4x4

Ruta 4x4: Castejón de Henares - Calatayud

En esta etapa pasaremos de los reinos musulmanes de la Alcarria, que pagaban parias al rey de Castilla, hasta los dominios del antiguo reino musulmán independiente de Zaragoza. En este reino permaneció varios años el Cid con su mesnada, al servicio del rey Al Mutamin, algo que no refleja el Cantar. Una preciosa etapa que nos lleva por los espléndidos paisajes tallados en la roca por los ríos Dulce, Tajuña y Jalón.

Ruta 4x4: Castejón de Henares - Calatayud
Ruta 4x4: Castejón de Henares - Calatayud

La etapa comienza en el cartel de salida de Castejón de Henares, desde donde seguimos el asfalto hasta el cruce con la carretera. A unos doscientos metros sale una pista hacia la derecha. Cerca del principio pasa junto a un oxidado molino de viento y se dirige hacia Villaseca de Henares, cruzando el río Dulce por un pequeño puente. En las afueras del pueblo nos desviamos por un camino arcilloso que se interna entre sembrados para irse acercando al cauce del río. La pista, algo pedregosa, sigue la orilla marcada por una frondosa arboleda en la que abundan grandes castaños. En algún tramo está poco marcada, aunque no supone ningún problema, ya que la línea de árboles delata el trazado. Es un atractivo recorrido que nos lleva hasta la carretera que atraviesa Mandayona en dirección a Sigüenza. Cerca de la salida del pueblo entramos, junto a unas naves, en una pista arcillosa que atraviesa unos campos de labor. El piso tiene algunos agujeros, pero no resulta incómodo. Es un corto tramo que nos deja en una carretera, junto al desvío que lleva hacia Aragosa. Accedemos al pueblo siguiendo una estrecha carretera que se adentra por el cañón del río Dulce, un hermoso paraje natural de pétreas gargantas que alberga una fértil vegetación. Aragosa es un pequeño pueblo situado al final del Cañón del río Dulce. Ofrece una bonita vista encajonado entre paredes calizas y con el río cruzando por su interior. Al final del pueblo sale una pista excelente que se interna entre las paredes del estrecho cañón. Es un precioso recorrido de unos ocho kilómetros, entre pétreas paredes y altos árboles, que nos lleva junto al puente de La Cabrera, pequeña población situada en una de las hoces del río Dulce. En algunas zonas la pista se estrecha bastante, hasta el punto de rozar con el Vitara las ramas de las encinas. Cruzamos el pueblo, superando alguna estrecha calle, y tras cruzar el río Dulce, de nuevo nos internamos por unas estrechas gargantas que pronto se abren y se llenan de sembrados. La pista es algo incómoda, ya que el paso de tractores ha excavado profundas rodadas en el piso. Al fondo, en lo alto, se recorta contra el cielo la silueta del castillo en ruinas de Pelegrina. Una subida nos acerca hasta la carretera de Sigüenza. Recorremos un par de kilómetros para coger una pista ancha lisa y rápida, que se adentra entre campos de labor siguiendo junto al cauce del arroyo de la Cabecera del Pozuelo. Un desvío a la derecha nos lleva a pasar por un puente que salva el cauce del río Dulce. El paisaje cambia, se hace más agreste. La pista se interna por un estrecho cañón que nos lleva, entre paredes graníticas y arroyos con orillas cubiertas de árboles, hasta el barranco de la Dehesa. Al salir del cañón la pista, que se adentra por el interior de un encinar, es pedregosa lenta e incómoda, aunque no difícil. A medida que nos acercamos a Sauca comienzan a verse las primeras tainas para encerrar al ganado y vallas de piedra que separan las dehesas para el pasto. Llegamos a Sauca entre vallados de piedra y seguimos por la calle San Miguel pasando junto a la iglesia. Doscientos metros de asfalto nos acercan a una pista de grava gris ancha y buena que sale entre sembrados y comienza una suave ascensión hacia un encinar. Al llegar a las primeras encinas, el firme empeora al atravesar una