Volvo V70 2.5 D 5

De todas las transacciones comerciales que han tenido lugar en los últimos meses, sin duda, tenemos que felicitar a Ford por hacerse con los servicios de Volvo. La saga S80 y estos V70 no dejan de ser un ejemplo de lo acertado de la compra.

Volvo V70 2.5 D 5
Volvo V70 2.5 D 5

El V70 es, como ya hemos dicho, confortable pero estable. Las suspensiones tienen unos tarados tirando a blandos, indicados para conseguir el mejor compromiso. El único defecto que le encontramos se refiere al control vertical de los movimientos de la carrocería. Al paso por las frecuentes irregularidades de nuestras carreteras secundarias el amortiguador no es capaz de frenar convenientemente los movimientos verticales de la carrocería, lo que provoca cierta imprecisión en la trayectoria, pero nada muy preocupante. La unidad de pruebas llevaba montados una opción de llantas de 7,5 x 17 pulgadas con neumáticos de 225 en perfil 45 que quizás resultaban un poco exageradas para la potencia del propulsor, ya que su monta de serie son unos 205 en llanta de 16 pulgadas, pero al margen de copiar en exceso las irregularidades o la caída de la carretera, en asfalto liso son una buena ayuda a unas suspensiones que se comportan de maravilla, permitiéndonos ágiles cambios de apoyo. Se ha primado el efecto subvirador, como norma securizante de la marca, pero a no ser que cometamos un grave error de apreciación, el comportamiento del V70 nos traslada una especial sensación de seguridad. El propulsor quizás no ayuda demasiado a conseguir completar el atractivo efecto. Estamos ante una mecánica con años. Cierto que en Volvo se han tomado las molestias de mejorarla, pero no se pueden cambiar diversos elementos mecánicos que son los que al final le encuadran como un propulsor casi superado por dos generaciones de motores Diesel de inyección directa, ya que ni el inyector-bomba ni el conducto común o el turbo de geometría variable forman parte de sus características. No se pueden criticar los consumos, que no son malos, ni tampoco el funcionamiento en alta. Lo más criticable es que por debajo de 2.000 rpm no empuja, por lo que debemos calcular con el cambio, y procurar no bajar de este régimen. Por encima el aporte de potencia es suave y sin aspavientos, lo que no deja de ser una virtud. Si a este motor no se le pueden pedir altas prestaciones -sólo hay que analizar las cifras de recuperaciones-, sí nos permite viajar a un buen ritmo, con unos consumos bastante moderados. Como conclusión debemos volver casi al título de esta prueba para afirmar que este Volvo V70 2.5 D es un vehículo que nos ha gustado. Utiliza un propulsor algo desfasado, pero por otro lado perfectamente probado, lo que unido a una atractiva carrocería y a sus cualidades dinámicas le convierten en uno de los vehículos más interesantes de este especial segmento.

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