4x4

Rutas 4x4: Ouarzazate - Marrakech

Esta espléndida ruta de montaña une dos de las principales ciudades de Marruecos: la moderna Ouarzazate y Marrakech, una de las cuatro Ciudades Imperiales del país. Un precioso recorrido por el Atlas a través de gargantas, valles y desfiladeros, siguiendo los fértiles cauces de los oueds.

Ruta 4x4: Ouarzazate - Marrakech
Ruta 4x4: Ouarzazate - Marrakech

Seguimos por la P-31, algo más de cuarenta kilómetros, disfrutando de las preciosas panorámicas que nos ofrece la carretera del Tizi N Tichka. Pasada una casa grande de «foxiles et mineraux» (casilla 31) cogemos una pista ancha que comienza a bajar entre grandes pinos, hacia el cañón cultivado del oued Ghdat. Justo debajo del zoco de Sherzane atravesamos el cauce por un puente y seguimos el cañón. El cauce del río alberga huertos, cultivos y árboles, en las laderas crecen abundantes pinos. En la casilla 33 la pista, lenta y pedregosa, sigue por la ladera el curso del oued Ifradene. Después de cruzar el cauce, un paso pedregoso e incómodo aunque no difícil, la pista avanza por una zona fértil. El río alimenta una continua sucesión de cultivos y árboles, circulamos entre álamos, pinos, olivos, higueras, chumberas y continuos huertos y campos de labor. Seguimos por el estrecho cañón que el río ha abierto entre los jebeles Ichgrine y Igoudlane. Pasamos sucesivas kasbahs: Tamskrat, Taourirt, Izegzaoum, para iniciar una subida en la confluencia con otro oued (casilla 37)En la casilla 39, enfrente, a los pies de una montaña del jebel Tarzga, se ve Abadou un pequeño pueblo del mismo color del terreno. Podría pasar desapercibido si no fuera por las ventanas blancas de las casas. La pista, algo pedregosa, continua subiendo por la ladera alejándose del cañón. Desde las alturas disfrutamos de fantásticas panorámicas de un paisaje montañoso de tonos verdes y rojos. La pista atraviesa un tramo de profundas rodadas que hay que evitar pasando las ruedas por los lados. La larga subida nos lleva junto a unas tainas de piedra situadas en el puerto del Tizi n Ighi. Pasado el puerto la pista sigue subiendo por las laderas del jebel Taguergouzt. Disfrutamos de espléndidas vistas de montañas de tonos amarillos y rojos, un precioso paisaje. Desde lo alto se ven pequeños campos de cultivo escalonados, bancales, y pueblos colgados de las laderas opuestas. Pasada la casilla 41 divisamos dos pueblos peculiares, los tonos de sus casas se confunden con los del paisaje, amarillo uno rojo el otro. Aunque algo rota la pista no está mal, no es incómoda, ni siquiera lenta, avanza por una zona de terreno arcilloso cubierta por árboles y arbustos. Después de cruzar otro collado seguimos por una zona montañosa, aunque el terreno es diferente. En las inclinadas laderas crece vegetación agreste, algunos pinos y arbustos y abundantes robles. No hay cultivos. La pista, pedregosa, atraviesa algunos tramos de firme roto que podrían complicarse con barro. Superamos estrechos barrancos rodeados por un paisaje agreste muy verde. Detrás de una curva aparece Asaka, entre olivos y campos cultivados rodeados de montañas. Pasado el desvío que lleva hacia Asaka (casilla 43) la pista inicia una bajada, por una zona con abundantes robles, hacia un valle cubierto de cultivos. El firme no está mal, aunque algunos pasos pedregosos obligan a circular con lentitud. Tras atravesar un estrecho cañón rocoso cubierto de vegetación silvestre la pista, muy ancha, sigue bajando para acercarse al cauce del oued Lagh cubierto de árboles y cultivos. Un último tramo lento y pedregoso, en bajada, nos lleva hasta Abadou. Cruzamos el pueblo pasando junto a la mezquita. La pista es muy arenosa y polvorienta. Hay que circular muy despacio para no molestar a los habitantes. A la salida del pueblo sendas hileras de olivos flanquean el camino. Recorremos un breve tramo de asfalto, menos de un kilómetro, y seguimos por una pista muy ancha, casi lisa, que avanza por un llano rodeado de montañas. Un recorrido entre olivos y campos de labor a través de una excelente pista nos acerca de nuevo al oued Ghdat (casilla 51). La pista se estrecha y cruzamos el ancho y pedregoso cauce. Hay salir justo enfrente de la entrada, después de dar un rodeo para evitar piedras grandes y profundas zanjas. Después de pasar un pequeño pueblo, la pista sigue por el cauce cultivado de un oued. Un último tramo lento y pedregoso, con una corta trialera que exige elegir bien las trayectorias para evitar piedras de gran tamaño nos lleva hasta Touama (casilla 55) en la carretera P-31. Marrakech, final de ruta está a unos 56 kilómetros hacia la derecha.