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Audi A8 2018: a prueba el nuevo referente del lujo

El Audi A8 2018 ofrece una experiencia de conducción en la que no sólo el confort se adueña de cada kilómetro: la carga tecnológica, aunque no abruma, es omnipresente.
Luis Miguel Vitoria.

Twitter: @luismivitoria -

Audi A8 2018: a prueba el nuevo referente del lujo

El Audi A8 estrena su cuarta generación y se perfila como un rival de cuidado para los BMW Serie 7 y Mercedes Clase S, hasta el punto de ofrecerles todo un referente para superar con sus futuras renovaciones. El coche más grande —5,17 m mide la versión de carrocería «corta», 5,30 la del A8L, ambos casi 4 cm más que antes—, que no el más costoso de Audi —ese adjetivo le corresponde al biplaza Audi R8rior— aporta, una vez más, un salto tecnológico con espectaculares resultados entre los que figura la incorporación de la conducción autónoma en un nivel 3, tal como hemos podido probar con anterioridad, si bien esta disruptiva aportación no será comercializada en España hasta 2019: el sistema Audi AI requiere una adaptación específica a la legislación de cada país.

Audi A8 2018: su interior

Aunque la carga tecnológica es abrumadora en el nuevo Audi A8, la sensación quizá no lo es tanto por la afortunada búsqueda de simplicidad en el entorno que rodea al conductor. Arranca con que, quien se pone a los mandos, encuentra un salpicadero despejado a más no poder: hasta los aireadores están escamoteados si la climatización está apagada. La información al conductor de los datos esenciales para la conducción está encargada al Audi Virtual Cockpit, lo que permite una alta personalización, incluso utilizando como fondo de velocímetro y cuentarrevoluciones el mapa de navegación. Esto, por sí mismo, ya es una excelente noticia toda vez que sitúa en un plano de visión cómodo información importante y toda vez que la otra pantalla en la que se ofrece información de navegación está situada, ahora, en una posición algo baja.

Audi A8 2018Esta de 10,1”, en el centro del salpicadero y que puede pasar desapercibida en el salpicadero cuando no está encendida, también tiene definición Full HD, al igual que la situada inmediatamente por debajo de 8,6”. Mientras que la primera está consagrada a todas las funciones de información y entretenimiento, la segunda integra las funciones de climatización y confort. Con ellas, adiós al mando MMI o, incluso, a su evolución MMI Touch, pues ambas son manejadas táctilmente. La inferior incluso admite la inserción de datos escribiendo sobre ella, del mismo modo que el Audi A8 tiene su propio asistente vocal que, sin necesidad de rígidas formulaciones, permite, por ejemplo, asignar direcciones de destino al navegador.

Los enormes "butacones" del Audi A8 2018 esta berlina —de serie, cinco plazas, pero opcionalmente puede tener cuatro y, así, el confort es espectacular en todas las plazas— no sólo tienen regulaciones eléctricas, sino que son muy amplias. Así se puede adoptar al volante, de peculiar diseño por lo demás, una posición muy baja. Como ocurre con los asientos traseros, particularmente del situado en la parte derecha, en los delanteros se puede disfrutar de calefacción, ventilación, masajes y memorias para las regulaciones. Incluso los dos traseros, en las versiones de cuatro plazas —no hemos podido ver en nuestra toma de contacto ningún A8 con cinco—, los paneles de las puertas incorporan dos teclas específicas para la posición más erguida de los pasajeros o la más inclinada, ésta cerca de la que admite un sillón de confort y que puede acompañarse de un reposapiés practicable en el asiento delantero derecho.

El espacio longitudinal es tan vasto en el Audi A8 que, independientemente de la carrocería que elijamos, es posible ir con las piernas cruzadas en las plazas traseras, incluso con ocupantes que exigen espacio en las delanteras. Y, además, en una atmósfera de silencio impresionante a la que contribuyen, sin duda, los cristales de doble lámina.

Tampoco faltan pantallas en las plazas traseras, donde cada ocupante de una plaza lateral —hablamos de versiones de cuatro pasajeros— tiene una propia desde la que no sólo ver la navegación, sino tener datos de la ruta y, por supuesto, contar su propia señal de audio o video, incluso a través de la televisión. Una tercera situada en el reposabrazos central, el Rear Seat Remote, funciona de manera análoga a un smarphone y es extraíble: hasta a más de 20 m del coche sirve como un mando a distancia. Permite a los dos ocupantes posteriores acceder a funciones de climatización, control de funciones de sus asientos, luces interiores —por cierto, todas las del interior del Audi A8 son con leds y admiten una regulación de su intensidad con la mera pulsación sobre ellas— o de las cortinillas de las puertas.

