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Diesel y etanol a partir de bacterias: ¡a trabajar, microbio!

Las bacterias pueden ser la salvación, una vez más, de la humanidad. Ahora, se ha descubierto una manera de conseguir combustible -gasóleo y etanol- a partir de ellas. Audi tiene la exclusiva de uso en los coches. ¡Que tiemblen las petroleras!
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Diesel y etanol a partir de bacterias: ¡a trabajar, microbio!

La compañía americana Joule informa de que antes de final de año entrará en producción una planta en Hobbs, Nuevo Mexico, capaz de producir etanol a partir de cianobacterías modificadas genéticamente. Como resultado de su metabolismo, estas bacterias fotosintéticas, que viven en un agua que puede ser salina y no potable, excretan los combustibles, a partir de la luz solar y de CO2. En el proceso también liberan oxígeno, como la fotosíntesis natural. Audi alcanzó un acuerdo en 2011 para la exclusiva de utilización en automoción. Con otro tipo de bacterias, la empresa dice poder producir gasóleo también, lo que denominan e-diesel.

El proceso transcurre en el interior de unos tubos de plástico, transparentes para recibir la luz del sol, extendidos como tapices en el suelo. El CO2 inyectado en el agua como nutriente de las bacterias procede de plantas industriales cercanas o plantas de biogás. 

Los rendimientos que declaran a partir de sus experiencias de laboratorio son de 75.000 litros de etanol por hectárea o de 50.000 l/ha de diesel. Se consigue así un ciclo del CO2 sostenible, porque el CO2 que emitan los motores de los coches al quemarse proviene del que previamente se ha "fijado" en el biocombustible. 

La vida "productiva" de las bacterias es de diez semanas, pasadas las cuales tienen que ser reemplazadas por nuevas colonias de bacterias. Tras extraer el resto del combustible aún almacenado en su célula, se procede a su incineración.

Por su necesidad de grandes dosis de luz solar, se pueden ubicar estas plantas industriales en lugares improductivos para la agricultura, como zonas desérticas. 

De acuerdo con estas empresas, esta producción de biocombustibles no compite por el espacio agrícola alimentario, como sí hacen biodiesel o bioetanol. Su rendimiento por hectárea es diez veces superior al biocombustible agrícola. Además, tampoco genera la cantidad de biomasa sobrante (que posteriormente habría que quemar o encontrar aplicaciones) como en bioetanol procedente de cultivos energéticos.

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