4x4

Chevrolet Tahoe 5.3 V8 LT Premium

Si el Tahoe impresionó en su día por sus enormes dimensiones, las versiones 2003 añaden a ese atributo un motor aún más potente, un diseño interior más moderno y un equipamiento aún más completo, colocando a este Chevrolet como una de las más amplias y confortables maneras de viajar en coche.

Chevrolet Tahoe 5.3 V8 LT Premium
Chevrolet Tahoe 5.3 V8 LT Premium

Esta última es precisamente una de sus características más sobresalientes, ya que el Tahoe es, hoy por hoy, la única opción que existe en el mercado del viejo continente con tal capacidad de transporte de personas. Una característica que se completaba con un motor potente, un buen comportamiento y un confort de viaje de primera magnitud. Pues bien, General Motors ha decidido hacer aún más atractivo su producto de cara al 2003, y para conseguirlo ha atacado en tres frentes principales: potenciar su motor, modernizar su interior y aumentar su ya extenso equipamiento. Comenzando por el primero de estos aspectos, el poderoso motor Vortec ha optimizado su electrónica, en busca de disminuir las emisiones y mejorar el rendimiento de este impresionante V8 de gasolina con 5.327 cc. Esa nueva gestión ha permitido elevar la potencia en 10 CV, alcanzando ahora 285 CV que, lógicamente, se reflejan en las prestaciones. El Tahoe acelera ahora con mayor contundencia como demuestran los 9,7 segundos que tarda en pasar de 0 a 100 km/h, o los 31,4 segundos que invierte en recorrer el kilómetro con salida parada. Unas cifras brillantes por sí mismas en un coche que en nuestra báscula ha arrojado un peso de 2.508 kg, y que representan una mejora de casi un segundo respecto a las cifras alcanzadas con el anterior modelo. Más destacada es aún, si cabe, la mejoría en su capacidad de respuesta. Con un par de 441 Nm a 4.000 rpm —427 Nm al mismo régimen en sus predecesores—, este Chevrolet responde con mayor contundencia a los requerimientos del acelerador. De hecho, pasa ahora de 80 a 120 km/h en sólo 187 metros y 6,7 segundos, frente a los 198 metros y 7,1 segundos que necesitaban anteriores Tahoe. Lógicamente las operaciones de adelantamiento se resuelven aún con mayor facilidad y rapidez, lo que siempre es un plus de seguridad. Este mayor potencial no ha venido acompañado de un aumento en los consumos, que se mantienen en los límites de los anteriores motores. ¡Y menos mal! Porque las cifras que hemos alcanzado no son muy tranquilizadoras. Hablar de casi 20 litros a los 100 km en ciudad, o de 16 a sólo 120 km/h, deja muy claro dos cosas: que el combustible en los EE.UU. está muy barato, y que quien se compre este Chevrolet debe reservar una importante partida de su presupuesto al pago de este preciado líquido. El potencial del motor llega a las ruedas a través de una caja automática de gestión bastante correcta, e incluso sorprendentemente rápida para lo que suele ser norma en estos mastodónticos TT a la americana. No obstante, la suavidad y el confort priman por encima de cualquier otra consideración. Y para probarlo ahí están detalles como el hecho de que sólo dispone de cuatro velocidades, que los saltos entre marchas son enormes y que la cuarta velocidad tiene un larguísimo desarrollo de 54,5 km/h a 1.000 rpm, del que por otro lado el motor tira sin ningún problema. El segundo gran apartado de mejora del Tahoe 2003 se encuentra en su interior. Así, en el habitáculo destacan los enormes asientos de revisado diseño y tapizados en cuero, de excelente mullido aunque con poco agarre, y frente a los ocupantes de las plazas delanteras se despliega un nuevo salpicadero de formas más actuales. No obstante, el coche adolece del mismo defecto que anteriores Chevrolet. Si tenemos en cuenta que esta versión LT Premium cuesta 54.300 euros —más de 9 millones de las antiguas pesetas—, la calidad de terminación de algunos elementos es inadmisible. Entre estos llama la atención el poco elaborado sistema de abatimiento del asiento que da acceso a la tercera fila, lo que hace incómodo el utilizar esas plazas, o el diseño y elaboración del sistema de articulación y fijación de esa tercera fila de asientos. Además, llama poderosamente la