son escamoteables y los de la segunda, abatibles. La gran desventaja del Peugeot 308 SW es el espacio disponible en la tercera fila —la altura no es admisible para nadie que supere los 1,50 metros de estatura— y la dificultad para acceder hasta ahí. En este sentido, el Dodge Journey es el que mejor acceso ofrece a las plazas del «gallinero», mientras que el Nissan Qashqai+2 y el Chevrolet Captiva resultan correctos en este sentido, con cierta ventaja para el Nissan Qashqai+2, ya que el Chevrolet Captiva tiene una entrada más alta y angosta por la forma de plegarse el asiento de la segunda fila. Eso sí, el Chevrolet Captiva es el más amplio en las tres dimensiones, pero el espacio disponible es «rígido». No se puede jugar con los asientos para desplazarlos en sentido longitudinal y dar más sitio al equipaje o a los pasajeros. Por lo que se refiere al confort sonoro, el claro ganador es el Nissan Qashqai+2, mientras que la segunda posición del Dodge Journey —con los datos de los decibelios en la mano— es relativa. Aunque el sonómetro diga que el Dodge Journey es más discreto, la hosquedad del motor, el ruido que genera en frío y las vibraciones a ralentí hacen que en conjunto no nos parezca tan suave y sedoso como el HDi. De hecho, incluso el Chevrolet Captiva es más confortable al oído.
Chevrolet Captiva
Dodge Journey
— Confort de rodadura — Imagen llamativa
— Comportamiento equilibrado — Versatilidad interior
— Sensación de espacio — Equipamiento
Nissan Qashqai+2 Peugeot 308 SW
— Comportamiento dinámico — Comportamiento intachable
— Respuesta y agrado del motor — Modularidad interior
— Confort de marcha — Motor agradable
Chevrolet Captiva
Dodge Journey
— Autonomía y ruido — Sólo tracción delantera
— Acceso a 3ª fila — Impreciso al límite
— Respuesta a bajo régimen — Tacto de algunos mandos
Nissan Qashqai+2 Peugeot 308 SW
— Rueda de emergencia — Acceso a 3ª fila
— Altura escasa en la 3ª fila — Peso de las butacas
— Aumento de precio — Habitabilidad en 3ª fila
7 plazas y algo más
Lo que valen
Si hablamos de cotas, el Peugeot 308 SW sale perdiendo como es lógico, pero no en todas las cifras. El Nissan Qashqai+2, por ejemplo, ofrece menos anchura y altura en la segunda fila, mientras que el espacio para las rodillas puede llegar a ser incluso superior al del Chevrolet Captiva. El maletero mínimo —con 7 plazas— tampoco es el más pequeño y, al prescindir de esas dos últimas plazas, el Peugeot 308 SW es de los más capaces como se puede ver en los datos de nuestras mediciones. En este sentido hay que aclarar que el Peugeot 308 SW es el único modelo del grupo en el que los asientos son extraíbles —por cierto, pesan bastante— por lo que no ocupan ni roban sitio en el vano de carga como sucede en sus tres rivales.

Otra ventaja del Peugeot 308 SW sobre el Chevrolet Captiva, el Dodge Journey y el Nissan Qashqai+2 radica es su modularidad interior, basada precisamente en la posibilidad de colocar o quitar los cinco asientos traseros a gusto del consumidor. Lo malo es que, al eliminar los asientos, tienes que tener un sitio donde dejarlos a buen recaudo. En los otros tres modelos tal problema no existe porque los asientos de la tercera fila son escamoteables y los de la segunda, abatibles. La gran desventaja del Peugeot 308 SW es el espacio disponible en la tercera fila —la altura no es admisible para nadie que supere los 1,50 metros de estatura— y la dificultad para acceder hasta ahí. En este sentido, el Dodge Journey es el que mejor acceso ofrece a las plazas del «gallinero», mientras que el Nissan Qashqai+2 y el Chevrolet Captiva resultan correctos en este sentido, con cierta ventaja para el Nissan Qashqai+2, ya que el Chevrolet Captiva tiene una entrada más alta y angosta por la forma de plegarse el asiento de la segunda fila. Eso sí, el Chevrolet Captiva es el más amplio en las tres dimensiones, pero el espacio disponible es «rígido». No se puede jugar con los asientos para desplazarlos en sentido longitudinal y dar más sitio al equipaje o a los pasajeros. Por lo que se refiere al confort sonoro, el claro ganador es el Nissan Qashqai+2, mientras que la segunda posición del Dodge Journey —con los datos de los decibelios en la mano— es relativa. Aunque el sonómetro diga que el Dodge Journey es más discreto, la hosquedad del motor, el ruido que genera en frío y las vibraciones a ralentí hacen que en conjunto no nos parezca tan suave y sedoso como el HDi. De hecho, incluso el Chevrolet Captiva es más confortable al oído.
