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Lexus RX300 President

Bajo una estética similar a la del anterior RX300, el nuevo Lexus esconde un amplísimo pliego de mejoras que persiguen no sólo potenciar su capacidad de representación, especialmente en la versión President que probamos aquí, sino convertirlo además en un compañero de viaje aún más agradable, rápido y confortable que su predecesor.

Lexus RX300 President
Lexus RX300 President

No se puede negar que existen segmentos dentro del mundo del automóvil, como el de los vehículos de representación, en los que el conservadurismo es más una virtud que un defecto. Quizá por ello los responsables de desarrollo del nuevo Lexus RX300, modelo con indudable «caché», han sido tan conservadores al definir a su nuevo modelo. El problema está en que el diseño es tan continuista, que estamos por asegurar que muy pocos observadores serán capaces de distinguir a primera vista al nuevo modelo del anterior. Una característica esta que puede resultar contraproducente, al hacer pasar desapercibido al nuevo coche, pese a las numerosas e importantes mejoras que aporta respecto al modelo al que sustituye. De hecho, bajo esas semejantes formas se esconde una carrocería completamente nueva, como demuestra el hecho de que el nuevo RX300 no solo es 16 centímetros más largo, 3 centímetros más ancho y 5 centímetros más alto, sino que incluso su batalla ha crecido de forma significativa, pasando de 2,62 a 2,72 metros. Incluso el estudio de su rendimiento aerodinámico representa un gran avance frente al anterior RX300, ya que al carenarse los bajos del coche se ha conseguido mejorar su penetración aerodinámica, ofreciendo un Cx prácticamente de turismo que, como se verá más adelante, le permite mejorar sus prestaciones, así como una casi total ausencia de silbidos incluso a muy alta velocidad. No obstante, esas mayores dimensiones exteriores no han tenido un reflejo significativo al medir su habitabilidad. Es más, sorprende que pese a la mayor batalla, los ocupantes de las plazas traseras no sólo no dispongan de más espacio para sus piernas, sino que incluso pierden dos centímetros debido a unos asientos que ocupan más espacio. Pese a ello, debemos reconocer que el volumen es tan generoso, que ninguno de los pasajeros se quejará de falta de espacio. Algo similar ocurre con el maletero. Y si bien su capacidad se ha reducido en 50 litros, sus actuales 439 litros —si se utilizan las cinco plazas— siguen resultando no sobrados, pero sí suficientes.En términos de confort, los pasajeros tampoco tendrán muchas quejas. No en vano disfrutan de unos asientos bastante cómodos incluso en la plaza central trasera, que utiliza un respaldo que se convierte en reposabrazos, las suspensiones neumáticas del coche presentan un tarado realmente agradable, y el interior del habitáculo sigue siendo bastante silencioso, incluso pese a constatar que la mayor rumorosidad que generan sus neumáticos más anchos ha hecho subir en 3 decibelios la sonoridad respecto del anterior RX300. Además, el equipamiento ha experimentado un salto cualitativo importantísimo, ya que al completísimo pliego de elementos que ya disfrutaba de serie su antecesor, esta versión President añade todo un conjunto de «gadgets» realmente útiles para la conducción, como el sistema de iluminación frontal activo (IAFS) que desvía el haz de luz hacia el interior de las curvas en función del giro del volante, que funciona a las mil maravillas y que además puede desactivarse fácilmente con la simple pulsación de un botón en el salpicadero; un sofisticado sistema visual de ayuda al aparcamiento por televisión que sólo exige un pequeño período de adaptación para acostumbrarnos a una imagen algo distorsionada debido al objetivo «ojo de pez» de la cámara; y un navegador que destaca por la actualizada cartografía que lo acompaña. Y eso es sólo una pequeña muestra de lo que el coche ofrece. Porque a esos elementos hay que sumar además el control de la velocidad de crucero; un exclusivo equipo de música Mark Levinson de altísima calidad y con nivelador automático de sonido; los asientos de cuero con reglaje eléctrico y dos memorias de posición; un sofisticado climatizador; y un portón trasero comodísimo de manejar, porque se abre y se cierra el solito con tan sólo pulsar un botón en el mando a distancia. Este impresionante apartado se cierra con los sistemas electrónicos de ayuda a la conducción que incorpora este Lexus, entre los que podemos mencionar su ABS de última generación con distribución de frenada (EBD), su control de tracción (TRC) y el control de estabilidad (VSC), elementos todos ellos que se combinan con los airbags para conductor y acompañante de apertura en dos etapas, los airbags de rodilla de esas dos plazas y los airbags laterales integrales.