4x4

Ford Ranger 2.5 TD XLT

El Ford Ranger 2.5 TD pick-up es un vehículo que combina la utilización de un turismo, la practicidad un coche abierto y las prestaciones de un todo terreno.

Ford Ranger 2.5 TD XLT
Ford Ranger 2.5 TD XLT

Aunque no estemos muy habituados a vehículos tipo pick-up, y además de doble cabina, es decir, con cuatro puertas y sus correspondientes asientos, lo cierto es que estos coches resultan bastante prácticos para determinados requerimientos. La combinación puede resultar extraña, aunque es positiva. Que se combinen la tracción a las cuatro ruedas, cuatro puertas, cuatro asientos y un maletero abierto tipo camión, como lo hace este Ford Ranger, no es muy habitual, pero tampoco atípico, pues incluso en nuestro mercado, poco dado a los vehículos abiertos detrás, existen varias posibilidades en este sentido y con un resultado muy parecido en términos generales. Sobre la teoría, esta combinación sería la ganadora sobre un también teórico coche ideal… siempre y cuando no queramos añadir el ingrediente de la deportividad estética y práctica. En realidad, son tres vehículos en uno: un coche para cargar bastante, por lo menos en lo que respecta al volumen (hasta 800 litros si medimos “en cuadrado" a la altura de la caja, y más si sobrepasamos esa teórica medida) y arrastrar bien un remolque; un vehículo para hacer todo terreno, aunque tenga ciertas limitaciones como es una larga batalla; además de un automóvil familiar, aunque las plazas traseras, a causa del ángulo recto de los asientos traseros, no sean propicias para estar muchas horas en ellas, pero que sí resultan utilizables mucho más que para un momento de apuro casual.

Al Ford Ranger le faltan muchas cosas para ser un todo terreno puro y duro como los mejores, pero con las que tiene, ofrece muchas posibilidades en campo... quizás más de las que necesiten sus teóricos usuarios que lo van a usar más para poner la carga que por volumen no cabe en un vehículo cerrado, que para hacer grandes excursiones fuera del tradicional asfalto donde se necesitan bloqueadores de rueda o grandes recorridos de suspensión. Una batalla muy larga, como fruto de tener que dar cabida al motor, el espacio para dos filas de asientos y la batea de carga, son los responsables de que para vencer determinados obstáculos en el campo podamos encontrar dificultades o disuadirnos directamente para no pasarlos. Eso obliga a que para sortear piedras grandes o pasar por crestas se necesite de un planteamiento previo si no queremos empanzar el vehículo. Si a eso añadimos algunos aditamentos estéticos como los estribos metálicos que nuestra unidad de pruebas montaba, la cosa se complica más. Sin embargo, la buena altura con respecto al suelo ayuda bastante para circular con caminos donde las roderas hechas por otros vehículos sean grandes y altas, aunque no es suficiente para compensar la larga distancia entre ejes o el prominente voladizo trasero, pero sí para trialeras sin mucha complicación o para vadear fácilmente ríos o charcos más o menos profundos y caminos con cierta dificultad en barro. Por otra parte, la posibilidad de conectar la tracción a las cuatro ruedas mediante la reductora con marchas largas y cortas, las ruedas orientadas a ofrecer un buen agarre fuera de la carretera (y que no lo hacen nada mal en asfalto a pesar de su gran perfil) y la propia capacidad de tracción en sí, ofrecen muchas posibilidades en cuanto al buen desempeño relativo por caminos de cierta dificultad o al hecho de atreverse a afrontar determinados retos con los que, por ejemplo, algunos de los SUV, o vehículos 4x4 pequeños, que hay en el mercado sin posibilidad de caja tránsfer y con una altura al suelo mucho menor no podrán atreverse jamás.

Con todo ello, el Ford Ranger nos ha parecido un excelente vehículo de trabajo/ocio y a un precio muy razonable. Sus posibilidades fuera de carretera son muchas, aunque estén limitadas, especialmente, como hemos dicho, por la gran distancia entre ejes. Y en carretera las prestaciones no son malas y el comportamiento es mucho mejor de lo que cabría esperar o, lo que es lo mismo, aporta una gran sensación de confianza al conductor. Es difícil imaginarse al Ranger a 160 kilómetros por hora (la máxima velocidad que nosotros hemos podido ver en el marcador sin que fuera cuesta abajo) en autovía sin echarse las manos a la cabeza cuando pensamos que se trata de un coche de 4,99 metros (los mismos que le hacen un vehículo grande en ciudad). Sin embargo, es posible y con un agarre de los neumáticos bastante bueno, a pesar de tratarse del típico neumático de coche todo terreno grande y con un gran perfil. Con todo, ni la deriva ni el subviraje son especialmente acusados, a pesar de todas las limitaciones que un automóvil de estas característcias implica en cuanto a la estabilidad por la altura, a las inercias por el peso y al trabajo de las suspensiones traseras a base de eje rígido y ballestas. Esta última característica marca, sin embargo, el rebote del tren trasero si el asfalto está mal o si existen ondulaciones largas como las que suelen provocarse en nuestra autovías por el hundimiento de una gran parte del firme o por el ajuste entre distintas zonas asfaltadas, que se traduce también en un latigazo notorio de atrás hacia delante. Nada que no hayamos experimentado antes en vehículos todo terreno con esta misma configuración de suspensiones y una batalla generosa y que resulta buena para carga y arrastre, uno de los fines de este vehículo.

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