Chevrolet Captiva
Dodge Journey
— Confort de rodadura — Imagen llamativa
— Comportamiento equilibrado — Versatilidad interior
— Sensación de espacio — Equipamiento
Nissan Qashqai+2 Peugeot 308 SW
— Comportamiento dinámico — Comportamiento intachable
— Respuesta y agrado del motor — Modularidad interior
— Confort de marcha — Motor agradable
Chevrolet Captiva
Dodge Journey
— Autonomía y ruido — Sólo tracción delantera
— Acceso a 3ª fila — Impreciso al límite
— Respuesta a bajo régimen — Tacto de algunos mandos
Nissan Qashqai+2 Peugeot 308 SW
— Rueda de emergencia — Acceso a 3ª fila
— Altura escasa en la 3ª fila — Peso de las butacas
— Aumento de precio — Habitabilidad en 3ª fila
7 plazas y algo más
Lo que valen
Si hablamos de cotas, el Peugeot 308 SW sale perdiendo como es lógico, pero no en todas las cifras. El Nissan Qashqai+2, por ejemplo, ofrece menos anchura y altura en la segunda fila, mientras que el espacio para las rodillas puede llegar a ser incluso superior al del Chevrolet Captiva. El maletero mínimo —con 7 plazas— tampoco es el más pequeño y, al prescindir de esas dos últimas plazas, el Peugeot 308 SW es de los más capaces como se puede ver en los datos de nuestras mediciones. En este sentido hay que aclarar que el Peugeot 308 SW es el único modelo del grupo en el que los asientos son extraíbles —por cierto, pesan bastante— por lo que no ocupan ni roban sitio en el vano de carga como sucede en sus tres rivales.

Otra ventaja del Peugeot 308 SW sobre el Chevrolet Captiva, el Dodge Journey y el Nissan Qashqai+2 radica es su modularidad interior, basada precisamente en la posibilidad de colocar o quitar los cinco asientos traseros a gusto del consumidor. Lo malo es que, al eliminar los asientos, tienes que tener un sitio donde dejarlos a buen recaudo. En los otros tres modelos tal problema no existe porque los asientos de la tercera fila son escamoteables y los de la segunda, abatibles. La gran desventaja del Peugeot 308 SW es el espacio disponible en la tercera fila —la altura no es admisible para nadie que supere los 1,50 metros de estatura— y la dificultad para acceder hasta ahí. En este sentido, el Dodge Journey es el que mejor acceso ofrece a las plazas del «gallinero», mientras que el Nissan Qashqai+2 y el Chevrolet Captiva resultan correctos en este sentido, con cierta ventaja para el Nissan Qashqai+2, ya que el Chevrolet Captiva tiene una entrada más alta y angosta por la forma de plegarse el asiento de la segunda fila. Eso sí, el Chevrolet Captiva es el más amplio en las tres dimensiones, pero el espacio disponible es «rígido». No se puede jugar con los asientos para desplazarlos en sentido longitudinal y dar más sitio al equipaje o a los pasajeros. Por lo que se refiere al confort sonoro, el claro ganador es el Nissan Qashqai+2, mientras que la segunda posición del Dodge Journey —con los datos de los decibelios en la mano— es relativa. Aunque el sonómetro diga que el Dodge Journey es más discreto, la hosquedad del motor, el ruido que genera en frío y las vibraciones a ralentí hacen que en conjunto no nos parezca tan suave y sedoso como el HDi. De hecho, incluso el Chevrolet Captiva es más confortable al oído.