atención la baja calidad de algunos de los plásticos utilizados en su interior, y fundamentalmente en la parte superior del salpicadero. Menos mal que el Tahoe presenta también aspectos muy conseguidos. Entre ellos, el conductor encontrará siempre una excelente posición frente al volante, ya que los asientos disponen de múltiples regulaciones eléctricas, que incluyen incluso el apoyo lumbar y la anchura del apoyo lateral del respaldo; la regulación de la caña del volante; e incluso de los pedales, que pueden ajustarse longitudinalmente en 75 mm. A estos aspectos se une también la gran cantidad de información de la instrumentación, muy superior a lo que se ofrece aquí en Europa, y que incluye detalles típicamente americanos, como el testigo sonoro que avisa de la superación del límite de la velocidad. El resto de los pasajeros no están peor tratados, y tienen a su disposición un auténtico y confortabilísimo salón rodante. Aparte de las inmensas dimensiones interiores del habitáculo, el suave tarado de las suspensiones, el excelente trabajo de insonorización, unos asientos de suave mullido, y un completísimo equipamiento en el que se cuenta incluso con un sistema de sonido de alta gama BOSE, con RDS, cargador de 6 CDs y nueve altavoces, hacen que el paso de los kilómetros se convierta en un ejercicio realmente agradable. Incluso se ofrece como opción un sistema DVD integrado en el techo y pensado para los pequeños ocupantes de las plazas traseras, con el que podrán no sólo disfrutar de sus películas preferidas, sino incluso utilizar una consola de videojuegos. Por lo que se refiere a las capacidades dinámicas de este Tahoe, y pese al aumento de prestaciones, el coche sigue manteniendo el buen comportamiento de que hizo gala en autovía o autopista el anterior modelo. En este aspecto destaca la correcta precisión del tren delantero, que está ayudado por una dirección rápida y que gira muchísimo, y una suspensión trasera por eje rígido que se deja notar poco en el medio asfaltado gracias a los cinco brazos que se encargan de mantenerlo en su sitio. Además, esta suspensión trasera está dotada de un sistema neumático autonivelante que mantiene constante la altura, independientemente de la carga. Si en vías rápidas el aplomo del Tahoe es notable, en carreteras reviradas el coche pone de manifiesto las importantes inercias de su peso. Conscientes de dicho peso, los técnicos de General Motors han dotado al coche de cuatro grandes discos de freno ventilados. Sin embargo, su eficacia está lejos de ser óptima, ya que presentan poca resistencia al calentamiento, y además el ABS es tan sensible, que más que una ayuda es un auténtico problema sobre firmes deslizantes o en utilización campera. El escaso agarre de los neumáticos Firestone Wilderness con que venía equipada nuestra unidad de pruebas no contribuía tampoco a mejorar ese aspecto. Menos mal que el sistema de transmisión AutoTrac, que nos permite rodar en propulsión trasera, o hacerlo con la tracción total conectada, mejora la capacidad de tracción en firmes deslizantes. En resumidas cuentas, está claro que pese al intento de acercamiento a Europa, el Tahoe sigue siendo un coche muy marcado por su origen americano. Así, su calidad de realización es claramente inferior a los estándares europeos, mientras que el gasto que produce su enorme motor V8 5,3 de gasolina es realmente elevado. Pero estos aspectos son compensados por sus enormes dimensiones y amplio equipamiento, y por una filosofía y agrado de uso que casa bien con los gustos de aquellos que entienden los desplazamientos de larga duración como cruceros de placer. Que los americanos tienen otra forma de ver la vida queda bien reflejado en algunos de los productos que nos llegan del otro lado del Atlántico. Y una de las características más acentuadas es su gusto por la grandiosidad. Un buen ejemplo del muy diferente sentido de las dimensiones que se vive allí es precisamente el coche que analizamos hoy. Un vehículo que fue, y sigue siendo, el TT más grande en Europa, como demuestran sus más de cinco metros de largo, 2,06 de ancho y capaz, además, para transportar hasta ocho pasajeros.

Los mejores vídeos