4x4

Ford Ranger 2.5 TD XLT

El Ford Ranger 2.5 TD pick-up es un vehículo que combina la utilización de un turismo, la practicidad un coche abierto y las prestaciones de un todo terreno.

Ford Ranger 2.5 TD XLT
Ford Ranger 2.5 TD XLT

Del motor nos ha gustado especialmente lo bien que mueve a este vehículo. Bien es cierto que es el turbo el artífice de esta maestría a la hora de no hacer parecer pesado el Ranger, pero ni se nota en exceso la entrada en acción del mismo, ni hay brusquedades, ni los consumos se disparan, además de parecer que tiene algunos caballos más disponibles bajo el pie del acelerador. En general, la potencia es correcta (109 caballos oficiales; dos menos en el banco de pruebas) y el par es bueno con 259 Nm a tan sólo 2.500 vueltas. Por eso en campo también se desenvuelve bien sin necesidad de tener que forzar el embrague o de hacer uso del cambio constantemente. En carretera, la quinta está para llanear y en repechos pronunciados basta con bajar hasta cuarta y el turbo se encarga de lo demás. Resulta un motor muy voluntarioso y poco ruidoso, además de que no gasta mucho incluso exigiéndole al máximo.

Las cifras de aceleración y recuperación, así como las de frenado y consumo, no son elocuentes, pero tampoco malas, por lo que, si tuviéramos que calificar al propulsor del 1 al 10, le daríamos un notable alto, teniendo muy en cuenta también factores como los citados de comodidad de uso, rumorosidad, consumo no elevado, etc.

Como viene siendo habitual en los vehículos todo terreno de última generación –incluso en los vehículos comerciales más modernos-, los interiores suelen ser muy parecidos a los de cualquier turismo convencional. Hay pocos peros que hacerle. El salpicadero está bien realizado, con formas suaves y todo a la vista, además de presentar un ajuste y remates bastante buenos. Sólo la palanca del tránsfer, situada a la izquierda de la del cambio, pega con la rodilla derecha, especialmente si el conductor es alto. Además la palanca del freno de mano, a la derecha del volante y debajo de éste, de tipo palanca y tirador, deja mucha que desear, porque también roza con la rodilla cuando está en su posición superior, aunque ahorre elementos entre los asientos delanteros. Por cierto, éstos son buenos, aunque no sujeten demasiado. Los traseros, como hemos comentado, tienen un pronunciado ángulo recto como consecuencia de que el espacio destinado para ellos es mucho menor que los delanteros. En general, tanto para pasar a unos u otros, hay que vencer mucha altura y resulta algo incómodo, aunque el conductor siempre puede ayudarse del volante para que sea más fácil.

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