Chevrolet Captiva
Dodge Journey
— Confort de rodadura — Imagen llamativa
— Comportamiento equilibrado — Versatilidad interior
— Sensación de espacio — Equipamiento
Nissan Qashqai+2 Peugeot 308 SW
— Comportamiento dinámico — Comportamiento intachable
— Respuesta y agrado del motor — Modularidad interior
— Confort de marcha — Motor agradable
Chevrolet Captiva
Dodge Journey
— Autonomía y ruido — Sólo tracción delantera
— Acceso a 3ª fila — Impreciso al límite
— Respuesta a bajo régimen — Tacto de algunos mandos
Nissan Qashqai+2 Peugeot 308 SW
— Rueda de emergencia — Acceso a 3ª fila
— Altura escasa en la 3ª fila — Peso de las butacas
— Aumento de precio — Habitabilidad en 3ª fila
7 plazas y algo más
Lo que valen
Si hablamos de cotas, el Peugeot 308 SW sale perdiendo como es lógico, pero no en todas las cifras. El Nissan Qashqai+2, por ejemplo, ofrece menos anchura y altura en la segunda fila, mientras que el espacio para las rodillas puede llegar a ser incluso superior al del Chevrolet Captiva. El maletero mínimo —con 7 plazas— tampoco es el más pequeño y, al prescindir de esas dos últimas plazas, el Peugeot 308 SW es de los más capaces como se puede ver en los datos de nuestras mediciones. En este sentido hay que aclarar que el Peugeot 308 SW es el único modelo del grupo en el que los asientos son extraíbles —por cierto, pesan bastante— por lo que no ocupan ni roban sitio en el vano de carga como sucede en sus tres rivales.

Otra ventaja del Peugeot 308 SW sobre el Chevrolet Captiva, el Dodge Journey y el Nissan Qashqai+2 radica es su modularidad interior, basada precisamente en la posibilidad de colocar o quitar los cinco asientos traseros a gusto del consumidor. Lo malo es que, al eliminar los asientos, tienes que tener un sitio donde dejarlos a buen recaudo. En los otros tres modelos tal problema no existe porque los asientos de la tercera fila son escamoteables y los de la segunda, abatibles. La gran desventaja del Peugeot 308 SW es el espacio disponible en la tercera fila —la altura no es admisible para nadie que supere los 1,50 metros de estatura— y la dificultad para acceder hasta ahí. En este sentido, el Dodge Journey es el que mejor acceso ofrece a las plazas del «gallinero», mientras que el Nissan Qashqai+2 y el Chevrolet Captiva resultan correctos en este sentido, con cierta ventaja para el Nissan Qashqai+2, ya que el Chevrolet Captiva tiene una entrada más alta y angosta por la forma de plegarse el asiento de la segunda fila. Eso sí, el Chevrolet Captiva es el más amplio en las tres dimensiones, pero el espacio disponible es «rígido». No se puede jugar con los asientos para desplazarlos en sentido longitudinal y dar más sitio al equipaje o a los pasajeros. Por lo que se refiere al confort sonoro, el claro ganador es el Nissan Qashqai+2, mientras que la segunda posición del Dodge Journey —con los datos de los decibelios en la mano— es relativa. Aunque el sonómetro diga que el Dodge Journey es más discreto, la hosquedad del motor, el ruido que genera en frío y las vibraciones a ralentí hacen que en conjunto no nos parezca tan suave y sedoso como el HDi. De hecho, incluso el Chevrolet Captiva es más confortable al oído.