Audi A8 2018: chasis y comportamiento

El chasis del Audi A8 es una fuente de satisfacciones. Aunque hemos podido conducir escasamente esta nueva generación y con la mayoría de los kilómetros por ciudad, hemos encontrado un excelente aislamiento del firme con la nueva suspensión que, de serie, cuenta con muelles neumáticos y amortiguadores pilotados. Para un coche de su tamaño y peso —es liviano con su construcción multimaterial en la que el aluminio es el metal más utilizado, pero ronda las 2 toneladas en su versión básica, prácticamente lo mismo que su antecesor— no es torpe en el cambio de dirección. En este sentido puede contar, especialmente en las maniobras a baja velocidad, con el apoyo de un sistema de dirección a las cuatro ruedas que, yendo a alta velocidad, debe tener un efecto estabilizante. Además, este sistema es compatible con la tracción total de serie en todas las versiones y que, como en el resto de las generaciones del Audi A8, sigue siendo uno de los santo y seña identificadores de este modelo frente a sus rivales directos.

Audi A8 2018Como es lógico, el conductor puede elegir en el Audi A8 diferentes parámetros de ajuste para un abundante número de sistemas. En el caso de la suspensión, la diferencia entre rodar en el modo Comfort o Dynamic —hay otros modos más como Auto, Efficiency y uno definible por el conductor— es clara de cara a la comodidad de la suspensión, por mucho que ni con el ajuste más firme se pierda ese altísimo nivel de confort característico de este modelo.

A la espera de poder circular por vías rápidas de modo autónomo, lo que sí hemos podido probar ha sido el sistema de aparcamiento automático en un circuito cerrado: tras la localización del hueco válido, en batería o en línea, en la pantalla central, el A8 efectúa toda la maniobra con el conductor como espectador. Incluso sitúa el cambio, siempre automático y de 8 velocidades, en la posición P y activa el freno de estacionamiento eléctrico. Hasta también hace la maniobra para salir de la plaza, en este caso parcialmente: mueve automáticamente el coche hasta situarlo en la posición en la que el conductor sólo tiene que tomar el control del vehículo para, directamente, incorporarse a la vía.

El Audi A8 incorpora también la tecnología que le permite hacer tanto una como otra maniobra de estacionamiento ya desde fuera del vehículo y a través del smartphone, alto que puede ser particularmente útil cuando es necesario ocupar plazas muy estrechas y en las que las voluminosas puertas de este modelo tendrían problemas para abrirse.

Audi A8 2018Con una compleja red neuronal en la que hay desde sensores de ultrasonido a láser o radares, pasando por cámaras —en total suman hasta 24— el control de su entorno del A8 es casi total gracias al zFas: una centralita con el tamaño de una tablet que analiza constantemente toda la información recibida. Así, por ejemplo, puede impedir que la puerta se abra —todos los tiradores son eléctricos y están motorizadas para procurar el cierre perfecto— cuando un ciclista se aproxima por detrás, evitando así el choque contra ella.

Audi A8 2018: infinitas ayudas a la conducción

El Audi A8 cuenta con hasta 40 asistentes a la conducción, todo un récord, lo que le permite tener estrategias distintas para cualquier situación. El central es el de control de velocidad de crucero adaptativo (ACA) que suma a las funciones de asistente para el mantenimiento de carril el asistente para la conducción en tráfico denso. Funciona entre 0 y 250 km/h respetando la distancia respecto al resto de vehículos, tomando el control del acelerador y situando el coche dentro de las líneas que delimitan el  carril, incluso interviniendo sobre la dirección para corregir la trayectoria. Por las características del recorrido que hemos podido realizar con el A8 ha sido este otro chófer virtual el que más hemos podido utilizar. El resultado no nos ha dejado totalmente satisfechos porque sí, el coche arranca su motor en el momento en el que el vehículo precedente empieza a moverse previa entrada en juego del Start&Stop y se mueve en cuanto damos un toque al acelerador, pero la frenada automática, que es de fiar con peatones y si los coches precedentes están alineados y nosotros con ellos, no es tan efectiva frente a la melé de un cruce. Por lo demás, el sistema que aplica par sobre la dirección para mantener al coche automáticamente en el carril es menos refinado de lo deseable en un coche.

