4x4

Nissan Terrano 3.0 DI Sport

El motor del Patrol GR aplicado al Terrano le añade agrado de conducción, prestaciones y reduce los consumos. Se convierte así en un claro rival en el segmento alto de los todo-terreno de tamaño medio.

Nissan Terrano 3.0 DI Sport
Nissan Terrano 3.0 DI Sport

El Terrano ha evolucionado. La incorporación del motor 3.0 multiválvula sitúa a este TT, que mantiene un esquema clásico de bastidor y suspensiones (chasis de vigas y eje rígido trasero), casi en el segmento de los TT de gran tamaño, habitualmente ocupado por las variante Diesel más potenciadas del Land Cruiser y Mitsubishi. Un campo donde ha hecho su reciente aparición el Hyundai Terracan, con claras ambiciones y un motor de 150 CV.

La variante del propulsor de 3.0 Diesel con turbo de geometría variable se distingue del resto de la gama por una toma de aire desplazada hacia la izquierda (visto el vehículo de frente) y por un capó algo más abultado. El nuevo motor dispone de doble eje de equilibrado con lo que su funcionamiento es muy suave. También está mejor insonorizado y, con la caja manual, las prestaciones han aumentado respecto de la variante con culata convencional y 2,7 litros que se sigue comercializando.

El agrado de conducción es mayor, sin duda, aunque se percibe una ligera pérdida de respuesta cerca del corte de inyección, en torno a 4.000 rpm. La caja de cambios de cinco marchas tiene un manejo muy preciso, bastante rápida para este tipo de mecánica y tiene desarrollos de compromiso, con una quinta algo larga y un salto importante entre la segunda y la tercera. Nissan ha puesto en funcionamiento un sistema de tecnología de combustión que identifica como "M-Fire" y que propicia fuertes turbulencias en los cilindros gracias al uso de colectores de admisión duales, uno tangencial y otro helicoidal, recirculación de gases quemados hacia la admisión con reducción de NOx y retraso de la inyección.

El resultado se traduce en menores emisiones y consumos. Y en este último punto el nuevo 3.0 cumple con creces superando al 2.7 en hasta un 20 por ciento menos en autopista, aventajando además a los otros propulsores Diesel de competidores como el Toyota Land Cruiser o el Mitsubishi Montero. A cambio, las cifras absolutas de prestaciones, siendo muy respetables, no son tan contundentes como las de sus principales rivales, aunque poco, muy poco cede en aceleración ante el Montero DI-D, por ejemplo. En este segmento, el Toyota pierde en consumo pero destaca en aceleración y en agilidad y comportamiento.