4x4

Nissan Patrol GR Largo 3.0 DDti Elegance

La llegada del nuevo motor turbodiésel intercooler 3.0 de culata multiválvulas e inyección directa, con sus 158 CV, ha mejorado el apartado más débil de la última generación del Patrol GR. Manteniendo su carácter tranquilo, este modelo sigue demostrando que la máxima robustez y eficacia en campo extremo no tiene por qué estar reñida con un notable confort y agrado de utilización en carretera.

Nissan Patrol GR Largo 3.0 DDti Elegance
Nissan Patrol GR Largo 3.0 DDti Elegance

Con respecto a esta caja, hay que decir que su tacto resulta sólido y su precisión bastante correcta salvo que se ruede por terrenos muy descarnados, donde los blandos soportes del motor hacen vibrar en demasía la palanca disminuyendo esa precisión. Otro aspecto que deja muy claro esta caja de cambios es su fobia por la conducción deportiva. Sus lentos sincros y los grandes recorridos entre marchas se encargarán de frenar rápidamente cualquier devaneo del conductor con este modo de conducir.Por lo que se refiere a la caja transfer, se maneja a través de la clásica palanca con cuatro posiciones, que nos permiten elegir entre la propulsión trasera, la tracción total en marchas largas o cortas, o un punto neutral intermedio ideal para ser remolcados. Como la caja de cambios, ofrece un tacto sólido y su accionamiento es sumamente sencillo. Si el motor y el cambio definen a este Patrol como un vehículo de carácter apacible, su chasis de largueros y unas suspensiones por ejes rígidos dejan también muy clara su vocación decididamente campera. Y, si esta característica podría hacer pensar en un vehículo poco adaptado a la carretera, bastan unos pocos kilómetros a sus lomos para constatar que sus aptitudes en este medio son más que razonables. De hecho, su comportamiento en carretera sorprende por el aplomo y neutralidad de reacciones que presenta el coche incluso a ritmos de marcha muy rápidos. En carreteras de trazado más sinuoso su talante se vuelve más subvirador y las inercias de su enorme peso se hacen más evidentes, aconsejando tomarse las cosas con más calma; pero incluso aquí su nobleza es máxima y su progresividad, superlativa gracias a sus casi tres metros de batalla. Incluso los movimientos de la carrocería están muy bien controlados por unas suspensiones tan eficaces como confortables y por su Sistema Estabilizador de Control Selectivo. Sobre terrenos de firme más rizado es lógico que los ejes rígidos dejen notar su peso en forma de rebotes, pero también es cierto que sus elaborados anclajes minimizan la influencia de estos rebotes en la trayectoria del vehículo. Sólo en una conducción muy al ataque, que el coche no busca ni por filosofía ni por peso ni por dimensiones, pueden aparecer «espantadas» de estos ejes. Pero incluso en estas condiciones las reacciones son tan progresivas y controlables, que resulta raro que lleguen a producirse situaciones catastróficas. Buena nota merecen también su dirección y el equipo de frenos; la primera, porque si bien no es un ejemplo de rapidez —casi 4 vueltas entre topes—, ofrece buen tacto y precisión; los frenos, porque han acreditado una notable capacidad para detener las casi 2,5 toneladas que pesa este Patrol, y su ABS no nos dejará sin frenos en uso por campo. Y ya que hablamos de utilización por campo, éste es sin duda el hábitat natural del Nissan. Resulta evidente que esta versión larga no busca los pasos trialeros más angostos, pero sus dos ejes rígidos, unos enormes recorridos de suspensiones y la posibilidad que presenta esta versión Elegance de bloquear no sólo su diferencial central, sino también el trasero, garantizan una elevada capacidad de tracción incluso por los terrenos más rotos o complicados. Incluso los 94 cm de altura a que está situada su admisión permiten vadeos de cierta profundidad con notables garantías de no ahogarse. Además, si las cosas se complican demasiado, aún podemos soltar la barra estabilizadora trasera mediante un botón en el salpicadero, con lo que se ganan unos preciosos centímetros de recorrido en las suspensiones traseras, aparte de que se consiga mantener la carrocería horizontal incluso en los cruces de puentes más exagerados. Incluso los cortísimos desarrollos de su caja transfer permiten afrontar pendientes con ángulos de inclinación escalofriantes y ya nos refiramos a remontarlas o descenderlas. Sólo su elevado peso, unos neumáticos muy de carretera y la ausencia de bloqueo del diferencial delantero pueden poner en aprietos a este gigantón sobre terrenos embarrados.