Aunque por sus dimensiones el Sorento no está preparado para realizar machadas camperas de gran nivel, debemos reconocer que sus capacidades fuera del medio asfaltado son más que suficientes para lo que le exigirán la mayoría de sus propietarios. No obstante, hay que matizar que respecto a las versiones Diesel, el Sorento 2.4i ha perdido un poco debido al inferior par que ofrece su motor respecto de las versiones de gasoil.
En este sentido, y a diferencia de lo que ocurría con sus hermanos Diesel, este Kia no ha podido superar al ralentí y en primera reductora nuestra rampa de 36 grados, obligando a superarla a base de inercia. Lo mismo ocurrió con el descenso de las rampas más empinadas. Y aunque la capacidad de retención que proporcionan sus reductoras es mucha, no llega al nivel que acreditaron en su día las versiones turbodiesel, obligando a apoyar ligeramente con el freno en alguna ocasión para que el coche no ganase velocidad.
Lo mismo ha ocurrido en la zona dura de cruces de puentes al ralentí, en la que el coche llegó a calarse en una ocasión, cosa que no sucedió con sus hermanos de motor Diesel. Es cierto que apoyando ligeramente con el pedal del «gas» la zona se superó sin mayores problemas, pero esto exige al conductor una cierta sensibilidad y experiencia en los pasos más complejos, lo que a la postre se traduce en una mayor complicación de cara a la conducción.
Por lo que se refiere a otro tipo de obstáculos, las condiciones del Sorento de gasolina no envidian para nada a las que acreditaron en su día sus hermanos de ciclo Diesel. Algo lógico si se tiene en cuenta que ofrece las mismas cotas TT que aquél. En este sentido, sólo recordar que su batalla de 2,7 metros no es la más idónea para afrontar crestas muy acusadas, mientras que una admisión situada a 86 centímetros de altura obliga a medir bien la profundidad del paso, ya que no es excesiva. El resto de las cotas TT, es decir, sus ángulos de ataque y salida, así como sus recorridos de suspensión, están en línea con los de los mejores TT del mercado, y le permiten superar con cierta solvencia incluso algunos pasos de notable complicación, siempre esos si, que se mida bien por dónde debemos apoyarnos para pasar. Interior: Destaca por sus correctos acabados y, sobre todo, por el notable espacio para ocupantes y equipaje, así como por su buena insonorización y abundante equipamiento.
Carretera: Muy noble de reacciones, el Kia llanea muy bien, pero a su motor le cuesta recuperar en marchas largas por culpa de un cambio de desarrollos poco acertado.
Pista: Una amortiguación demasiado suave perjudica el aplomo del conche en pistas de firme roto, haciendo que sus trayectorias sean algo erráticas. En este terreno el ABS funciona muy bien.
Zona activa: El menor par motor de gasolina hace que las aptitudes TT de esta versión del Sorento se queden en un punto por debajo de las que ofrecen sus hermanos con motor Diesel.







