4x4

Subaru Forester 2.5 XT Turbo

Tras esa inofensiva apariencia de berlina familiar se oculta un «todocamino» tracción integral muy potente y eficaz.

Subaru Forester 2.5 XT Turbo
Subaru Forester 2.5 XT Turbo

Así define Subaru lo que para nosotros es un «todocamino». El incremento de cilindrada, potencia y par, es en carretera donde más se aprecia, pero tampoco es un secreto que los Forester muestra predilección por el asfalto… aunque el paso a la tierra lo hace con optimismo, viveza y sin amilanarse ante situaciones difíciles. Su motor, ahora con más banda de utilización y una respuesta más elástica, sobre todo entre 1.000 y 4.000 rpm, hace que nos olvidemos de que no disponemos ni reductoras ni bloqueos. El cambio, de cinco relaciones, tiene una primera lo suficientemente corta como para defenderse aceptablemente al «trialear» (dentro de sus posibilidades, que están limitadas por sus ángulos de ataque/ventral/salida) y permite dejarnos caer con bastante retención por pendientes de inclinación media.Esto es ya toda una declaración de intenciones, pero además el recorrido de sus suspensiones independientes y su tacto, blando pero firme, se encarga de filtrar muy bien los baches roderas y piedras que nos podamos encontrar en caminos forestales, feudo por excelencia de este vehículo, transitando a una velocidad media. Y si te animas a más, bastará con montarle un calzado más propicio que los Yokohama «cuatro estaciones» de serie, que mejore el nivel de adherencia en condiciones de off road húmedo(lástima que no tenga homologado en su ficha técnica un perfil más alto). Otra ventaja añadida es su gran radio de giro en un sistema de dirección muy desmultiplicado.Da la impresión de ser un vehículo sencillo e incluso con una estética poco resultona, pero si hacemos referencia a su mecánica, todas las alabanzas que se le puedan hacer son pocas. Las prestaciones que es capaz de desarrollar son excelentes, ya sean recuperaciones como adelantamientos. En aceleración más parece que nos encontremos subidos en un deportivo que en un vehículo de recreo, su empuje desde pocas vueltas es magnífico y estira muy bien hasta las 6.500 rpm. El manejo de la palanca del cambio también es bueno, ya sea en recorrido como en precisión. Por el contrario los frenos, aunque arrojan una distancia discreta y su equilibrio es bueno, tienen cierta tendencia al fading. El consumo es ligeramente alto, sobre todo el urbano, lo que se traduce en una autonomía escasa. Un llanero solitario como el Forester actualmente solo tiene como «rivales» más próximos a compañeros de gama. Esto le coloca en una situación «económica» complicada y aquí los números no podemos decir ya que jueguen tanto a su favor. De acuerdo que es un tracción total muy equipado, que su motor en disposición boxer resulta una joya mecánica que brilla con luz propia, que conducirlo es un juego de niños pero… 33.600 euros, casi 5.600.000 pesetas de las de antes (1.750 euros más que el Forester 2.0 turbo que lleva de serie caja de cambios automática) no son «pecata minuta». Las comparaciones son odiosas y más en el caso del Forester que es poco comparable con nada, pero su precio puede llevar a algún potencial cliente a volver la cabeza hacia SUV. De todas formas, como decía el anuncio de la bebida para deportista, las estadísticas se equivocan. Prueba de ello es que Subaru España en la campaña 2004 matriculó 392 Forester, colocándose con ello en la 36 posición del rankig total de vehículos off road.