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Cuenca-Albacete

Ruta larga y variada que, partiendo de Cuenca, se adentra por la parte sur de la montañosa Serranía de Cuenca cubierta por extensos bosques, sigue a tramos el curso del río Júcar, para llevarnos hasta la ciudad de Albacete, atravesando las amplias llanuras manchegas de ambas provincias.

Cuenca-Albacete
Cuenca-Albacete

La ruta comienza a la salida de Cuenca, en el cartel del kilómetro 136a de la carretera nacional N-320 en dirección hacia Motilla del Palancar. Desde este punto, hay que hacer un trayecto de unos 35 kilómetros por asfalto, por la N-420 dirección Teruel, para llegar a Reillo, lugar donde comienza el recorrido por pista. En Reillo seguimos las calles Generalísimo y Santa Ana para acceder a una estrecha pista, en suave bajada, que pronto se junta con otra ancha y lisa que discurre por un pequeño valle encajonado entre las cumbres de la Serranía de Cuenca. La ruta avanza por un hermoso paisaje dominado por extensos pinares. En la parte central del valle, que se cierra progresivamente, se suceden cultivos de intensos tonos verdes. Es un recorrido cómodo y fácil a pesar de algunos tramos bacheados. Una suave bajada nos lleva a circular entre vallas de alambre. Un cartel nos informa que es una zona de cría de toros bravos. La pista, rota a tramos y con rodadas de tractores, avanza por un terreno dominado por los pinos. La ruta pasa junto a varias granjas y casas de labor. Tras pasar un enorme caserío (casilla 14) iniciamos una suave subida por una ladera. Coronamos el ascenso y afrontamos una pronunciada bajada con retorcidas revueltas para llegar a circular por las gargantas del Arroyo Cañizar. Seguimos el serpenteante recorrido del cauce por el interior de las gargantas a través de un precioso paraje natural, la parte central del cañón está alfombrada por un estrecho y largo cultivo de un tono verde brillante. Una corta subida nos lleva a circular por la cuerda. Pasado el Collado de Cuenca una suave bajada nos acerca hasta un valle cubierto de campos de labor. En un alto destaca la silueta de un castillo sobre un pueblo situado a sus pies. Un tramo de pista excelente nos acerca hasta Monteagudo de las Salinas.Bordeamos las casas y nos alejamos del pueblo siguiendo una estrecha pista asfaltada. Tras cruzar un pequeño túnel desaparece el asfalto convertido en una pista de buen firme, que se adentra por el cañón del Arrollo de las Salinas. Las laderas del cañón están cubiertas de pinos, la parte central alberga un estrecho y continuo cultivo. Una subida entre pinos nos aleja de las gargantas para circular por una llanura cubierta de campos de labor. La pista ancha y de buen firme avanza flanqueada por una valla de alambre. Dejamos la planicie internándonos por una zona agreste con abundantes pinos y encinas. Circulamos en alto por una cuerda que nos ofrece bonitas panorámicas hacia la derecha de un abrupto paisaje serrano. Una suave bajada nos acerca hasta una estrecha carretera, Almodóvar del Pinar queda a poco más de un kilómetro hacia la derecha. Seguimos poco más de 200 metros por asfalto para coger una pista estrecha y pedregosa que se adentra por una zona cubierta por campos de labor de tonos marrones y verdes con algunos árboles dispersos. A partir de la casilla 31 la pista mejora y sigue entre campos de labor para llegar hasta la carretera CM-211. Un corto tramo de asfalto nos lleva hasta una pista pedregosa y estrecha que avanza entre arbustos por una zona agreste. Desde lo alto se divisa un extenso pinar con una hondonada cultivada, como si fuera un río verde entre los pinos, el valle del río Valdemembra. La pista, estrecha pero de buen firme, baja hacia el valle para seguir el curso del río, a través de un bonito paisaje de verdes cultivos y frondosos bosques. Tras cruzar unas gargantas dejamos la pista principal (casilla 38) siguiendo una más estrecha, pedregosa e incómoda que inicia un precioso recorrido por el interior de un bosque de pinos y encinas. En la casilla 40 nos desviamos para seguir una pista poco visible que discurre junto al curso del río. Un corto tramo lento e incómodo