De momento, son dos los motores con los que se venderá el Audi A8. Son dos 3.0, un TDI de 286 CV e identificado como 50 TDI y un TFSI de 340 CV con la denominación 55 TFSI. A ellos se les sumarán más adelante 4.0 V8 y hasta un W12 de 585 CV para los A8 L, más allá de una versión e-tron PHEV. Todos se combinan con el cambio Tiptronic y los de motor de combustión con la tecnología híbrida basada en el sistema eléctrico de 48 voltios.

Hemos podido conducir el Diesel de menor potencia, el escalón básico con un precio de 97.500 euros —100.400 euros en el caso de la versión con carrocería larga— y se ha mostrado suave, silencioso y tan enérgico como cabe esperarse que lo sea un motor para un coche de este porte. Además, resulta difícil percibir vibraciones del mismo por empeño que pongamos.

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Audi A8 2018Esta de 10,1”, en el centro del salpicadero y que puede pasar desapercibida en el salpicadero cuando no está encendida, también tiene definición Full HD, al igual que la situada inmediatamente por debajo de 8,6”. Mientras que la primera está consagrada a todas las funciones de información y entretenimiento, la segunda integra las funciones de climatización y confort. Con ellas, adiós al mando MMI o, incluso, a su evolución MMI Touch, pues ambas son manejadas táctilmente. La inferior incluso admite la inserción de datos escribiendo sobre ella, del mismo modo que el Audi A8 tiene su propio asistente vocal que, sin necesidad de rígidas formulaciones, permite, por ejemplo, asignar direcciones de destino al navegador.

Los enormes "butacones" del Audi A8 2018 esta berlina —de serie, cinco plazas, pero opcionalmente puede tener cuatro y, así, el confort es espectacular en todas las plazas— no sólo tienen regulaciones eléctricas, sino que son muy amplias. Así se puede adoptar al volante, de peculiar diseño por lo demás, una posición muy baja. Como ocurre con los asientos traseros, particularmente del situado en la parte derecha, en los delanteros se puede disfrutar de calefacción, ventilación, masajes y memorias para las regulaciones. Incluso los dos traseros, en las versiones de cuatro plazas —no hemos podido ver en nuestra toma de contacto ningún A8 con cinco—, los paneles de las puertas incorporan dos teclas específicas para la posición más erguida de los pasajeros o la más inclinada, ésta cerca de la que admite un sillón de confort y que puede acompañarse de un reposapiés practicable en el asiento delantero derecho.

El espacio longitudinal es tan vasto en el Audi A8 que, independientemente de la carrocería que elijamos, es posible ir con las piernas cruzadas en las plazas traseras, incluso con ocupantes que exigen espacio en las delanteras. Y, además, en una atmósfera de silencio impresionante a la que contribuyen, sin duda, los cristales de doble lámina.

Tampoco faltan pantallas en las plazas traseras, donde cada ocupante de una plaza lateral —hablamos de versiones de cuatro pasajeros— tiene una propia desde la que no sólo ver la navegación, sino tener datos de la ruta y, por supuesto, contar su propia señal de audio o video, incluso a través de la televisión. Una tercera situada en el reposabrazos central, el Rear Seat Remote, funciona de manera análoga a un smarphone y es extraíble: hasta a más de 20 m del coche sirve como un mando a distancia. Permite a los dos ocupantes posteriores acceder a funciones de climatización, control de funciones de sus asientos, luces interiores —por cierto, todas las del interior del Audi A8 son con leds y admiten una regulación de su intensidad con la mera pulsación sobre ellas— o de las cortinillas de las puertas.

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El chasis del Audi A8 es una fuente de satisfacciones. Aunque hemos podido conducir escasamente esta nueva generación y con la mayoría de los kilómetros por ciudad, hemos encontrado un excelente aislamiento del firme con la nueva suspensión que, de serie, cuenta con muelles neumáticos y amortiguadores pilotados. Para un coche de su tamaño y peso —es liviano con su construcción multimaterial en la que el aluminio es el metal más utilizado, pero ronda las 2 toneladas en su versión básica, prácticamente lo mismo que su antecesor— no es torpe en el cambio de dirección. En este sentido puede contar, especialmente en las maniobras a baja velocidad, con el apoyo de un sistema de dirección a las cuatro ruedas que, yendo a alta velocidad, debe tener un efecto estabilizante. Además, este sistema es compatible con la tracción total de serie en todas las versiones y que, como en el resto de las generaciones del Audi A8, sigue siendo uno de los santo y seña identificadores de este modelo frente a sus rivales directos.

