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ONU: cuidado con los biocombustibles

Los biocombustibles pueden sustituir en el futuro a los carburantes fósiles. No obstante, no es oro todo lo que reluce, pues, según ha advertido Naciones Unidas, una producción masiva de este tipo de energía, que proviene de alimentos como el maíz, la caña de azúcar, la soja o la palma, puede acelerar la deforestación, provocar hambruna y empobrecer más ciertas regiones del planeta.
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ONU: cuidado con los biocombustibles
El informe de la ONU ha sido un duro golpe para los defensores de los biocarburantes. Los expertos no están en contra del aumento del uso de los carburantes vegetales, sino de que se extienda su producción de forma alocada y sin medir bien sus consecuencias.
“Hay que tener en cuenta la protección de las tierras amenazadas, garantizar un uso socialmente aceptable de la tierra y mantener un desarrollo sostenible en su conjunto; el daño social y medioambiental de la bioenergía puede, en muchos casos, superar a los beneficios”, sostiene el informe. Este estudio destaca que la industria bioenergética puede causar un desequilibrio en el abastecimiento alimentario al destinar demasiados recursos a la producción de biocombustibles en detrimento de productos alimentarios básicos. Esto generaría escasez y una subida del precio de los alimentos, lo que concluiría en un incremento de la pobreza en determinados puntos del globo. Otra de las posibles consecuencias de la producción indiscriminada de este tipo de combustibles es una concentración de la propiedad de las tierras en manos de unos pocos procuctores. Esto provocaría que los pequeños agricultores quedasen fuera del mercado. Finalmente, habría que controlar las emisiones de gases que producen el efecto invernadero y que están asociadas a la producción de biocombustibles. Una situación que ejemplifica el informe de la ONU se produjo hace unos meses en México, con la crisis por el aumento del precio de las tortillas de maíz, un alimento básico en la dieta local, por el desvío de grano para la producción de etanol. También Fidel Castro, el máximo mandatario de Cuba, ha advertido de los peligros de este tipo de combustibles. Al hilo de esto, el Instituto de Producción Animal en Trópicos y Subtrópicos de la Universidad de Hohenheim (Alemania) ha descubierto que la Jatropha Curcas, una planta venenosa, es capaz de generar energía sin producir los problemas citados por la ONU, al no ser un alimento.

Por otro lado, los habitantes de la isla de Boungainville, en Papúa Nueva Guinea, han encontrado la solución a los altos precios de los carburantes: los cocos. Están desarrollando mini-refinerías que producen aceite de coco, un sustituto del Diesel.

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