entre jaras y chaparros nos lleva hasta una estrecha carretera asfaltada. La seguimos poco más de un kilómetro para acceder a una pista estrecha y arcillosa que sale entre viñedos. Un recorrido cómodo entre amplios campos de labor a través de una pista ancha y lisa nos acerca hasta la carretera CM-2202 cerca de Motilla del Palancar. Cruzamos Motilla por la antigua N-III siguiendo en dirección hacia Madrid. Junto al cartel de salida del pueblo cogemos una pista estrecha de firme empedrado que se interna por un terreno casi llano cubierto por campos de labor, viñedos y algunos olivos, la ruta avanza por la Mancha conquense. La pista discurre cerca de la autovía A-3, cruzándola en la casilla 66, pasa cerca de Pozoseco y circula entre las carreteras A-3 y CM-3114. Un largo, cómodo y rápido recorrido a través de excelentes pistas que nos acerca hasta la carretera N-310, junto al río Júcar en las cercanías de El Picazo (casilla 80). Justo antes de la N-310 cogemos un desvío, sin asfaltar, a la derecha que pasa por debajo del puente sobre el Júcar. Al otro lado de la carretera la pista, ancha y buena, avanza por la ladera izquierda de un amplio valle siguiendo el curso del río. La parte central del valle es una continua sucesión de cultivos, el cauce está flanqueado por una extensa alameda. En la casilla 84 el camino de la derecha es una vía pecuaria. A la izquierda, en lo alto de la ladera, se alza la ermita de San Benito. La pista pasa junto a varios grandes caserios: de la Ribera, los Cordeles, del Concejo, de la Blasa y de la Losilla, antes de cruzar el Júcar por un puente cerca de la pequeña central eléctrica de la Losa (casilla 87). Avanzamos por la otra orilla del río cerca de la zona central del valle. La pista es estrecha pero de firme cómodo. Pasamos junto a otra central eléctrica y algo más adelante cruzamos de nuevo el río (casilla 91). La pista pronto comienza a ascender por la ladera, una zona agreste poblada de encinas pinos y arbustos. El firme surcado por agujeros, raíces y rocas resulta un tanto incómodo. Pasada la central eléctrica los Batanejos (a la derecha de la casilla 94) la pista mejora y tras atravesar un enorme caserío, casi un pueblo, nos acerca hasta una estrecha carretera que nos lleva hasta la CM-3114. Seguimos la carretera medio kilómetro para entrar en Villalgordo del Júcar.Nos internamos por el pueblo siguiendo las calles Jara y Tarazona y aalimos de Villalgordo por la carretera de a Tarazona. En las afueras del pueblo cogemos una pista ancha de buen firme que se interna entre olivos y pinos. Después de una corta y suave subida avanzamos por una extensa planicie en la que se alternan verdes campos de labor y viñedos salpicados por las siluetas de olivos y pinos. A partir de las ruinas de la Casa Antoñin (casilla 108) la pista se estrecha y empeora, un tramo lento e incómodo surcado por baches y bañeras que mejora poco antes de llegar a la carretera CM-3106.Cruzado el asfalto seguimos una pista más estrecha, de firme liso, que sigue por la llanura. Una suave bajada nos lleva a circular de nuevo por la ladera izquierda del cañón por el que fluye el Júcar en esta zona. Un recorrido lento, siguiendo una pista estrecha e incómoda con el firme surcado por rodadas y agujeros junto al cauce del río, nos lleva hasta la carretera N-320.Recorremos algo más de dos kilómetros por asfalto y a la altura del punto kilométrico 23 dejamos la carretera siguiendo un ancho camino rural de excelente firme que se adentra por el interior de un espléndido pinar. Realizamos un bonito recorrido de algo menos de seis kilómetros en él que atravesamos varias zonas recreativas con mesas y bancos, dejamos a la izquierda un par de pedregosos cortafuegos y superamos -o esquivamos- grandes piscinas. En la casilla 124 salimos del pinar adentrándonos por la extensa llanura cultivada. La pista estrecha, pedregosa e incómoda nos lleva hasta el enorme caserío la Grajuela, casi un pequeño pueblo. Un recorrido de pista lenta e incómoda por la llanura salpicada de gigantescos pivots de regadío nos lleva hasta la carretera N-322, menos de tres kilómetros nos separan de Albacete, final de ruta.