Publicidad

Automatic: hackea tu coche, pero te ayuda a conducir

El perfecto copiloto. Su nombre es Automatic y se trata de una tecnología que se vale de nuestro teléfono inteligente para comunicarnos con nuestro automóvil. Ahorrar combustible, identificar un problema mecánico o localizar nuestro coche es posible con esta tecnología pero, ¿es una puerta abierta a los hackers?
-
Automatic: hackea tu coche, pero te ayuda a conducir
Automatic: hackea tu coche, pero te ayuda a conducir

Los coches fabricados hoy en día disfrutan de un buen número de tecnologías que permiten una mayor interacción por parte del conductor y el vehículo. Ayudarnos a realizar una conducción más eficiente, alertar de forma automática a los servicios de emergencia o diagnosticar cualquier problema mecánico es posible con avanzados sistemas de a bordo. El problema es que estos, normalmente, son opcionales y elevan notablemente el precio del vehículo. La solución la encontramos en Automatic.

 

Se trata de un dispositivo que opera a través de nuestro teléfono móvil. El funcionamiento es sencillo: se vale del Automatic Link, un pequeño enchufe que se conecta al puerto de diagnóstico del vehículo. Este sistema permite conectar a nuestro automóvil con nuestro teléfono inteligente, que se convierte en un display de interacción para el conductor. Lo hace a través de conexión Bluetooth y es compatible con sistema operativo Android y el iOS de Apple. Bien, tenemos nuestro coche conectado a nuestro móvil, ¿qué podemos hacer?

El conductor inteligente

Automatic Automatic disfruta de varias funciones, la primera tiene que ver con la conducción eficiente. La aplicación es capaz de analizar los hábitos de conducción y mapear nuestros vicios al volante que se relacionan con un exceso de consumo de combustible. Por ejemplo, dar muchos acelerones o frenazos bruscos. La aplicación no sólo nos avisa que nos estamos pasando al pisar el pedal, además, compone una base de datos de cómo conducimos y realiza un informe semanal que nos ayuda a corregir nuestros errores y, por consiguiente, a ahorrar combustible.

 

Asimismo, esta tecnología cuenta con un apartado denominado Check Engine que identifica cualquier problema mecánico que sufre nuestro coche. Y no sólo nos alerta, además no ofrece soluciones al problema, los cuales, en muchos casos se deben a pequeños despistes. En caso de que subsanemos el error, la alerta desaparece.

 

¿Más? Sí, al hacer uso del teléfono móvil, también dispone de tecnología GPS la cual sirve para encontrar nuestro coche en caso de que hayamos olvidado donde lo hemos aparcado. Además, si sufrimos un accidente, alerta a los servicios de emergencia facilitándoles la descripción de nuestro coche y su ubicación, además de de avisar a nuestros contactos en caso de emergencia –lo determina según las llamadas más habituales que hacemos con nuestro móvil-. The Automatic identifica el accidente a través del la respuesta del acelerómetro.

 

Hackers, ¿la puerta abierta?

¿Abriendo la puerta a los hackers?

Sobre el papel, con Automatic todo son ventajas. Lo es también su bajo precio, unos 54 euros, a lo que se suma el hecho de que no necesita instalación ninguna: con enchufarlo al vehículo vale. No obstante, abrir nuestro coche a un teléfono móvil tiene sus riesgos. Igual que puede conectarse a nuestro móvil, puede hacerlo al de otra persona y un hacker tendría acceso directo a nuestro coche. Con todos los peligros que ello conlleva: podrían rastrearnos fácilmente o crear alertas falsas.

 

Por ejemplo se puede convertir en un arma muy eficiente para los ladrones de coches. Imaginemos que un ‘caco’ accede a nuestro sistema y nos alerta de que nos hemos dejado el depósito abierto. Nosotros paramos y, como consideramos que vamos a tardar poco, dejamos el coche en marcha y obviamente abierto. Mientras cerramos la tapa, un ladrón se mete en nuestro coche y se lo lleva. Muy sencillo. La cosa puede complicarse aún más, dando una alerta falsa a nuestros seres queridos de un accidente o simplemente hacernos un seguimiento con el GPS para pasar a un estadio mayor: por ejemplo, entrar en nuestra casa. El avance tecnológico siempre es un alma de doble filo en el que siempre viene incluida la letra pequeña.