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Hyundai Tucson 2.0 CRDI Style

El Tucson hereda el motor del Santa Fe. Todo lo demás resulta nuevo en el SUV benjamín de la marca coreana.

Hyundai Tucson 2.0 CRDI Style
Hyundai Tucson 2.0 CRDI Style

Su nombre así lo indica claramente, Tucson es la segunda ciudad más importante del desértico estado americano de Arizona. Y la versión Tucson diesel entre semáforos se codea mejor con los turismos de su misma potencia que entre arboles con los SUV más destacados de su segmento, léase Land Rover Freelander y Nissan X-Trail (que también hay que apuntar que son sensiblemente más caros). Pero en la valoración general el coreano nos ha parecido más equilibrado que estos y lo suficientemente campero para el público al que va destinado. Es un SUV muy sencillo de conducir, sus reacciones son siempre honestas y se ve muy bien acompañado por un equipo de amortiguación (McPherson en ambos ejes con triángulo de apoyo) robusto con un tacto lo suficientemente firme como para anular balanceos de carrocería sin que ello implique dureza a la hora de pasear por off-road, en donde desconectando el control de tracción comprobaremos con sorpresa que el Tucson es capaz de superar rampas y obstáculos considerables.Un pero sobre este firme lo encontramos en su sensible ABS. Mientras que en el negro asfalto para un coche de este volumen y peso (apenas 1.700 kg) hace binomio perfecto con los discos de freno ventilados, sobre terreno no asfaltado deslizante, al no ser desconectable, puede darnos un susto morrocotudo.Con un tamaño y peso inferior al del Santa Fe, se incorpora el nuevo Tucson a los vehículos de recreo. Estos comparten propulsión y potencia, esto quiere decir que ya es conocida su fama de mecánicas de bajo consumo y sobre todo, de extrema suavidad. Las prestaciones que arroja este modelo son más bien tirando a discretas, y se percibe aún más por el intachable comportamiento en carretera de su bastidor, aunque la velocidad crucero que puede mantener sea muy buena. En aceleraciones queda patente el extraordinario sistema de tracción que dispone, sin dejar que pierda un ápice de motricidad en salidas fuertes o con mal firme. En donde la marca coreana no ha escatimado es en el equipamiento. Airbag a «gogó», 6 de serie y aumentable opcionalmente hasta 10, cinco llantas de aluminio, incluida la de repuesto, inserciones símil titanio en el salpicadero, techo eléctrico, tapicería de piel y un amplio etc en el que el broche de oro lo pone su precio, 26.300 euros. Hay en catálogo también Tucson desde 19.500 euros, eso sí, sólo con tracción delantera y un equipamiento obviamente menor. En total, con todas las versiones, incluyendo la potente 2.7 gasolina con motor en V de seis cilindros, la marca coreana estima vender de aquí al final del ejercicio 2005 cerca de 4.800 «baby’s».El resumen de su paso por la pista de prueba de Ocaña ha sido más satisfactorio de lo que a priori nos podíamos imaginar. Si bien sus cotas no son ejemplares y carece de reductoras, se defiende con valentía. Eso sí, a base de afrontar con decisión e inercia los obstáculos, lo que en un coche como este con suspensiones independientes (no es constante la altura libre) nos puede llevar a arriesgar mecánica más de la cuenta. Además hay que tener en cuenta que su bloqueo de diferencial central se desconecta automáticamente a partir de los 35 km/h. En bajadas pronunciadas con terreno deslizante debemos tomarnos las cosas con mucha calma o buscar una ruta alternativa. Su sistema ABS, eficaz sobre asfalto mojado, obviamente fuera de este lo mejor es no dejarlo entrar.