Chevrolet Captiva
Dodge Journey
— Confort de rodadura — Imagen llamativa
— Comportamiento equilibrado — Versatilidad interior
— Sensación de espacio — Equipamiento
Nissan Qashqai+2 Peugeot 308 SW
— Comportamiento dinámico — Comportamiento intachable
— Respuesta y agrado del motor — Modularidad interior
— Confort de marcha — Motor agradable
Chevrolet Captiva
Dodge Journey
— Autonomía y ruido — Sólo tracción delantera
— Acceso a 3ª fila — Impreciso al límite
— Respuesta a bajo régimen — Tacto de algunos mandos
Nissan Qashqai+2 Peugeot 308 SW
— Rueda de emergencia — Acceso a 3ª fila
— Altura escasa en la 3ª fila — Peso de las butacas
— Aumento de precio — Habitabilidad en 3ª fila
7 plazas y algo más
Lo que valen
Si hablamos de cotas, el Peugeot 308 SW sale perdiendo como es lógico, pero no en todas las cifras. El Nissan Qashqai+2, por ejemplo, ofrece menos anchura y altura en la segunda fila, mientras que el espacio para las rodillas puede llegar a ser incluso superior al del Chevrolet Captiva. El maletero mínimo —con 7 plazas— tampoco es el más pequeño y, al prescindir de esas dos últimas plazas, el Peugeot 308 SW es de los más capaces como se puede ver en los datos de nuestras mediciones. En este sentido hay que aclarar que el Peugeot 308 SW es el único modelo del grupo en el que los asientos son extraíbles —por cierto, pesan bastante— por lo que no ocupan ni roban sitio en el vano de carga como sucede en sus tres rivales.

Otra ventaja del Peugeot 308 SW sobre el Chevrolet Captiva, el Dodge Journey y el Nissan Qashqai+2 radica es su modularidad interior, basada precisamente en la posibilidad de colocar o quitar los cinco asientos traseros a gusto del consumidor. Lo malo es que, al eliminar los asientos, tienes que tener un sitio donde dejarlos a buen recaudo. En los otros tres modelos tal problema no existe porque los asientos de la tercera fila son escamoteables y los de la segunda, abatibles. La gran desventaja del Peugeot 308 SW es el espacio disponible en la tercera fila —la altura no es admisible para nadie que supere los 1,50 metros de estatura— y la dificultad para acceder hasta ahí. En este sentido, el Dodge Journey es el que mejor acceso ofrece a las plazas del «gallinero», mientras que el Nissan Qashqai+2 y el Chevrolet Captiva resultan correctos en este sentido, con cierta ventaja para el Nissan Qashqai+2, ya que el Chevrolet Captiva tiene una entrada más alta y angosta por la forma de plegarse el asiento de la segunda fila. Eso sí, el Chevrolet Captiva es el más amplio en las tres dimensiones, pero el espacio disponible es «rígido». No se puede jugar con los asientos para desplazarlos en sentido longitudinal y dar más sitio al equipaje o a los pasajeros. Por lo que se refiere al confort sonoro, el claro ganador es el Nissan Qashqai+2, mientras que la segunda posición del Dodge Journey —con los datos de los decibelios en la mano— es relativa. Aunque el sonómetro diga que el Dodge Journey es más discreto, la hosquedad del motor, el ruido que genera en frío y las vibraciones a ralentí hacen que en conjunto no nos parezca tan suave y sedoso como el HDi. De hecho, incluso el Chevrolet Captiva es más confortable al oído.
Chevrolet Captiva
Dodge Journey
— Confort de rodadura — Imagen llamativa
— Comportamiento equilibrado — Versatilidad interior
— Sensación de espacio — Equipamiento
Nissan Qashqai+2 Peugeot 308 SW
— Comportamiento dinámico — Comportamiento intachable
— Respuesta y agrado del motor — Modularidad interior
— Confort de marcha — Motor agradable
Chevrolet Captiva
Dodge Journey
— Autonomía y ruido — Sólo tracción delantera
— Acceso a 3ª fila — Impreciso al límite
— Respuesta a bajo régimen — Tacto de algunos mandos
Nissan Qashqai+2 Peugeot 308 SW
— Rueda de emergencia — Acceso a 3ª fila
— Altura escasa en la 3ª fila — Peso de las butacas
— Aumento de precio — Habitabilidad en 3ª fila
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