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Prueba: Chevrolet Tahoe LT V8

Fue al otro lado del Atlántico donde nació el concepto de vehículo todo terreno para uso familiar y lúdico. Por la mentalidad de los usuarios norteamericanos, los conceptos de diseño a la hora de crear un TT difieren mucho de los criterios europeos. Con el nuevo Chevrolet Tahoe estas diferencias se han acortado, dejándose notar la intención de acercar al público europeo un producto típicamente americano.

Chevrolet Tahoe LT V8
Chevrolet Tahoe LT V8

Si los ángulos TT no son de lo mejor de este coche, la adopción de accesorios como las estriberas o el desproporcionado enganche de remolque limitan aún más las aptitudes camperas del Chevrolet Tahoe. Pero, como es de imaginar, nadie compra este tipo de vehículo para salir al campo. En su ámbito natural, el asfalto, la cosa cambia bastante a favor del americano. El comportamiento general del vehículo ha mejorado de manera notable respecto a la anterior versión. La estabilidad se acerca más a lo habitual en coches europeos, que a la blanda e imprecisa amortiguación de estos vehículos. La dirección agradece la adopción de un sistema que endurece esta última a medida que aumentamos la velocidad. De esta manera la imprecisión de la dirección pasa ya a una anécdota del pasado. El magnífico motor es el que convierte al Tahoe en un auténtico devorador de kilómetros (¡y gasolina!). Con una velocidad autolimitada a 180 km/h, ya que de lo contrario su velocidad punta sería desorbitada, es fácil mantener cruceros elevados con el motor girando casi al ralentí. Si bien el desarrollo en curta es bastante largo, la enorme potencia permite mantener la velocidad sea cual sea el repecho que encontremos a nuestro paso.