Audi A8 2018Como es lógico, el conductor puede elegir en el Audi A8 diferentes parámetros de ajuste para un abundante número de sistemas. En el caso de la suspensión, la diferencia entre rodar en el modo Comfort o Dynamic —hay otros modos más como Auto, Efficiency y uno definible por el conductor— es clara de cara a la comodidad de la suspensión, por mucho que ni con el ajuste más firme se pierda ese altísimo nivel de confort característico de este modelo.

A la espera de poder circular por vías rápidas de modo autónomo, lo que sí hemos podido probar ha sido el sistema de aparcamiento automático en un circuito cerrado: tras la localización del hueco válido, en batería o en línea, en la pantalla central, el A8 efectúa toda la maniobra con el conductor como espectador. Incluso sitúa el cambio, siempre automático y de 8 velocidades, en la posición P y activa el freno de estacionamiento eléctrico. Hasta también hace la maniobra para salir de la plaza, en este caso parcialmente: mueve automáticamente el coche hasta situarlo en la posición en la que el conductor sólo tiene que tomar el control del vehículo para, directamente, incorporarse a la vía.

El Audi A8 incorpora también la tecnología que le permite hacer tanto una como otra maniobra de estacionamiento ya desde fuera del vehículo y a través del smartphone, alto que puede ser particularmente útil cuando es necesario ocupar plazas muy estrechas y en las que las voluminosas puertas de este modelo tendrían problemas para abrirse.

Audi A8 2018Con una compleja red neuronal en la que hay desde sensores de ultrasonido a láser o radares, pasando por cámaras —en total suman hasta 24— el control de su entorno del A8 es casi total gracias al zFas: una centralita con el tamaño de una tablet que analiza constantemente toda la información recibida. Así, por ejemplo, puede impedir que la puerta se abra —todos los tiradores son eléctricos y están motorizadas para procurar el cierre perfecto— cuando un ciclista se aproxima por detrás, evitando así el choque contra ella.

Audi A8 2018: infinitas ayudas a la conducción

El Audi A8 cuenta con hasta 40 asistentes a la conducción, todo un récord, lo que le permite tener estrategias distintas para cualquier situación. El central es el de control de velocidad de crucero adaptativo (ACA) que suma a las funciones de asistente para el mantenimiento de carril el asistente para la conducción en tráfico denso. Funciona entre 0 y 250 km/h respetando la distancia respecto al resto de vehículos, tomando el control del acelerador y situando el coche dentro de las líneas que delimitan el  carril, incluso interviniendo sobre la dirección para corregir la trayectoria. Por las características del recorrido que hemos podido realizar con el A8 ha sido este otro chófer virtual el que más hemos podido utilizar. El resultado no nos ha dejado totalmente satisfechos porque sí, el coche arranca su motor en el momento en el que el vehículo precedente empieza a moverse previa entrada en juego del Start&Stop y se mueve en cuanto damos un toque al acelerador, pero la frenada automática, que es de fiar con peatones y si los coches precedentes están alineados y nosotros con ellos, no es tan efectiva frente a la melé de un cruce. Por lo demás, el sistema que aplica par sobre la dirección para mantener al coche automáticamente en el carril es menos refinado de lo deseable en un coche.

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De momento, son dos los motores con los que se venderá el Audi A8. Son dos 3.0, un TDI de 286 CV e identificado como 50 TDI y un TFSI de 340 CV con la denominación 55 TFSI. A ellos se les sumarán más adelante 4.0 V8 y hasta un W12 de 585 CV para los A8 L, más allá de una versión e-tron PHEV. Todos se combinan con el cambio Tiptronic y los de motor de combustión con la tecnología híbrida basada en el sistema eléctrico de 48 voltios.

Hemos podido conducir el Diesel de menor potencia, el escalón básico con un precio de 97.500 euros —100.400 euros en el caso de la versión con carrocería larga— y se ha mostrado suave, silencioso y tan enérgico como cabe esperarse que lo sea un motor para un coche de este porte. Además, resulta difícil percibir vibraciones del mismo por empeño que pongamos.

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