4x4

Nissan Patrol 3.0 DDTi Wagon Luxury

Frente a la actual corriente de desnaturalización de los 4x4, Nissan apuesta justo por lo contrario con su muy campero Patrol; y aunque lo más evidente del nuevo modelo está en su revisado «look», lo mejor se encuentra dentro, con equipamientos que profundizan aún más en su condición de TT puro y duro.

Nissan Patrol 3.0 DDTi Wagon Luxury
Nissan Patrol 3.0 DDTi Wagon Luxury

Por lo que se refiere a los apartados dinámicos, el Patrol 3.0 DDTi sigue fiel a su tranquilo cuatro cilindros en línea, aunque según Nissan, su potencia ha ganado 3 CV y su par motor pasa de 353 Nm a 380 Nm en el motor revisado. En nuestro banco de potencia las cifras no han sido tan optimistas, quedándose en 159 CV reales y en un par motor de 360 Nm. También es cierto que nuestra unidad de pruebas tenía muy pocos kilómetros, y que estos motores sueltan bastante con más rodaje. Sea como fuere, lo que está claro es que el cronómetro ha arrojado unas prestaciones discretas, aunque suficientes. En este sentido el coche acelera de 0 a 100 km/h en 16,4 segundos y recorre el kilómetro con salida parada 36,9 segundos, lo que representa ser casi un segundo más rápido que el modelo 2004. También está claro que el nuevo Patrol adelanta mejor, como demuestra el que invierte 1,2 segundos y 32,1 metros menos en pasar de 80 a 120 km/h en cuarta.

No obstante, esta ligera mejora no se debe exclusivamente a las actuaciones realizadas sobre la electrónica del propulsor. Su cambio de marchas tiene también algo que ver, ya que presenta un escalonamiento revisado. Los nuevos desarrollos son un tanto peculiares, con las tres primeras marchas muy cerradas entre sí, para luego presentar un gran salto entre tercera y cuarta, que se pone especialmente de manifiesto en carreteras reviradas en ascensión. La quinta, a su vez, se alarga para conseguir tanto una ligera reducción en los consumos, como una mejora en la rumorosidad del motor a velocidad de crucero. También debemos decir respecto a esta caja de cambios que alabamos su tacto sólido, pero mejoraríamos los recorridos entre marchas y, sobre todo, la rapidez de sus sincros. El comportamiento del Patrol está presidido por una nobleza de reacciones excelente, especialmente en esta variante de carrocería larga, ya que todos los movimientos parecen producirse a cámara lenta y son muy fáciles de controlar. Dicho esto, también hay que subrayar que el Patrol largo pesa mucho —casi 2,5 toneladas—, y las inercias de ese peso se notan, especialmente cuando se rueda sobre carreteras de trazado sinuoso. Esta característica se acentúa aún más si el firme está muy rizado. Y es que este Nissan, como auténtico TT que es, no renuncia al chasis de largueros ni a los ejes rígidos; y esta última característica hace que los rebotes de la suspensión sean muy acusados debido al gran peso de dichos ejes rígidos.

Los frenos pagan también ese abultado peso y se convierten en un apartado a revisar. De hecho, se muestran muy justos en resistencia y se vienen rápidamente abajo si los sometemos a un trabajo continuado. Los síntomas ante este tipo de utilización son claros y avisan al conductor de que debe bajar el ritmo de marcha, ya que el pedal se esponja mucho y las distancias de parada se alargan considerablemente. Antes hemos comentado que la calidad de terminación del Patrol era buena. Ahora añadimos que el equipamiento, en esta variante Luxury, también lo es. Es evidente que 40.700 euros son muchos euros, pero debemos tener en cuenta que disfrutaremos de uno de los TT más grandes y se compensa además con la profusa lista de elementos de serie que incorpora esta variante —ver lista—. Entre ellos se incluyen la barra estabilizadora trasera desconectable y el bloqueo del diferencial de dicho eje, dos elementos que serán más que bien recibidos por los amantes del 4x4 más puro, ya que potencian la versatilidad del modelo, que se desenvuelve con razonable soltura en carretera y más que bien fuera de ella. Los retoques que ha sufrido esta nueva versión le han venido de maravilla tanto a su estética como a su ya conocida mecánica. El pequeño incremento de potencia, y sobre todo de par, le beneficia de forma clara en prestaciones, con una mejora sustancial en este apartado respecto del modelo anterior. No obstante, estas siguen siendo discretas en recuperaciones y adelantamientos debido a la gran envergadura del Patrol, a su peso y su limitada aerodinámica. Tampoco ayuda mucho su nueva medida de llantas y sus enormes neumáticos. En las aceleraciones esto también le pasa factura y aunque los desarrollos escogidos son acertados, el tacto de la palanca del cambio es algo duro y sus recorridos largos. Eso sí, su precisión está fuera de toda duda. Donde se nota el buen trabajo realizado sobre el motor es en el consumo de combustible, que si bien no es bajo, es muy inferior al alcanzado en su día por su predecesor. Podemos decir que al igual que sucede en muchos todo terreno de hoy en día, su tendón de Aquiles son los frenos, puesto que son insuficientes para detener de forma contundente a tanto coche.