zona pedregosa. Después del extraño paso por la carretera abandonada (casilla 46) cruzamos la N-II por un túnel y la seguimos en paralelo pasando el desvío de Alcolea del Pinar. Seguimos un kilómetro por la CM-2113 y cogemos una ancha pista que sigue el trazado en construcción de una futura carretera y que nos lleva hasta la N-211, por donde recorremos un corto tramo de asfalto que nos acerca hasta una pista de buen firme que se interna por una zona agreste y rocosa con multitud de vallados de piedra y algunas tainas. Un desvío hacia la izquierda nos lleva a pasar junto al vértice geodésico de Casa Sancho. Algo más adelante iniciamos una suave bajada, con mucha vegetación, que nos deja en una excelente pista lisa, ancha y cómoda que sigue junto a la vega del río Tajuña, unos seis kilómetros, hasta Anguita. Cruzamos el pueblo y a la salida giramos a la derecha entrando en una pista excelente que se interna por un precioso paraje. El camino sigue por un estrecho valle excavado por las aguas del río Tajuña totalmente cubierto de árboles y con una intensa vegetación casi selvática. Un recorrido de unos once kilómetros, hasta Luzón, que podría ser rápido, pero que la belleza del paisaje por el que discurre obliga a recorrer con lentitud. Salimos de Luzón por carretera y recorremos unos quince kilómetros de asfalto a través de la N-211, pasando por Maranchón, que nos llevan hasta una ancha pista de buen firme que se interna por una llanura cultivada salpicada de encinas. Cerca del asfalto, al atravesar un pequeño bosque de coníferas, la pista se estrecha y aparecen algunas piedras que la hacen algo incómoda. Una pista arcillosa es la única que cruza la agreste zona de sierra, con multitud de barrancos a ambos lados, que cubre el extremo suroriental de la provincia de Soria antes de entrar en tierras de Aragón. La pista se estrecha y empeora comenzando a ascender cerca del vértice geodésico de Judes. Es un terreno pedregoso y el firme está poco marcado, aunque no hay problemas para seguir el trazado ya que los árboles a ambos lados lo delimitan. La subida nos lleva a circular por la cuerda de la sierra entre los barrancos del Otero a la derecha y del Oromanto y de la Sima a la izquierda. Un lento descenso entre encinas nos acerca hasta una pista lisa, ancha y rápida que pasa junto a Alconchel de Ariza, situado en la margen derecha del arroyo de la Cañada, el camino sigue el cauce del arroyo hasta Torremocha. A la entrada del pueblo nos desviamos, rodeando Torrehermosa, y seguimos por pistas anchas y lisas, que atraviesan campos de labor en una tierra de tonos rojizos, hasta Monreal de Ariza. Cerca de Monreal nos sorprende un paisaje con un extraño parecido con algunas zonas de Marruecos, un terreno roto, arcilloso y desértico surcado por secas ramblas. A la salida del pueblo seguimos una ancha pista que circula por un paraje desértico en el que contrasta, a la izquierda, la fértil vega del río Jalón. Cerca de Ariza cruzamos una carretera y seguimos junto a la vega del río por pistas anchas y lisas, cruzando Cetina, hasta Alhama de Aragón, encajonada entre las altas paredes de piedra que flanquean al Jalón. A la entrada del pueblo nos desviamos, rodeando Torrehermosa, y seguimos por pistas anchas y lisas, que atraviesan campos de labor en una tierra de tonos rojizos, hasta Monreal de Ariza. Cerca de Monreal nos sorprende un paisaje con un extraño parecido con algunas zonas de Marruecos, un terreno roto, arcilloso y desértico surcado por secas ramblas. A la salida del pueblo seguimos una ancha pista que circula por un paraje desértico en el que contrasta, a la izquierda, la fértil vega del río Jalón. Cerca de Ariza cruzamos una carretera y seguimos junto a la vega del río por pistas anchas y lisas, cruzando Cetina, hasta Alhama de Aragón, encajonada entre las altas paredes de piedra que flanquean al Jalón.