Terrafugia TF-X: el coche volador, cada vez más cerca

Lo auguraban las obras de ciencia ficción, pero en el año 2013 los coches no vuelan y las autopistas siguen siendo terrestres. ¿Dónde quedó ese futuro prometido? Terrafugia nos acerca a ese sueño con el TF-X.
Alejandra Otero -
Terrafugia TF-X: el coche volador, cada vez más cerca
Terrafugia TF-X: el coche volador, cada vez más cerca

No es la primera vez que hablamos de Terrafugia, un fabricante nacido para cumplir uno de los mayores anhelos del siglo XXI: el automóvil volador. Hace un par de años desvelaron el Transition, un vehículo que podía circular por carretera y volar. Ahora, basándose en aquel primer prototipo, Terrafugia nos muestra su evolución: el TF-X. Ese futuro lejano mostrado propio de películas de ciencia ficción hoy está aún más cerca.

 

Respecto al Transition, el Terrafugia TF-X da un paso de gigante. Si aquel primer modelo se asemejaba más a una avioneta, este es más cercano a un automóvil. Esto se debe a sus alas retráctiles, que se guardan en los laterales  por completo cuando el TF-X se dispone a circular en carretera o aparcar en un garaje.

 

Las soluciones mecánicas están, asimismo, más cerca a una posibilidad real. Para el despegue y el aterrizaje, en cada ala se despliega una hélice accionada por un motor eléctrico de 600 CV de potencia cada una. Una vez nos hemos elevado lo suficiente, las hélices –también retráctiles- se pliegan dentro de las alas y pasa a funcionar un motor de combustión de 300 CV en modo crucero. En el momento del aterrizaje, las hélices vuelven a desplegarse. En velocidad de crucero, el TF-X es capaz de alcanzar en el aire los 322 km/h, velocidad a la que puede circular durante 805 kilómetros sin recargar y/o respotar. Las baterías se recargan con el propulsor de combustión a modo de generador, aunque también cuenta con la posibilidad de enchufarlas a una toma de corriente convencional.

 

Sabremos pilotarlo en sólo cinco horas

Además, a diferencia de otros prototipos como es el caso del PAL-V, aprender a pilotar el TF-X en el aire nos llevará únicamente cinco horas. Esto se debe, en gran parte, a que la conducción en el aire es completamente automática: sólo tenemos que marcar el destino y este automóvil volador hará el resto. De hecho, el aterrizaje también puede hacerse en modo automático, aunque siempre está disponible la opción manual por cualquier imprevisto que podamos sufrir.

 

No obstante, echemos un poco el freno a la imaginación: el futuro del coche volador está cerca, pero no lo suficiente. En primer lugar, el Terrafugia TF-X necesita un radio de 30,5 metros para despegar, por lo que sólo podrá hacerlo en lugares habilitados para ello, por ejemplo, un helipuerto. Eso quiere decir que tendremos que estaremos condicionados por esto a la hora de surcar los aires: sólo podremos ir de un helipuerto a otro. Por otro lado, su precio, al igual que ocurría con el Transition, oscilará entre los 200.000 y los 300.000 euros y su comercialización está prevista para dentro de, mínimo, ocho años. Así que parece que el TF-X está más cerca del capricho de un rico que de la realidad vial… aunque todo es posible.

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